El exgobernador Javier Duarte llega a México para ser juzgado por corrupción

Javier Duarte ya está en México. El polémico exgobernador de Veracruz, que se ha convertido en el emblema de la corrupción política, aterrizó este mediodía en la capital mexicana tras ser extraditado desde Guatemala, donde estuvo detenido tres meses. El político expulsado por el PRI en octubre pasado arribó al país en un avión privado de la Procuraduría General de la República (PGR, Fiscalía) en medio de un estricto operativo de seguridad. El exmandatario será trasladado a una prisión y en su primera audiencia en territorio mexicano escuchará de un juez local las acusaciones que se le imputan, lavado de dinero y delincuencia organizada.  


Duarte dejó esta madrugada su celda en el cuartel militar de Matamoros. El exgobernador presumió un rostro afeitado y sin la barba que lució en su última audiencia en Guatemala. Duarte había dicho que llegaría a México con la cara limpia y la frente en alto pues no ha cometido ningún delito. Las autoridades de Guatemala lo esposaron hacia las cuatro y media de la mañana para trasladarlo al aeropuerto internacional de La Aurora. Allí fue entregado a tres funcionarios de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR.

Duarte enfrentará en México las acusaciones integradas en tres causas penales y por las que podría ser condenado a 80 años de prisión. La PGR lo acusa de lavado de dinero y delincuencia organizada. “No cometí tales delitos y es mi deseo acreditarlo así ante el Poder Judicial de la Federción de mi país”, dijo el exgobernador el pasado 4 de julio, cuando aceptó ser extraditado ante el ministerio público de Guatemala por segunda ocasión.

Duarte se allanó por primera vez el 27 de junio. En esa audiencia, el exgobernador expulsado por el PRI escuchó las acusaciones formuladas por la Fiscalía de Veracruz en las causas penales 56/2017 y 38/2017 relacionadas al fuero común. Estas están relacionadas con abuso de autoridad, incumplimiento de un deber legal, peculado, tráfico de influencias y coalición en agravio del servicio público. El exgobernador consideró estos señalamientos “irrisorios, vagos y sin fundamento”.

El Gobierno del presidente guatemalteco Jimmy Morales había pedido celeridad a sus contrapartes mexicanas en el proceso de extradición de Duarte. “Tenerlo aquí representa un riesgo”, dijo Francisco Rivas, ministro de Gobernación (Interior) del país centroamericano, el 6 de julio. "Es un privado de libertad de alto riesgo. Hay grupos criminales en Guatemala que se pueden prestar a atentar en contra de su integridad y su vida", declaró.

El Gobierno mexicano no quiso acelerar la extradición, que tenía luz verde de las autoridades guatemaltecas desde el 7 de julio. La Administración del presidente Enrique Peña Nieto temía vulnerar el debido proceso del acusado. Estos descuidos procesales pueden resultar en la liberación de los imputados. Las autoridades mexicanas, sin embargo, no pueden permitirse que Javier Duarte sea liberado por la violación de sus derechos. Por ello, el proceso de extradición fue realizado con toda cautela respetando el acuerdo bilateral entre México y Guatemala.

Duarte estuvo tres meses en la prisión del cuartel militar de Matamoros, donde había menos de una treintena de reclusos. El político del PRI fue capturado el sábado 15 de abril en el hotel de lujo Rivera de Atitlán, en el municipio de Panajachel, en el centro del país centroamericano. El exgobernador se encontraba hospedado en el sitio junto a su esposa, Karime Macías Tubilla, que hoy se encuentra en libertad y sin ninguna orden de aprehensión en su contra. Elementos de la Fiscalía mexicana rastrearon al político más buscado de México siguiendo a los tres hijos de la pareja, que habían abordado un avión privado en el aeropuerto de Toluca (en el centro de México) con la intención de reunirse con su padre./El País (Esp)
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