El sexo deja de ser tabú y se convierte en arte en París

El Salo V, un salón de diseño erótico que reúne a artistas -la mayoría mujeres- para quienes el sexo no es tabú, abrió sus puertas en París con la intención de mostrar en sus obras las "intimidades más sinceras de cada uno”.

Pinturas que muestran tocamientos femeninos o a una mujer que se acuesta con tres hombres a la vez, fotografías de torsos desnudos en posiciones provocativas o esculturas que representan miembros masculinos son ejemplos de lo que los asistentes pueden encontrar en este salón.

La situación de la Galería Épisodique, escondida en un callejón de la capital francesa y cuya entrada está iluminada por luces rojas de neón, avisa a los curiosos de que se van a adentrar en un mundo donde no existen "la vergüenza, la culpabilidad ni la opresión”, dice  el organizador del salón, Laurent Quénéhen.

Los senos, los traseros, las felaciones, las penetraciones, la erección y la masturbación, entre otros, son los protagonistas de las casi 200 producciones que están a la venta y cuyos precios oscilan entre     123 y 5.614 dólares.

Quénéhen, quien comenzó realizando fotografías eróticas, destacó que la mayoría de los artistas del salón sean mujeres, "algo que puede sorprender” ya que "en lo cotidiano son los hombres los que hablan de manera más abierta sobre este tema”.

En las salas hay colgadas obras más explícitas que otras, desde arte abstracto que expresa "los sentimientos que uno experimenta al alcanzar el clímax” hasta creaciones más directas que incluso pueden resultar perturbadoras para un público que no esté demasiado interesado en los límites del sexo.

Los propios artistas deambulan por la galería para explicar a los asistentes el significado de sus obras o la visión subjetiva que tienen de la sexualidad.

"En eventos como éste los artistas nos sentimos más libres” ya que en la mayoría de las exposiciones siempre mostramos las producciones que no están relacionadas con el sexo”, afirma el ilustrador Nicolas Bernière, que expone en el Salo V y que se interesó por el erotismo desde que comenzó sus estudios de arte.

"Esta exposición muestra lo básico del ser humano, me encanta”, indica Sandrine, una madre de familia que decidió ir al salón tras ver un evento en Facebook, mientras observa una pintura donde un hombre practica sexo oral con una mujer.

Sin embargo, para el joven Vincent, que realiza estudios artísticos en la capital francesa, este salón -que mantendrá abiertas sus puertas hasta el próximo lunes- le resulta interesante aunque "demasiado directo”.

Y pone como ejemplo unos "instrumentos de tortura” creados para "provocar deseo y dolor” que se exponen en el salón, cuya entrada está prohibida a los menores de 16 años.

Salo V se expuso por primera vez hace cinco años en la charcutería del abuelo del organizador, ya que, según él, "qué mejor lugar para hablar del sexo que la morada del cerdo”./EFE
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