Balas, sangre y muertes pusieron en zozobra a la población cruceña

“Cuatrocientos uno, cuatrocientos uno”, reportó el policía Dionisio Castro, encargado de la seguridad de la importadora Eurochronos a las 8:45 de ayer. La clave revelaba que precisaba refuerzo y que corría peligro. Cuatro sujetos armados habían ingresado violentamente, encañonaron a los funcionarios y llenaron sus mochilas con joyas. 

Lo que siguió después fue una jornada de balas y sangre que terminó con tres delincuentes, de origen brasileño abatidos. También murieron una funcionaria de la empresa y un agente de la Policía. Además, ocho personas quedaron heridas y se aprehendió a un miembro de la banda y a la pareja de uno de los asaltantes. 

Tras conocerse el hecho, hubo una sicosis provocada por rumores propagados por las redes sociales, que alertaban sobre una ola de atracos pero que luego fueron descartados. 

Una jornada de terror

El miércoles, los miembros de la banda habían pasado la noche en una casa abandonada en la zona de la avenida San Aurelio. A las 8:00 de ayer, en la curva del Plan Tres Mil, Edwin Landívar (el miembro de la banda que está detenido) junto con uno de los brasileños abordaron el taxi conducido por Eduardo Cuiza.

Lo encañonaron y lo encapucharon. “Me llevaron por la zona detrás de la pista de El Trompillo, entraron de retro a una casa y ahí subieron otros dos brasileños con armamento”, contó el taxista, a quien dejaron maniatado en el asiento trasero de su auto al llegar a Eurochronos. 

Una vez en el lugar, los delincuentes encañonaron al guardia de seguridad Hugo Ramos, que estaba en la acera, y entraron a la importadora. “Uno de ellos me apuntó a la cabeza, luego bajó el arma y me disparó a los pies, pero no me hirió”, dijo el hombre, que fue hacia la plaza Blacutt para pedir ayuda. 

Matan a un policía

El pedido de ayuda que envió el policía Castro permitió que varias patrullas lleguen al lugar. Una de ellas era conducida por el teniente Carlos Gutiérrez Valenzuela, que intentaba cerrar el paso a los vehículos en la calle Independencia y fue alcanzado por los disparos de uno de los delincuentes.

Al escuchar los tiros, Eduardo Cuiza, el taxista que estaba maniatado en su auto, jaló el seguro de la puerta utilizando los dientes y logró huir del lugar para pedir auxilio.

Casi al mismo tiempo Gonzalo Rivero, uno de los funcionarios de la importadora que quedó dentro del lugar, llamó a su padre, le contó lo que sucedía y le pidió que avise a la Policía.

“Mi hijo me llamó y me dijo: ‘papito, nos están atracando, pida ayuda’, luego me colgó”, contó Herland Rivero, padre del joven que salvó su vida escondiéndose debajo de un escritorio mientras los asaltantes utilizaban a un policía y a varios funcionarios como escudos humanos para intentar huir. 

Balacera y escudos humanos

Con la llegada de refuerzos, la Policía rodeó el lugar y se produjo una balacera por más de media hora. En ese lapso, personas que estaban en edificios de los alrededores registraron el hecho filmando con sus teléfonos.

Los videos dejan ver que los delincuentes, al verse cercados, usaron como ‘escudos humanos’ a tres empleados de la firma, que en la balacera resultaron heridos (luego la gerenta administrativa, Lorena Tórrez, falleció). Como resultado del hecho quedaron heridos Érick Peña, Roxana Serrano, Yanine Vargas y Julio C. Méndez, todos funcionarios de Eurochronos, además de los policías Franz Cáceres, Herland Halcón, Fernando Contreras y Dionisio Castro. 

Vehículos con varios impactos de bala y los vidrios destrozados de la agencia del Banco Mercantil Santa Cruz, reflejaban el fuego cruzado. 

Intentó confundir a la Policía

En medio de la balacera, uno de los delincuentes, Edwin Landívar, salió con las manos en alto e intentó escapar señalando que era una de las víctimas que estaba en la importadora. La Policía lo capturó y lo halló en poder de un arma y municiones. 

Él fue quien ‘cantó’ todo sobre la planificación del atraco. También fue aprehendida una mujer, Sandra Guzmán, pareja de uno de los brasileños abatidos, Antonio Adao da Silva Costa. 

‘Bajaron’ a los tres brasileños

Los atracadores identificados por el ministro de Gobierno, Carlos Romero, con los alias de ‘Mono’, ‘Negro’ (da Silva Costa) y ‘Bahiano’, fueron abatidos por los agentes que tomaron el control de Eurochronos cerca a las 10:00. Uno de los delincuentes tenía el chaleco antibala del policía Castro, con lo que trató de protegerse de las balas. 

Luego, se evacuó a los heridos, se hizo el levantamiento de los cuerpos y en la confusión se detuvo a algunos funcionarios, como el mensajero Juan Salvatierra, que luego fue liberado. Herland Rivero abrazó a su hijo Gonzalo, uno de los rehenes. “Me volvió el alma al cuerpo al ver a mi hijo vivo, pero me duele por los fallecidos”, afirmó./El Deber