Trump enfrenta la amenaza de juicio por lazos con Rusia

El presidente de EEUU, Donald Trump, está en el centro del torbellino por, supuestamente, intentar obstaculizar la investigación del FBI sobre sus vínculos con Rusia, que amenazan con sacarlo del poder, tal como ocurrió con el expresidente Richard Nixon en 1947 en el caso Watergate, si el caso sigue con la misma intensidad y se traduce en un juicio político contra el mandatario en el Congreso. 

Algunos legisladores acusan al presidente de haber obstruido la justicia tras revelarse que el director del FBI James Comey escribió en sus apuntes que el mandatario le había pedido que hiciese a un lado la investigación del exasesor de seguridad nacional Michael Flynn. El representante demócrata por Texas, Al Green, explicó, en una rueda de prensa en Houston (Texas), que las acciones que ha llevado a cabo en las últimas semanas el mandatario son dignas de escrutinio por parte de la Cámara de Representantes, de la que él es parte, y solicitó a sus compañeros legisladores que apoyen su llamamiento a un juicio.

El representante tejano insistió en que, bajo la Constitución estadounidense, "nadie debe estar por encima de la ley", y tampoco el actual presidente, quien, a su parecer, cometió un acto "impugnable" y la Cámara Baja debe presentar cargos al respecto, según la agencia de noticias EFE. 

La versión no hizo sino aumentar la alarma de los legisladores demócratas, que ya desde antes de que despidiese a Comey la semana pasada pensaban que Trump estaba tratando de impedir una pesquisa sobre la relación entre sus colaboradores de la campaña presidencial y Rusia. Las únicas pruebas al respecto, valiosas para la investigación, son el memorándum escrito por Comey tras la reunión con Trump. “Es un relato escrito de Comey casi contemporáneo de lo que dijo el presidente”, indicó Bob Bauer, quien fue consejero de la Casa Blanca durante la presidencia de Barack Obama. “Eso es obviamente un elemento muy poderoso”. 

Pero al no haber grabaciones, un memorándum puede ser visto como algo que no demuestra nada, como la versión de un bando que se contradice con la del otro, señaló el ex fiscal Jonathan López. Al margen de esto, hay un testigo: Comey. “La mejor forma de saber lo que pasó en ese encuentro sería llamarlo como testigo”, dijo la ex fiscal de distrito de Michigan, Barbara McQuade. 

Ante la ola de acusaciones, Trump se victimizó y dijo que no existe un presidente en la historia de EEUU que haya sido atacado por la prensa como él. "Miren la forma en que he sido tratado recientemente, especialmente por la prensa. Ningún político en la historia, y lo digo con gran seguridad, ha sido tratado peor o más injustamente", dijo ayer Trump, en su discurso en la promoción de nuevos cadetes de la Guardia Costera, de acuerdo a la agencia AFP. 

El mandatario evitó cuidadosamente hacer referencia al verdadero cataclismo político que generó en Washington la denuncia de su tentativa de presionar al FBI a que abandone una investigación sobre Michael Flynn. Sin embargo, dijo a los cadetes que su Gobierno estaba logrando "cosas enormes en muy corto tiempo", pero añadió que no había sido elegido presidente "para servir a la prensa de Washington ni a intereses especiales".

Desconfianza generalizada
En medio del clima de desconfianza generalizada, las presiones se habían concentrado ayer en el Congreso, y especialmente en las bancadas del partido Republicano, que hasta ahora se mantuvieron en silencio.

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, convocó a una conferencia de prensa donde alegó que el Poder Legislativo tiene que concentrarse en hacer su trabajo./El Deber - Agencias