Piden más expertos en manejo de crisis,tras sangriento asalto a Eurochronos

La polémica por el sangriento asalto a la importadora Eurochronos, con un saldo sin precedentes de cinco personas muertas a tiros entre víctimas civiles, un policía y tres delincuentes ha tomado cuerpo con mayor énfasis un día después del violento suceso, entre los que defienden la acción de la Policía y los que consideran que no se pusieron en práctica los protocolos para preservar la vida de los rehenes y de los mismos asaltantes.

La defensa más altisonante de la jornada fue la del presidente Evo Morales: “Políticos de derecha que cuestionan a la Policía por frustrar un atraco y siembran pánico en redes sociales en realidad defienden a la delincuencia” (sic), escribió en su cuenta oficial en Twitter.

El ministro de Gobierno, Carlos Romero, lo secundó manifestando: “se ha dado un mensaje contundente a la criminalidad: Aquí, en Bolivia, quien se atreva a emprender este tipo de acciones va a tener esa respuesta que ha tenido de nuestra Policía, y tiene que atenerse a las consecuencias”.

De igual manera, Gonzalo Medina, director de la Felcc y responsable del grupo DACI que se abrió paso a fuego en la empresa ejecutando a los malvivientes que se encontraban en el piso, al parecer, rendidos, lamentó las bajas y dijo que en estas situaciones los grupos tácticos operan de esta forma, abatiendo a los bandidos, caso contrario se corre el riesgo de que los antisociales, fuertemente armados, causen más bajas. “Lo que hicimos fue cumplir los protocolos y terminar con la vida de estos ciudadanos haciendo el uso racional, necesario, equilibrado y legal de la fuerza”, aseguró.

El viceministro de Régimen Interior, José Luis Quiroga, reconoció que la Policía al decidir ‘incursionar’ en la importadora resolvió ‘reducir’ (matar) a los delincuentes, que poco antes habían ‘ejecutado’ a Lorena Tórrez, funcionaria del negocio.

En la vereda contraria

El diputado opositor Tomás Monasterios, en declaraciones a la agencia noticiosa ANF, puso en duda el accionar policial en cuanto a la aplicación de los protocolos de seguridad para salvar la vida de los rehenes.

El jefe de Unidad Nacional (UN), Samuel Doria Medina, exigió ‘una investigación seria y objetiva’, a tiempo de sostener que “el Gobierno debe asumir responsabilidad política por la llegada de mafias a Bolivia”.

Para el exjuez Luis Tapia Pachi, la Policía no tuvo capacidad para negociar con los atracadores cuando se supo que había personas en peligro.

“No se cuidaron a los rehenes, pesó más cuidar la propiedad privada. Tenemos una Policía en desventaja que actuó con un simple revólver frente a una organización criminal con armas de largo alcance”, dijo.

El abogado Alejandro Colanzi considera que la fuerza del orden debe manejar un patrón institucionalizado para la resolución de este tipo de crisis con toma de rehenes, con diferentes opciones: contener y negociar; el uso de agentes químicos; el uso de francotiradores y, por último, el uso de la fuerza mediante el asalto.

“Mañana no será Eurochronos, donde había a lo mejor lugares para protegerse, será en la plaza u otro lugar. Este es un tema de fondo que supera a la misma Policía. El Estado no está protegiendo la vida”, señaló Colanzi.

Está en manos de la Fiscalía

El testigo mudo de la violencia fue el edificio de Eurochronos. Su frontis fue agujereado con más de 60 impactos de proyectiles, lo mismo que en el piso, donde murieron los tres asaltantes y la gerenta administrativa, Lorena Tórrez, y dentro de las instalaciones del negocio, donde las balas astillaron los estantes vítreos que mostraban joyas y relojes de alta gama.

Se presume que la descarga de los proyectiles impactados en el frontis del edificio los impulsaron las armas de los policías, y los que hicieron añicos ventanales de la agencia del Banco Mercantil Santa Cruz, situada al frente cruzando la avenida Velarde, y de otros comercios aledaños, fueron disparados por los atracadores, incluido el plomo calibre 5.56 que acabó con la vida del teniente Carlos Gutiérrez, quien estaba en una camioneta intentando cortar el tráfico en la av. Irala.

Pero las balas también llovieron desde la azotea de un edificio en construcción de la misma empresa, donde un agente de élite, convertido en un circunstancial francotirador, abrió fuego hacia abajo, donde ‘todo mundo’ se cubría la cabeza con las manos o se parapetaba con la jardinera en medio del estruendo y el terrorífico zumbido de las balas.

El teniente Gutiérrez recibió un tiro en la cabeza; Lorena Tórrez, un balazo calibre 9mm que ingresó por el torax anterior izquierdo y quedó alojado entre sus dientes; el delincuente brasileño Antonio Adao da Silva recibió tres impactos; uno de los bandidos no identificado, 11 balas, y el tercero, 12 municiones.

El abogado Adhemar Suárez, que asesora a la familia de Lorena Tórrez, maneja dos hipótesis: “la primera, que la bala asesina de la mujer salió de la parte superior del edificio y que dio directamente en la humanidad de Lorena. La otra versión sostiene que el proyectil era del arma del captor. “Eso se va a ir dilucidando en la medida que recibamos el informe de balística”, señaló.

José Parra, uno de los seis fiscales asignados al caso, garantizó una investigación transparente para llegar a la verdad histórica de los hechos, con la ayuda de peritos del IDIF llegados de Cochabamba./El Deber
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