Fórmula 40/10 haría posible el triunfo del MAS

La fórmula 40/10 establecida en el artículo 52 de la Ley No 026 de Régimen Electoral aprobado el 2010 haría, al Movimiento Al Socialismo (MAS) no solo ganador de las elecciones generales 2019, sino mantenerse en el poder por el periodo 2020-2025, incluso sin Evo Morales como candidato, aseguran tanto politólogos, analistas y otros expertos en comicios presidenciales.                        

P U B L I C I D A D 
 
"El 40/10 es en realidad una tercera opción que la normativa establece para hacer ganador y presidente a un candidato que hubiera alcanzado un voto inferior al 50% y superior al 40% de votos, pero con una diferencia de diez puntos sobre el segundo",  señala Rafael López, investigador en comicios electorales. 
El experto asegura que con la actual ley vigente, las dos primeras opciones tienen que ver con el 50% más uno de votos que obtiene un candidato en la primera vuelta. "La segunda opción es cuando un candidato obtiene un voto menor al 50% y de paso la diferencia es menor al 10% entre el primero y segundo", explicó. 
 
Aspectos que sustentan. Carlos Cordero, politólogo, señala que el MAS puede ser gobierno al resultar ganador en las elecciones 2019, no necesariamente superando el 50% más uno, como le ha sido costumbre sobre todo a Evo Morales en las últimas tres elecciones generales desde 2005, sino con una simple mayoría superior al 40% de votos a favor y marcando una diferencia de 10% sobre el segundo. Dicho mecanismo evitaría ir a una segunda vuelta. 
"Por ejemplo, si el MAS lograra sacar 43% de votos a favor y la oposición solo el 32, cuya diferencia resultaría más del 10%, con eso Evo Morales sería presidente hasta el 2025. Incluso perdiendo 20% de los votos con relación a lo que sacó el 2014 (61%) el MAS se haría gobierno", precisó Cordero.
Luis Andia, doctor en ciencias políticas, enfatiza que con la actual normativa electoral, para que un candidato sea gobierno de manera directa no es necesario superar el 50% más uno, también puede ser elegido gobernante con una votación superior al 40% pero marcando esa diferencia de 10 puntos sobre el segundo como explicó López. 
"Esta fórmula se aplica si la votación a favor del primero no supera el 50%, pero necesariamente tiene que estar por encima del 40% y manteniendo una diferencia con respecto al segundo mayor a 10 puntos. Si esa figura no se da, hay segunda vuelta", explicó.
Desde el análisis político. La categórica conclusión de los expertos deviene de dos contextos. El primero inherente al MAS, que hoy sufre un natural desgaste político luego de un largo periodo de gobierno, la notoria caída en la preferencia electoral por debajo del 50% como reflejan las encuestas y  un voto duro que aún se sostiene en el 38%. 
El segundo tiene que ver con la oposición, que no supera el techo del 30% de la intención de voto y la preferencia electoral, sumada la ausencia de una propuesta país como opción alternativa al MAS y la ausencia siquiera de mínimas posibilidades de articulación de un bloque único con miras al 2019 de parte de los partidos contrarios al oficialismo.
Al respecto, el estudio y el ejercicio intelectual de López, señala que el MAS, cualquiera que vaya a ser el candidato, incluso sin Evo Morales, tiene asegurado un voto duro del 38%. 
La afirmación del experto emerge del comportamiento electoral  entre el 2002 y 2016, donde el MAS participa al menos de 38 procesos electorales sin tomar en cuenta el último referéndum. "Se ha podido evidenciar una brecha del 7% sobre esos 38% de voto duro entre Evo candidato y las elecciones subnacionales, donde el presidente no participa. En ese ámbito dudo que el MAS, en las próximas elecciones logre más del 50%, como también dudo que la oposición supere el margen del 30%", argumentó. 
Andia y Cordero, tomando como referencia las últimas encuestas, donde la aprobación al MAS registra un repunte del 40 al 43% y la preferencia por Evo Morales se sostiene en un 49%, prevén que de mantenerse esa tendencia, el MAS el 2019 resultará ganador,  más aún si la oposición no es capaz de superar por lo menos el 32% y achicar la brecha del 10%.  
El argumento serio que sustenta dicho análisis, es el desempeño político de la oposición que durante estos 11 años de gobierno no logró superar siquiera el 30% de los votos y menos avizorar una articulación de propuesta política y opción alternativa al MAS. 
"A la hora de los hechos no existen posibilidades concretas ni perspectivas reales. Nos encontramos con que en la oposición no hay capacidad de liderazgo ni capacidad política,  ni conocimiento de lo que sucede en el país. Más bien, lo que muestran es una incapacidad de unir fuerzas que es preocupante”, argumenta Rafael Puente, analista político y ex viceministro de gobierno del primer periodo de Morales.
Un contexto de tercios.  Jorge Lazarte, doctor en ciencias políticas, señala que Bolivia, desde el 2005 hasta hoy, ha mostrado un panorama de la estructura electoral basada en tres tercios de la preferencia del voto ciudadano. "Un 35% duro que es el voto del MAS, el otro tercio es el voto duro antimasista, ambos constituyen los votos seguros. Entonces la disputa siempre fue por el tercer tercio", asegura. 
Tomando esos parámetros de la configuración electoral, Lazarte afirma que el MAS y Evo Morales salieron aventajados con esa disputa del voto de ese tercer o un tercio.  "Ese un tercio en buena parte es proveniente de la clase media. Las variaciones de voto dependieron de la capacidad que tenía el MAS, tanto que permitió pasar del 35% por encima del 50%. Esta situación está cambiando", fundamenta.
Sin embargo, el experto advierte que si bien los datos (encuestas y estudios) muestran que el MAS ha entrado en una etapa de declinación, dado que ese tercer tercio ya no quiere seguir votando por Evo Morales (como sucedió el 21 de febrero de 2016) no es un voto que automáticamente se vuelca hacia el lado de la oposición. "Solo se está distanciándose del MAS. La oposición tiene el enorme reto de convencer a ese tercer tercio. Pero así como van las cosas, pese a que aún hay tiempo, es un desafío muy difícil el que tiene", finalizó.   
Punto de vista
Vladimir Medina
Sociólogo y analista político
"La construcción de legitimidad con miras al proceso electoral del 2019 se está complejizando para el Movimiento Al Socialismo (MAS). Los niveles de representación, sobre todo urbana con respecto al partido de gobierno han caído. 
Ahora la clase media que había apoyado en las últimas tres elecciones al MAS está buscando articularse, organizarse en grupos distintos: colectivos ciudadanos y pequeñas organizaciones que de a poco están surgiendo.
Entonces, su presencia en los actuales sectores urbanos del MAS va a ser muy baja y solo le quedará el voto duro que está en el 38%. De cualquier manera ese voto militante representa un piso contrariamente a la oposición que no puede superar el techo del 30%. 
La oposición, dependiendo qué estrategias políticas va a jugar, tiene todavía alguna posibilidad cuando menos faltan más de dos años. Si va fragmentada y dividida como está actualmente, ese margen del 30% será imposible articular en una opción alternativa.
Ahora, objetivamente veo muy difícil que la oposición se articule, sabiendo, además, cómo está encarando el MAS, su pretensión de repostular a Evo Morales”. 

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