Tillerson da marcha atrás y no acudirá a la Asamblea General de la OEA

El secretario de Estado Rex Tillerson no asistirá a la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que reunirá a los cancilleres americanos durante dos días para tratar, entre otros asuntos, la aguda crisis de Venezuela. Un día antes, el jueves, Estados Unidos había confirmado la presencia de Tillerson en las reuniones, que tendrán lugar en Cancún (México) el 19 y 20 de junio. En su lugar acudirá John Sullivan, el número dos de la diplomacia del Gobierno de Donald Trump.


El tema fundamental de la asamblea —y que la OEA ha priorizado— será la profunda crisis que atraviesa Venezuela. En concreto, según acordaron a finales de mayo los 34 países miembros en Washington, los cancilleres buscarán trazar las directrices para una salida negociada a la situación del país bolivariano. Hasta ahora, EE UU ha sido una de las naciones que han liderado la presión al régimen de Nicolás Maduro y exigir el fin de la represión en las calles.

En sus primeros meses en la Casa Blanca, la Administración Trump ha impuesto sanciones al chavismo —tanto al vicepresidente como a ocho magistrados del Tribunal Supremo— y expresado en repetidas ocasiones su preocupación por las penosas condiciones del país. Este jueves, el vicepresidente Mike Pence señaló a Venezuela como un país autoritario colapsado e hizo un llamamiento a la comunidad americana para exigir un cambio. En reuniones con líderes latinoamericanos, Trump ha calificado las condición del país de “desastre”.

La ausencia de Tillerson, aunque no sorprende ya que no ha participado en ninguno de los encuentros de la OEA desde que inició su mandato en febrero, supone la pérdida de una oportunidad para que el Gobierno de Trump reafirme su liderazgo regional con respecto a este tema. Los otros dos países socios de EE UU en la presión a Maduro, Canadá y México, sí enviarán a sus respectivos cancilleres a la reunión de Cancún.

En paralelo a los esfuerzos multilaterales y las sanciones ya impuestas, EE UU estudia la puesta en marcha de sanciones sectoriales, incluidas al lucrativo sector del petróleo venezolano, que está en manos del régimen y es uno de los pocos sustentos económicos del Gobierno de Caracas./El País, Esp
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