Cinco consejos para ser mejores padres

¿Qué deberían saber todos los padres antes de emprender el que se dice es “el trabajo más importante de la vida”?, esa fue la pregunta que le planteamos al especialista en Psicología Infantil y Sistémica, Germán Burgoa.  
“No hay una receta, manual ni escuela para padres, simplemente tomar en cuenta fórmulas que se dan a través de los tiempos y que están comprobadas respecto a los resultados que se obtienen en su aplicación cotidiana”, explica Burgoa, a tiempo de compartir con los lectores cinco claves para mejorar la crianza y la salud mental de los hijos.
1. Tiempo para educar
Tiempo es lo que hoy en día nadie posee, el ritmo acelerado de la vida hace que cada vez tengamos menos tiempo para educar y sobre todo para proyectar afecto. El amor no es un concepto, es una práctica cotidiana, que no sólo consta de palabras sino más bien de hechos concretos, tiene un elemento básico que es el “compartir”. La acción de compartir deja huellas, recuerdos, imágenes imborrables que son las encargadas de hacernos sentir amados, necesarios e importantes para alguien, en este caso los padres. Sólo el amor a las personas importantes hace que los respetemos y no les temamos, que los deseemos y no los necesitemos, que aceptemos y no que nos sometamos. Los hijos deben ser educados en un equilibrio perfecto entre normas y, sobre todo, afecto.
2. No ser amigo de los hijos
Los padres jamás deben ser “amigos” de sus hijos. Los hijos tienen ya muchos amigos en la escuela, en el barrio, en Internet (millones), con los que se relacionan a veces bien y a veces mal, incluso es fácil perder la línea del respeto con los amigos. Los hijos necesitan padres que los guíen, los eduquen, los entiendan, los reprendan oportunamente, que los acompañen muchas veces como amigos, pero sin perder de vista lo importante de ser siempre padres.
3. Vivir la propia vida, no la de los hijos
Ser buen padre implica vivir tu propia vida, no la vida de tus hijos, de hecho “sobreproteger” es la mejor forma de hacerles daño. Sobreproteger implica pensar, decidir y actuar por ellos, generar dependencia, comodidad, facilismo, incapacidad para resolver problemas de manera autónoma e incapacidad de tolerar la frustración. No debemos “sacrificar” nuestra vida por la de nuestros hijos, debemos aprender a “compartir” nuestra vida, a respetar sus espacios y que nuestros hijos respeten los nuestros.
4. Comunicación óptima entre padres
Ser consecuentes y tener óptimas maneras de comunicarnos entre papá y mamá (respecto a lo que está bien y mal en los modelos educativos), implica tomar en cuenta las condiciones naturales de nuestros hijos, sus habilidades y capacidades. Los padres debemos crecer con nuestros hijos no envejecer. No es posible tratar a nuestros hijos con una sola receta, la educación en la primera infancia es diferente a la de la adolescencia. No podemos seguir manteniendo parámetros educativos del siglo pasado respecto a lo social, lo sexual, lo intelectual, etc. La vida ha cambiado y esta época es tanto o más maravillosa que la nuestra.
5. Trabajar una relación sana en pareja
No vivamos una vida de agresión, falta de respeto y carencia afectiva. La pareja es la base de la familia, para ser padres primero debemos ser “pareja”. Muchas familias viven en un constante caos, porque son parejas disfuncionales en las que las peleas y la falta de comunicación son el pan de cada día. Sentimos mucho el oír “nos mantenemos juntos por los hijos”, haciéndolos finalmente responsables de nuestra propia infelicidad. Debemos ser valientes, maduros y oportunos a la hora de darnos cuenta que una relación no es saludable sin antes haber agotado todas las opciones para mejorar la relación y tomar una decisión que aunque dura, en la mayoría de los casos es la mejor. Es menos nocivo un divorcio que una vida llena de situaciones que nos dañan de la manera más cruel, bajo el pretexto de aparentar ser una “familia”.

OPINIÓN DE EXPERTO
Germán Burgoa, 25 años de práctica en tratamiento de trastornos de conducta, trastornos de aprendizaje, terapia sistémica y trastornos del espectro autista.
"No debemos sacrificar nuestra vida por la de nuestros hijos, debemos aprender a  compartir nuestra vida, a respetar sus espacios y que nuestros hijos respeten los nuestros”.
"Los hijos necesitan padres que los guíen, los eduquen, los entiendan, los reprendan oportunamente, que los acompañen muchas veces como amigos, pero sin perder de vista lo importante de ser siempre padres”.
"Los hijos deben ser educados en un equilibrio perfecto entre normas y, sobre todo, afecto”.
"Los padres debemos crecer con nuestros hijos no envejecer”.

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