Kendall revela decepción por su padre vestido de mujer

No todo ha sido tan fácil para Kendall Jenner (Los Ángeles, 1995). Parecería que haber nacido bajo el clan Kardashian le garantizaba la fama, el dinero y la polémica. Sin embargo, y aunque todo esto se ha cumplido a rajatabla, había algo para lo que no estaba preparada y que durante mucho tiempo intentó obviar: la sexualidad de su padre. En 2015 Bruce Jenner salió por primera vez frente al público convertido en mujer, y con un nuevo nombre, Caitlyn. Y aunque la televisiva familia se mostró unida y lo apoyó incondicionalmente Kendall ha confesado en una entrevista con Haper’s Bazaar que fue una situación complicada y dura de asimilar.

En el reportaje, con fotos de Camilla Akrans, la modelo recuerda que cuando estaba en la adolescencia empezó a darse cuenta de que algo era diferente, pero no estaba segura de qué se trataba. Encontraba “pistas” por la casa, “un esmalte de uñas por aquí, unas pelucas por allá”. “La investigación para saber qué era lo ocurría duró mucho tiempo”, cuenta Jenner. “Encontrábamos pequeñas cosas y pensábamos que eso no era normal. Por un momento incluso creímos que mi padre engañaba a mi madre. Y después pensamos que eso no podría ser real”, confiesa.

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No fue hasta una madrugada en la que un poco somnolienta bajó a por un vaso de agua y vio por primera vez a su padre vestido de mujer. “Mi corazón se rompió. Allí estaba ella como realmente era, a las cuatro de la mañana. A esa hora era la única que podía ser ella, antes de que nosotros despertáramos”, recuerda la top con más de 78 millones de seguidores en Instagram.

A pesar de que ya había visto a su padre convertido en Caitlyn no fue nada fácil entender que esa sería la verdadera personalidad del que hasta entonces había sido un hombre. “Cuando nos dijo que Caitlyn sería verdadera, me enfrenté a meses muy emocionales. Si hablaba del tema lloraba. Es un sentimiento de luto… Obvio que la persona sigue allí, pero físicamente estás perdiéndolo. Era mi padre, el hombre con el que crecí, el hombre que me crio (…) Honestamente empiezas a darte cuenta que la persona sigue viva, que está allí. Que sigue siendo una bendición. Que es asombroso. Me di cuenta de que debía de estar agradecida porque seguía teniendo a mi padre. Y de pronto todo comenzó a parecer normal”, agrega.

Esta fue una de las muchas polémicas a las que se ha tenido que enfrentar frente a la prensa. Ella sabe cómo hacerlo. Creció en medio del ojo público, con tan solo 11 años su vida comenzó a ser grabada para el programa Las Kardashians. Y aunque ha logrado el estrellato gracias a su trabajo no puede negar que ser hermana de Kim, Khloé y Kourtney le ha abierto las puertas del mundo del espectáculo de par en par. Pero ella, según ha confesado, no se siente –y nunca se ha sentido- tan Kardashian.

"De pequeña yo era como un chico. Tuve una época en la que solo llevaba ropa de niño. Siempre estaba con los chicos, me relaciono mejor con ellos. Siempre he sido la diferente”, explica de las diferencias que ve entre ella y sus hermanas. “A ver, soy una chica y me gusta ser una chica, pero nunca me lo he tomado tan en serio como mis hermanas. Creo que lo he heredado de mi padre. Soy más Jenner que Kardashian", revela la joven en la edición de mayo de la edición estadounidense de Harper's Bazaar.

Al contrario de lo que Kim, Khloé, Kourtney y la más pequeña Kylie hacen a diario: publicar cada segundo de su vida en las redes sociales, Kendall intenta compartir a cuenta gotas su vida personal. Pues en la medida de lo que puede le gusta sentirse “normal”. "Trato de conservar mi intimidad más que el resto de mi familia, supongo. Simplemente porque creo que es un arma muy poderosa. Además, creo que la gente siempre quiere lo que no puede tener. Está bien generar un poco de misterio", opina.

Kendall, que solo tiene 21 años, deja claro que pese a su fama en ascenso aún le queda mucho por hacer./El País, Esp
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