Planta petroquímica del Gran Chaco, un daño colateral del conflicto en YPFB

El presidente Evo Morales lo dijo claro en el acto de posesión del nuevo presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) Óscar Barriga. “Se van a revisar todas las licitaciones”. Los cálculos estiman que en 2016 fueron unas 4.800 compras, el 70 por ciento de gastos de inversión. La de los taladros adjudicada a Drillmec y objeto del escándalo era una importante, pero la de mayor tamaño y relevancia era la de la planta de polipropileno.


P U B L I C I D A D 
 
Las principales empresas del mundo especializadas en la petroquímica se presentaron a la licitación que concluyó en octubre del 2016. La coreana Samsung, la estadounidense Kellog, el gigante latinoamericano siempre polémico Odebrecht, un consorcio chino con muchas ganas de desembarcar más cerca de las materias primas que consumen, entre otros, pero la recomendación de adjudicación firmada por Beatriz Moreno Cortez en abril de 2016 hace referencia al consorcio constituido entre la española Técnicas Reunidas y la italiana Tecnimont. El escándalo estaba servido.

Tecnimont es la empresa que ya se adjudicó los estudios previos en los que se definió la viabilidad y otros aspectos esenciales. Técnicas Reunidas es la empresa que construyó la Planta Separadora del Gran Chaco, desde la que se abastecerá el proyecto petroquímico, por lo que conoce bien los datos técnicos de la materia prima, gramajes, etc. El senador Óscar Ortiz no tardó en hacerse eco de los rumores y poner negro sobre blanco una supuesta denuncia de trato de favor hacia las dos empresas ya habituales en Bolivia.

Viejos fantasmas

El presidente Evo Morales en un acto en La Paz insistió en que “la derecha quiere que fracase la nacionalización, es molestar, molestar con cualquier pretexto” en referencia al cambio en YPFB que viene motivado por la detección de irregularidades en la adquisición de tres taladros para la estatal petrolera.

Después de once años de nacionalización y a pesar de los grandes ingresos que se han reportado con la exportación de gas, YPFB no ha desarrollado capacidad para liderar in situ las actividades principales de exploración y explotación en la cadena de los hidrocarburos. La compra fallida de los taladros ahonda la herida y deja además un importante daño colateral.

El Gobierno estimaba 2.000 millones de dólares en la construcción de la planta petroquímica y unos cuatro años. Con el fracaso de la licitación, se deberá gastar al menos uno más en un nuevo proceso por lo que, con optimismo, en 2019 se estaría iniciando a construir. Mientras los precios del hidrocarburo siguen bajos y Bolivia no logra certificar un volumen de reservas de gas óptimo, el tiempo juega en contra del proyecto. La inversión de 2.000 millones de dólares sin conocer a detalle el volumen de gas disponible es cuestionada desde algunos sectores.

El caso tiene paralelismos con lo sucedido a raíz del escándalo Catler en 2007 que se saldó con un tarijeño muerto, Santos Ramírez en la cárcel y la Planta Separadora de Líquidos de Río Grande paralizada. Aquella apenas iba a procesar una sexta parte de los líquidos que se enviaban a Brasil, pero de rebote, la Planta Separadora del Gran Chaco quedó postergada sin fecha. La planta que debía procesar los líquidos que se enviaban gratis a la Argentina no fue inaugurada hasta 2014 y todavía funciona a media máquina.

Reinyección

La planta petroquímica del Chaco tratará el propano separado en la planta del Chaco y lo convertirá en resinas de propileno y polipropileno. Actualmente el propano, junto con el butano, es engarrafado como Gas Licuado de Petróleo (GLP) y se procura comercializar en el entorno cercano. Paraguay y Perú se han interesado. También Argentina que ha anunciado comprar unos cien millones de dólares anuales de este líquido en los próximos diez años.

El embajador argentina, Normando Álvarez indicó que de esta forma se seguirá abasteciendo la industria local situada en el entorno de Campo Durán (Salta) y aprovisionando el poliducto que llega incluso a Rosario. La intención es llevar el líquido a través de ducto.

La planta Separadora también debía separar el etano, mucho más valioso, pero el proyecto para construir las plantas de polietileno, anunciado en campaña en Puerto Suárez, no ha avanzado nada. De momento se reinyecta en el ducto junto al gas natural, por lo que también llega a Campo Durán.

El Chaco espera trabajo para mano de obra

Cuando en 2014 se culminó la construcción de la planta Separadora de Líquidos, muchos trabajadores chaqueños sin cualificación quedaron sin empleo. Con la caída de los ingresos por los bajos precios del petróleo también las subgobernaciones redujeron los proyectos de obras.

El proyecto de la construcción de la planta petroquímica en Yacuiba daba cierta esperanza, pues las previsiones hablaban de 2018 como fecha de puesta en marcha, sin embargo de momento no será adjudicada.

El Gobierno Autónomo Regional del Chaco también debe planificar la construcción de un parque industrial que de cobijo a industrias subsidiarias y complementarias al proceso, sin embargo los titubeos del Gobierno no permiten avanzar en el proyecto./El País
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