Temer presiona al Supremo de Brasil para frenar la investigación contra él

Las acusaciones se amontonan contra el presidente de Brasil, Michel Temer, vapuleado por las pruebas y las declaraciones judiciales presentadas para incriminarle por los propietarios de uno de los principales grupos empresariales del país. Pero Temer no solo se resiste a renunciar sino que ha decidido pasar al ataque.Asegura que las pruebas contra él están manipuladas y en un mensaje a la nación emitido en la tarde de este sábado ha instado solemnemente al Tribunal Supremo a suspender las investigaciones abiertas por el Truibunal Supremo bajo las acusaciones de obstrucción a la justicia, corrupción pasiva y organización criminal.


Un Temer sonriente, enérgico y en atuendo informal sin corbata no solo ha negado todos los cargos contra él sino que ha llegado a presentarse como el "moralizador" de las instituciones públicas brasileñas. El presidente ha dejado caer que la apertura de la investigación judicial compromete la recuperación económica de Brasil, tras dos años de dura recesión, ya que ha situado al país en lo que él mismo admite como "una grave crisis política".

La estrategia de Temer es invalidar una de las principales pruebas en su contra, la grabación de una conversación que mantuvo el pasado 7 de marzo en su residencia del palacio de Jaburu, en Brasilia, con el empresario que le acusa, el propietario del imperio cárnico JBS, Joesley Batista. De esa conversación el fiscal general de la República, Rodrigo Janot, deduce que el presidente dio su aquiesciencia a los pagos que supuestamente Batista estaba haciendo para comprar el silencio del expresidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha, viejo aliado político de Temer ahora condenado a 15 años de cárcel por corrupción. El diario Folha de São Paulo ha publicado un estudio pericial que afirma que la grabación está editada y tiene hasta medio centenar de cortes. Y Temer se agarra a eso para sostener que esa "grabación clandestina" fue "manipulada y adulterada".

El presidente se ha dirigido al Supremo para exigir que, mientras no se compruebe la veracidad de esa prueba, quede suspendida la investigación. Temer ha evitado confrontar directamente con el órgano judicial, pero ha deslizado críticas veladas. Ha dicho que el episodio pone en peligro la recuperación económica y ha clamado contra la situación de libertad de los empresarios que le acusan, refugiados en Estados Unidos. "Engañaron a los brasileños y se fueron a Estados Unidos. Han cometido el crimen perfecto", ha dicho Temer, tras aludir también a un episodio conocido estos días: los dueños de la JBS han acumulado enormes ganancias tras comprar dólares en vísperas de hacerse públicas sus confesiones, que hundieron la Bolsa de São Paulo y la cotización del real brasileño.

Con su enérgico mensaje Temer trata de salir del cerco que le rodea desde hace días. La grabación no es la única prueba contra él, ya que los empresarios también han detallado el pago de sobornos por valor de 4,7 millones de reales (unos 1,5 millones de euros) a lo largo de 10 años. El principal grupo de comunicación del país, el gigante O Globo, hasta ahora uno de sus grandes apoyos, ha exigido su renuncia. Y las deserciones entre sus aliados continúan. Este sábado le ha retirado el apoyo el Partido Socialista Brasileño (PSB), que tiene un ministro, 35 diputados y 7 senadores. Frente a todo eso y las gravísimas acusaciones, Temer no ha tenido empacho en presentarse como el "moralizador" de organismos públicos brasileños como la petrolera Petrobras e incluso atacar las prácticas de los "dos gobiernos anteriores" de los que él fue vicepresidente./El País, Esp
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