Al menos 17 muertos, 20.000 evacuados y 1.500 casas destruidas por los incendios en California

EFE
California vive un infierno en pleno mes de octubre. Al menos 17 personas han perdido la vida al norte del estado a causa de los incendios y 20.000 personas evacuadas, una situación que ha arrasado ya más de 46.500 hectáreas de terreno en condados ricos y conocidos por su cultura vitivinícola. Los condados de Napa, Sonoma, Lake, Mendocino, Yuba, Nevada, Calaveras y Butte están afectados. Más de un centenar de personas han sido trasladadas a los hospitales y las autoridades advierten que la cifra de víctimas mortales podría aumentar.

La mayoría de los fallecidos se han registrado en el condado de Sonoma, donde el fuego ha destruido parte del pueblo de Santa Rosa, una tranquila y verde localidad al norte de San Francisco. El alcalde, Chris Coursey, lo describía como una zona catastrófica que aún no está fuera de peligro. De acuerdo al departamento de bomberos de la zona, sólo el 5% está contenido.

"Se trata de un fuego salvaje pasando por en medio de una ciudad, y eso no ocurre normalmente", indicó Coursey a un medio local. "La destrucción es inimaginable". El regidor indicó que se habían quemado multitud de casas y otras estructuras -se habla de al menos 1.500- y que el fuego se había llevado por delante mansiones en la parte más cara de la ciudad, además de dos buenos restaurantes. "La gente no ha tenido tiempo de prepararse en absoluto porque se encontraron con el incendio encima a las 10 de la noche, con tiempo para agarrar lo primero que pudieron y salir corriendo", indicó.

El problema añadido ha sido la fuerza de los vientos, que llegaron a alcanzar los 130 kilómetros por hora. Las llamas se desplazaron a gran velocidad de un condado a otro. Sin embargo, ahora parecen haberse calmado después de golpear con furia el pasado domingo. "Durante la noche, el viento que ha alimentado estos fuegos ha disminuido de forma considerable, y eso nos ha dado la oportunidad de luchar mejor contra la llamas", indicó el portavoz del Departamento de Bomberos, Daniel Berlant.

En total, se han registrado 17 incendios en la zona contra los que están luchando bomberos de todo el estado. La Guardia Nacional de California ha destinado seis helicópteros adicionales para la catástrofe.

No es la única situación activa en el estado gobernado por el demócrata Jerry Brown. Al sur, cerca de Los Ángeles, en el condado de Orange, el fuego ya ha consumido 3.000 hectáreas de terreno y destruido al menos 22 residencias. Allí, los conocidos vientos de Santa Ana han ayudado a propagar las llamas con velocidad.


Las autoridades han indicado que han destinado a 1.100 bomberos a la zona, respaldados por 6 aviones y 14 helicópteros. Aún así, el fuego sólo está contenido en un 5% mientras miles de evacuados esperan desde refugios o casas de familiares para poder regresar a lo que queda de sus hogares.

Octubre, el mes de los "vientos del diablo"

En Santa Rosa, una familia que no quiso dar su nombre optó por quedarse a dormir en su furgoneta para poder seguir desde cerca la evolución de la llamas y saber si su casa se librará de la quema. Otros ya saben que no les ha quedado nada salvo lo que pudieron salvar de emergencia.

Sin que haya un recuento oficial, como es natural, ya se ha cifrado en cientos de millones de dólares las pérdidas por los incendios, a la espera de medir cómo afectará a la multimillonaria industria del vino californiano.

Brown ha declarado el estado de emergencia en los ocho condados dañados por los incendios, lo que permite el despliegue de más ayuda estatal. Además, ha pedido al presidente de EEUU, Donald Trump, que declare la situación de desastre en esas zonas ante los terribles daños que el fuego ha causado en infraestructuras y miles de casas.

El peor incendio en la historia reciente de California fue en Cedar, en el condado de San Diego en 2003, que destruyó más de 2.800 hogares. En 2007, otro fuego, también en el condado de San Diego, destruyó 1.600 hogares.

Los dos ocurrieron en octubre, mes que suele concentrar los incendios en California debido a los conocidos como "vientos del diablo", unas ráfagas de aire que, junto a las altas temperaturas y la sequedad de la maleza, permiten la expansión rápida del fuego.

La tragedia, retransmitida en directo

La de California es una tragedia en vivo y en directo. El pasado lunes al mediodía es probable que el dueño de una casa valorada en más de un millón de dólares contemplara en directo cómo se consumía bajo las llamas. Detrás de un puñado de bomberos tratando de mitigar la situación estaban las cámaras de Fox News retransmitiendo la escena minuto a minuto. Delante de la residencia de dos pisos en el condado de Orange, con su canasta de baloncesto junto a la rampa del garaje, se encontraba aparcado un vehículo rojo que en principio parecía fuera de peligro, suficientemente lejos de las llamas como para que se salvara o alguien lo moviera.

Pero nadie acudió a llevárselo del lugar y, a los pocos minutos, comenzó a arder como todo lo demás, con la consiguiente sensación de impotencia. Poco han podido hacer los bomberos hasta ahora para impedir tanta destrucción en la costa oeste de Estados Unidos. Por eso, el gobernador Jerry Brown ha pedido ayuda al presidente Donald Trump ante la magnitud de la catástrofe, aunque sean enemigos políticos acérrimos.

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