Descubren los restos de una plataforma ceremonial que podría pertenecer a la ciudad perdida de Paititi

Tras más de siete años explorando el corazón de la selva peruana, Diego Cortijo y su equipo han dado con esta evidencia en la frontera con Brasil y Bolivia


El explorador y miembro de la Sociedad Geográfica Española (SGE) Diego Cortijo, acompañado de la arqueóloga Geanette Guzmán, han descubierto las ruinas de una plataforma en forma de pirámide de uso ceremonial construida en la época preinca y reutilizada hasta el periodo inca en la frontera con Brasil y Bolivia.

Tras más de siete años explorando el corazón de la selva peruana y «toda una vida buscando respuestas» sobre los mitos de la antigüedad, como la existencia de la ciudad de Paititi, ambos arqueólogos dieron con los restos de un complejo en la Reserva Comunal Amarakaeri, en la frontera con Brasil y Bolivia en su más reciente expedición.

Según informó la Sociedad Geográfica Española (SGE), el descubrimiento de estos restos arqueológicos en esta zona de la selva amazónica determina la presencia de este pueblo precolombino en esta área y abre la puerta a un nuevo paradigma sobre esta cultura y una nueva zona de exploración.

Nuevas rutas
En 2012, Cortijo y los nativos amarakaeri descubrieron un rostro en piedra, conocido en la tradición nativa como «Amana», lo que empujó al equipo a seguir buscando en esa selva algunos lugares arqueológicos a los que se seguían refiriendo las comunidades nativas de la zona. Año tras año, Cortijo abrió nuevas rutas de exploración de la mano de los nativos, e incentivó entre las familias amarakaeri la recuperación del patrimonio y la puesta en valor de unos lugares que se habían perdido en la memoria.

Tras el hallazgo, Cortijo y las comunidades locales de Perú han pedido a la Administración peruana que cree un área de protección especial alrededor de lugares sagrados como el encontrado y que otorgue a la Reserva Amarakaeri la categoría de bien cultural a proteger. El de Cortijo fue el primer proyecto de investigación arqueológica en la Reserva Amarakaeri, una zona de especial protección por su diversidad biológica que hasta ahora se había mantenido inaccesible para la investigación científica.

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