Podrían imputar a Netanyahu por delitos de corrupción

Después de enfrentarse a varias investigaciones paralelas por supuestos casos de corrupción, Benjamín Netanyahu podría ser finalmente imputado por la Fiscalía General del Estado. Si así fuera esto colocaría al primer ministro israelí ante el dilema moral –que no legal, pues por ley no estaría obligado a ello– de presentar su dimisión. De momento, cuenta con el apoyo de los ministros y diputados de su partido, el Likud, pero otros miembros de la coalición podrían aprovechar la situación para hacer caer al gobierno y adelantar las elecciones.


Netanyahu tiene en estos momentos cuatro frente abiertos por razones de supuesto nepotismo y corrupción, dos que le atañen de forma directa y otros dos de manera indirecta. El primero, conocido como “caso 1,000” estaría relacionado con la aceptación de valiosos regalos por parte de acaudalados amigos suyos, sin declararlos a la Hacienda Pública. Entre ellos, del afamado productor cinematográfico, Arnón Milján, quien le habría proporcionado obsequios por valor de más de 400.000 shequels (unos 95.000 dólares).

La Fiscalía también sospecha que Netanyahu, quien dirige el país desde hace ocho años y al término de este tercer mandato se convertirá en el jefe de gobierno más longevo de la democracia israelí, ha estado recibiendo favores y obsequios por parte de terceros en busca de contrapartidas económicas. Entre éstos estaría también el multimillonario australiano James Packer, quien además habría prestado su avión privado y financiado el alojamiento en hoteles de lujo para su hijo mayor, Yair Netanyahu. A cambio, el padre le habría presuntamente ayudado a obtener la residencia permanente en Israel, en donde tiene lucrativos negocios.

La investigación del conocido como “caso 2,000” escudriña cómo Netanyahu supuestamente negoció un acuerdo simbiótico con Arnón Mozes, empresario y editor del “Yediot Ajaronot” –hasta hace pocos años el diario de mayor tirada en Israel– en vísperas de las últimas elecciones de marzo de 2015. Mozes habría propuesto presuntamente a Netanyahu que tanto el periódico como su popular versión digital “Ynet” pasaran a realizar una cobertura favorable de su persona y de la de su controvertida mujer, Sara, a cambio de ciertos beneficios para su periódico.

Entre éstos, la aprobación de una nueva ley de medios de comunicación que obligara al diario de distribución gratuita Israel Hayom a cobrar un precio mínimo por ejemplar. Este tabloide es conocido popularmente comoBibiton(fusión del apodo del primer ministro,Bibi, y la palabraIton, periódico en hebreo) dado que siempre ha apoyado sus políticas y mostrado una amnesia selectiva ante sus corruptelas.

El “caso 3,000” no le afecta directamente, sino a su primo y abogado David Shimrom, que se podría haber lucrado como comisionista en la compra de submarinos nucleares alemanes, que se han convertido en la punta de lanza de la Armada israelí. Aparentemente, Netanyahu obligó al ministerio de Defensa a proporcionar una adjudicación directa al grupo Thyssen-Krupp, de cuyo consejo de administración forma parte Shimrom, saltándose la normativa de contratos públicos del Estado.

Por último, el conocido comocaso 4,000le atañe sólo colateralmente. Aquí las sospechas recaen sobre el director general del ministerio de Telecomunicaciones, Shlomo Filber, quien fue nombrado a dedo por Netanyahu. Filber habría proporcionado un trato de favor a la principal empresa de telecomunicaciones Bezeq –cuyo CEO Saúl Elovitch es amigo personal del primer ministro– ayudándole a mantener su posición dominante en el mercado.

Aunque hasta ahoraBibiha demostrado gran habilidad a la hora de escapar de la justicia (ya fue investigado por el exceso de gasto dentro de su residencia a costa del erario público y por haber recibido donaciones irregulares por parte del multimillonario Arnaud Mimran, aunque nunca llegó a ser imputado), esta vez podría ser diferente. La Fiscalía parece dispuesta a tolerar su modo de vida hedonista, pero no a que supuestamente manipule los medios de comunicación social para perpetuarse indefinidamente en el cargo.


Fuente: clarin.com