El LSD irrumpe en universidades

La droga LSD (psicodélica semisintética) es la segunda de mayor consumo entre los universitarios de Bolivia, según un estudio realizado en 2016 a 4.118 estudiantes de ocho universidades de Santa Cruz, Cochabamba y Sucre. La marihuana es la número uno en preferencia y en tercer lugar está la cocaína.

Entre los resultados del estudio, destaca que a nivel de la región Bolivia presenta los niveles más bajos en relación al consumo de sustancias ilícitas, es decir, que el 6,1 por ciento de los universitarios de Bolivia ha usado alguna droga ilícita en los últimos 12 meses comparado con el 20,7 por ciento en Colombia, 11,8 por ciento en Ecuador y 6,9 por ciento en Perú.

Los resultados de este estudio fueron difundidos ayer en Santa Cruz por el Ministerio de Gobierno, la Secretaría de Coordinación del Consejo Nacional de Lucha contra el Tráfico Ilícito de Drogas (Conaltid) y el Representante la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) en Bolivia.

Este estudio tiene el objetivo de conocer la magnitud del consumo de drogas y la tendencia de consumo en población universitaria de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia.

Las más consumidas

Entre las drogas ilegales, la más consumida es la marihuana. Los resultados muestran que el 5 por ciento de los universitarios ha consumido marihuana alguna vez en 2016 en comparación al 3,6 por ciento en 2012. El consumo de la marihuana llegó a 6,6 por ciento entre los hombres y a 3,5 por ciento en las mujeres.

El estudio señala que la segunda droga ilegal más consumida entre los estudiantes universitarios es el LSD (sustancia semisintética no adictiva pero produce efectos psicológicos severos), con una prevalencia de último año del 0,8 por ciento en 2016. “Llama la atención que el LSD que es una sustancia de difícil acceso y baja oferta, pero igual ha penetrado ampliamente entre los estudiantes bolivianos, de manera tal que ha desplazado a la cocaína como la segunda droga de mayor consumo”, señala en sus conclusiones el estudio.

Agrega que, por primera vez en este tipo de estudios, las sustancias “tipo LSD” superan el consumo de drogas más tradicionales, y se refleja que, de las seis sustancias de mayor consumo, tres son drogas sintéticas o nuevas sustancias psicoactivas: LSD, cannabinoides sintéticos y éxtasis.

Uso de tabaco bajó a 25,2% en 2016

El consumo de tabaco en universitarios de Bolivia ha disminuido en el último año, según el estudio realizado por la Unodc que fue financiado por la Unión Europea.

La prevalencia de último año de uso de tabaco que presentó un aumento significativo desde 30,5 por ciento en 2009 a 35,6 por ciento en 2012 muestra un descenso importante en 2016 con 25,2 por ciento. El grupo de los más jóvenes (18 años y menos), el consumo de tabaco se mantiene estable.

LA UMSS ALERTA ANTE AUMENTO DE CONSUMO DE SUSTANCIAS CONTROLADAS
Carmen Challapa | Los Tiempos

El rector de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), Juan Ríos, señaló que el microtráfico en la universidad es un problema que preocupa a sus autoridades y que pese a los controles que se realiza en la institución, los jóvenes se la ingenian para consumir drogas, sobre todo, marihuana.

Señaló que en la medida de sus posibilidades con el personal de vigilancia “hacemos control de manera permanente, vigilancia decomisa cantidades de consumo individual de marihuana, ya cuando es una cantidad mayor interviene la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn)”, sin embargo, dijo que no todos los llamados son atendidos.
Ríos no descartó pedir ayuda a la Felcn para que los vigilantes se capaciten.

OPINIÓN

Gonzalo Quezada. Exdirector de la Felcn
Alcohol, lo más preocupante

Un aporte valioso para conocer, mediante un estudio epidemiológico, la situación del consumo de drogas en la población universitaria y además comparada con países afines de la región andina.

La tendencia del incremento del problema con referencia al alcohol es lo preocupante: la dependencia alcohólica de los universitarios de Bolivia es la más alta de los cuatro países andinos (15,2 %), donde la participación de los encuestados es voluntaria y reservada, no se dilucida sobre las “cifras negras”, que todo estudio debería examinar. Tales datos convendrían cotejarse con las relevadas por el Observatorio de Seguridad Ciudadana, para entender si el consumo permisivo de alcohol, en la población de formación superior, son generadores de violencia. Esperamos que este estudio comprometa una sincera política de prevención.

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