PRISMA alerta que el GNL es una amenaza para el gas boliviano, Brasil tiene 15 proveedores

(ANF).-  El gas natural licuado (GNL) es una amenaza para el gas boliviano, afirmó la experta brasileña Sylvie D´Aporte, directora de PRISMA E&T Consultores, en un contexto en el que Brasil cuenta con 15 proveedores de GNL del mundo y los costos para los productores de gas es cada vez mayor.

Durante la X Feria y Congreso Internacional Bolivia Gas & Energía 2017: energizando el futuro. Tendencias para viabilizar proyectos en energía, organizado por la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE), la especialista en asuntos energéticos alertó de un nuevo contexto para la industria petrolera, de costos altos para la producción de gas natural, frente a la disminución de precios de los hidrocarburos.

Consultada si el GNL es una amenaza o una oportunidad para Bolivia, D´Aporte respondió a ANF “es una amenaza porque es suplidor (del gas) tanto en Brasil como en Argentina”. Acotó que actualmente Brasil importa GNL de 15 países.

En ese contexto dijo que se prevé una negociación muy fuerte entre Bolivia y Brasil, en vísperas de la conclusión del contrato de 2019, tomando en cuenta que hoy el mercado de Brasil tiene otras posibilidades de suprimir el gas como es el GNL.

“Brasil tiene como 80 memorándums con proveedores de GNL, y cuando hay demanda hace una llamada, fija el precio y la cantidad (…). Puede importar de muy lejos o muy cerca; de Trinidad y Tobago como de África”, mencionó.

En la región dijo que los tres grandes importadores de GNL son Brasil, Chile y Argentina, y que a la fecha en el territorio brasileño existe tres regasificadores en Pecém, Salvador y Baía de Guanabana. Sin embargo, destacó que Bolivia sigue siendo un proveedor serio de gas para los mercados brasileño y argentino a pesar que tuvo algunas dificultades para cumplir las máximas nominaciones exigidas, al mismo tiempo, por ambos compradores.

“En un contexto de un mercado más diversificado puede haber una diversificación de contratos; no se necesita uno con una fórmula que está asociada a un tipo de riesgos, porque si le pongo una fórmula basada en el petróleo hay el riesgo que el precio del petróleo baje. Cada contratación tiene un riesgo diferente y cada portafolio siempre es una manera de gerenciamiento de riesgo”, señaló.

En este contexto de “flexibilización”, la experta dijo que no necesariamente es peor para los vendedores, pues se puede cerrar diferentes tipos de contratos de cantidades firmes por periodos determinados o de cantidades variables a corto plazo.

“Proveedor confiable de gas”

La especialista dijo que si aumenta la capacidad de regasificación en Brasil, que hoy en día está en el orden de 40 millones de metros cúbicos por días (MMm3/d), el país vecino podrá renegociar la compra venta de gas natural con Bolivia de manera más ventajosa.

“Brasil está presto a renegociar su contrato de compraventa de gas con Bolivia, pero del otro lado hay mucho gas natural licuado”, expresó D’Apote. El contrato de venta de gas boliviano al mercado brasileño termina en 2019 y el gasoducto Gasbol tiene una capacidad de hasta 31 MMm3/d.

D´Apote dijo que el mundo ha cambiado, y por tanto los compradores se acercarán a Bolivia para comprar gas, tal como lo hicieron los gobernadores de los diferentes Estados de Brasil, en representación de sus empresas de distribución y ya no a través de Petrobras, y que en ese contexto lo que le interesa a Bolivia es cerrar contratos.

“Hoy en día Bolivia tiene compromisos con Argentina y Brasil y el mercado interno. En algún momento hubo una demanda máxima de los dos países que ha sido difícil para Bolivia responder, nada que me parece como un incumplimiento de contrato, hubo problemas en los ductos (…). Yo creo que Bolivia es un proveedor muy confiable para los dos países”, aseguró en alusión al periodo de invierno.

Factores de incertidumbre

D´Apote citó sin embargo como factores de incertidumbre que impactarán tanto en la demanda del gas como en el del GNL, el ritmo de crecimiento global y en particular de China, la rapidez del retorno del Japón a energía nuclear, el ritmo de expansión de las fuentes renovables (competencia o complementariedad).

También mencionó como factores de incertidumbre a las políticas energéticas que pueden imponer sanciones y restricciones a la generación de energía a partir de combustibles fósiles con el fin de reducir las emisiones de dióxido de carbono, así como el deseo de los países emergentes de diversificar su matriz energética y reducir importaciones de combustible más caros y/o más contaminantes.

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