“El aguacate es una mina de oro”: un estudio descubre lo inesperado

Si existiera algo que representase los cambios en la dieta del ser humano durante los años que llevamos de siglo XXI, ese algo sería sin duda el aguacate. Nos entusiasma, y podría decirse que nos acabamos de dar cuenta de ello. Su consumo en Europa continúa en auge a un ritmo anual de en torno al 15%, debido en parte a su buen sabor, la cantidad de estudios que alaban sus beneficios para la salud y la moda de añadirlo a casi cualquier receta. La demanda no para de crecer, y por cada aguacate que alguien come, unas cinco toneladas en todo el mundo, una semilla inservible va directamente a la basura.

Sin embargo, una pionera investigación científica, presentada este lunes en el Encuentro Nacional de la Sociedad Química Estadounidense en Washington, asegura que las semillas no son tan inútiles como pensamos. Como mucho, algunos fabricantes extraen de ellas aceites para el consumo humano, pero en todos los casos eliminan la cáscara que las rodea para procesarlas, justo la mejor parte. El autor del estudio, Debasish Bandyopadhyay, químico de la Universidad de Texas Valle del Río Grande, las califica como “una mina de oro”, debido a la abundancia de compuestos químicos que atesoran: “Esto que la mayoría desperdicia podría ser en realidad una joya de gran valor”.

Las cáscaras de las semillas poseen compuestos que podrían utilizarse para tratar el cáncer y enfermedades del corazón

Dicho estudio señala que las cáscaras de las semillas “poseen compuestos medicinales que podrían utilizarse para tratar el cáncer, enfermedades del corazón y otros males” y que a su vez son “una fuente potencial de químicos que podrían utilizarse en plásticos y otros productos industriales”. Para su investigación, los científicos molieron alrededor de 300 cáscaras, con lo que obtuvieron 600 gramos de polvo que procesaron para conseguir tres cucharadas de aceite y unos 30 gramos de cera, que fueron minuciosamente analizados.
“Una joya de gran valor”

En los aceites, Bandyopadhyay y su equipo hallaron 116 compuestos, entre los que se encuentran el docosanol, que se emplea para elaborar medicamentos antivirales (especialmente para el tratamiento del herpes labial), el heptacosano, “una sustancia que podría inhibir el crecimiento de las células tumorales” y el ácido dedecanoico, que “podría reducir el riesgo de aterosclerosis”. Asimismo, en la cera detectaron otros 16 como el ftalato de benzilo y butilo, un plastificante que se utiliza para mejorar la flexibilidad de productos sintéticos, desde cortinas de ducha hasta dispositivos médicos; el Bis (2-butoxietil) ftalato, que se utiliza en cosmética, y el hidroxitolueno butilado, que es un aditivo alimentario.

El consumo de aguacate no para de aumentar. (iStock)

No obstante, cabe señalar que todavía no es recomendable ingerir la cáscara. Al respecto, Rob Hobson, jefe de nutrición de la farmacéutica Healthspan, señala en ‘The Daily Mail‘: “Sus conclusiones son realmente interesantes y se suman a las credenciales ya conocidas del aguacate. Pero todavía necesitamos más investigación”. En concreto, se refiere a que el estudio no especifica qué implica comer el polvo molido de la cáscara, puesto que su seguridad alimentaria todavía tiene que ser puesta a prueba.

También son una fuente potencial de químicos que podrían utilizarse en plásticos, cosméticos, perfumes y otros productos

Por el momento, aconseja limitarse a la pulpa: “Es posible que se realicen suplementos, pero yo me abstendría de consumirlos por ahora”. Sin embargo, los últimos descubrimientos ponen de manifiesto que el consumo de aguacate está en camino de experimentar una nueva transformación y que a buen seguro no solo continuará, sino que intensificará nuestro idilio con el fruto de moda.


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