Una mujer de la limpieza pone en apuros a Angela Merkel por su baja pensión

Una limpiadora de un hospital puso hoy en apuros a la canciller alemana, Angela Merkel, al sacar a relucir en televisión las bajas pensiones que pueden cobrar los trabajadores en la principal potencia europea.

Ocurrió en el programa "Hable claro, señora Merkel", emitido en directo por la segunda cadena de la televisión pública, ZDF, y en el que la canciller se sometió a las preguntas de los ciudadanos, a poco más de una semana de las elecciones generales.

Petra Vogel, de Bochum (oeste del país), se presentó como una limpiadora de hospital que, tras cuarenta años de trabajo, cobrará 654 euros de pensión al jubilarse, abocada a la pobreza en un país rico, recriminó a la política.

Petra Vogel, la futura jubilada que puso en apuros a Merkel.

Merkel no encontró fórmulas para responder a la mujer, cuyo enfado se incrementó cuando le preguntó si tenía suscrito uno de los planes de pensiones adicionales que subsidia el Estado.

Cobrando 1.050 euros al mes, le reprochó la señora Vogel, esos planes son "para ricos".

La canciller apoyó el derecho de la mujer a percibir un mejor salario, pero se mantuvo firme en que no se puede dar la vuelta al sistema de pensiones.

"No puedo prometerle algo que no pueda cumplir", concluyó Merkel, quien tuvo que afrontar también preguntas sobre la falta de médicos en las zonas rurales del este de Alemania o el déficit de personal para asistir a los dependientes.

Un operario coloca un mega cartel de Angela Merkel con motivo de las elecciones del 24 de este mes. REUTERS

No le faltó, sin embargo, firmeza cuando llegaron las preguntas sobre los problemas de integración de los refugiados o el creciente racismo en un país que ha recibido desde 2015 a alrededor de 1,3 millones de solicitantes de asilo.

"No hay que extender una sospecha generalizada" sobre los inmigrantes, advirtió a otra ciudadana que denunciaba la existencia de "temas tabú" en Alemania, como la violencia sexual por parte de los extranjeros hacia las alemanas.

Merkel le paró los pies y dejó claro que no hay temas tabú al hablar de criminalidad y recordó el endurecimiento de la ley para expulsar del país a los extranjeros que delincan, al tiempo que volvió a garantizar protección a quien lo necesite y apoyos para la integración.

La canciller alemana, Angela Merkel, se sienta hoy, en Frankfurt, en un prototipo de la casa automotriz Audi. dpa

Un periodista afgano que llegó en 2015 a Alemania y ha visto rechazada su solicitud de asilo le reprochó su situación, pero la canciller, aunque asumió que sus situación tenía que ser difícil, se limitó a invitarle a recurrir a los tribunales, si consideraba que la decisión de las autoridades de extranjería había sido injusta.

Al inicio del programa, Merkel rechazó un segundo cara a caracomo le ha pedido su principal contrincante, el socialdemócrata Martin Schulz, con el argumento de que no se trata de una elección presidencial, como en Francia o en Estados Unidos, sino que se votan listas.

"Me parece bien que una vez los potenciales candidatos a canciller se enfrenten, pero no es la elección de una persona", zanjó, para añadir que prefería acudir a formatos como el de ese espacio, donde se somete a las preguntas del ciudadano.

Agencia EFE.