Casarse por una patente de auto: la moda desesperada de Beijing

Beijing tiene un problema de transporte tan grave que la gente toma decisiones drásticas. Mientras las autoridades de la capital de China tratan de limitar el número de automóviles al restringir la entrega de placas, los ciudadanos descubrieron un hueco en la ley por el cual colarse: la transferencia de una matrícula es posible entre dos personas casadas.

Así que los habitantes de Beijing han recobrado súbitamente la fe en la institución del matrimonio. Y se casan. Por una patente.

Hasta que se presentó esa salida, el modo de conseguir una placa era participar de una lotería que se realiza cada dos meses. En la última participaron más de 2,8 millones de personas. "Los funcionarios las entregaron a la tasa más baja hasta el momento: una por cada 843 inscriptos", explicó la revista The Atlantic.

"Todo lo que necesitamos es un certificado de matrimonio y le podemos conseguir una patente", dice un aviso online. "Olvídese de la lotería: ¡pague una vez y obtenga un beneficio para toda la vida!".

El precio de un matrimonio falso es alto, sin embargo: 90.000 yuan, o USD 13.350, "más que muchos autos de fabricación china". Y los números que se consideran afortunados, como aquellos que tienen dígitos repetidos tres veces, pueden llegar a 150.000 yuan en, por ejemplo, el caso del 888.

Sin embargo, ni el número de mejor suerte puede garantizarle al comprador el milagro de evitar las calles atascadas de autos, la furia al volante del conductor promedio, la imposibilidad de estacionar. "Pero la clase media en expansión ve el automóvil como una necesidad, así que la demanda es intensa", según la revista.

"Un hombre joven intentó con la lotería durante tres años, hasta que tomó el camino del matrimonio falso", ilustró el artículo. "La mujer que eligió había publicado un aviso que decía: 'Hombres interesados en matrimonio para transferir matrícula, contáctenme. Intermediarios abstenerse".

Si bien en todos los lugares del mundo la regulación de la vida urbana es compleja, y las necesidades de los habitantes siempre preceden a las políticas, el caso de Beijing es único. The Atlantic dio el ejemplo de un hombre que tenía dos placas y vendió una en internet a 80.000 yuan. Él y la compradora estaban casados, por lo cual se divorciaron, celebraron su matrimonio y, una vez que la transferencia fue aprobada, se volvieron a divorciar. "Y se volvieron a casar con sus parejas originales".

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