Felipe González arremete contra la asamblea «prostituyente» de Maduro y su «autogolpe de Estado»

El expresidente del Gobierno español Felipe González, ha arremetido este jueves contra el «autogolpe de Estado» de Nicolás Maduro en Venezuela, que habría desembocado el pasado 30 de julio en la elección de la Asamblea Constituyente, «más conocida como prostituyente», apostilló.

El expresidente socialista se ha pronunciado así durante la entrega del Premio Enrique Ruano Casanova pro Derechos Humanos, que la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid ha otorgado al líder opositor venezolano Leopoldo López, en la actualidad en arresto domiciliario, y que ha recogido su padre, Leopoldo López Gil. Gonzalez ha sido el encargado de realizar la laudatio del galardonado en un acto celebrado en el Salón de Grados de la Facultad.

El calificativo de «prostituyente» que ha escogido el exjefe del Ejecutivo para referirse a la Asamblea impulsada por Maduro lo había empleado el pasado mayo el expresidente del Parlamento venezolano y líder del partido Acción Democrática, Henry Ramos Allup. Casi seis meses después, cuatro gobernadores de su partido han acabado jurando el cargo precisamente ante esta Constituyente, una decisión que ha resquebrajado la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la plataforma opositora que había denunciado esta asamblea como «ilegítima» y «fraudulenta».

La única referencia a la actual situación de la oposición venezolana que hizo González en su intervención de este jueves fue de pasada, al recordar que había ganado las elecciones del 6 de diciembre de 2015 y señalar que ahora está «con fracturas y problemas».

Felipe González alabó la figura de Leopoldo López, pero expresó su deseo de que «recupere la libertad». En este sentido, denunció que, en su condición de arresto domiciliario, sigue «más preso» que cuando estaba encarcelado en el penal militar de Ramo Verde, porque ahora el régimen juega con su situación para «limitar su libertad y que no exprese lo que piensa», bajo la amenaza de regresar a la prisión si no cumple con las condiciones fijadas. «Tengo ganas de oírle directamente, sin el grillete, la humillación y la presión».

González, que en su condición de abogado trató en su día de ejercer la defensa de Leopoldo López en Venezuela sin que el régimen se lo permitiera, tachó el juicio en el que se le condenó de «nulo de pleno derecho» y recordó que no se admitieron pruebas de su letrado porque «ya estaba condenado sin pruebas».

Presos políticos

González también tuvo palabras para recordar casos de otros de los cientos de presos políticos venezolanos, entre ellos el hispanovenezolano Yon Goicoechea, el todavía alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, que sufre como López arresto domiciliario, y el exalcalde de San Cristóbal, en Tachira, Daniel Ceballos. Así mismo, se acordó de las más de 130 víctimas mortales de las protestas de esta primavera y del caso del joven violinista Wuilly Arteaga, detenido y golpeado por tocar su instrumento en las manifestaciones. «Menuda amenaza, un muchacho con un violín», ironizó González.

El expresidente del Gobierno llamó la atención sobre el hecho de que sea la propia oposición la que exija al gobierno cumplir la Constitución, la que el propio régimen chavista impulsó. «Me preocupa que se destruya un país como Venezuela, que sus líderes incumplan sus propias leyes, que fracturen al pueblo y persigan al pueblo a los que no piensan como ellos», denunció. En este sentido, pidió al actual Ejecutivo español que actúe para que se libere a los presos políticos venezolanos.

Así mismo, tachó de «dramática» la crisis que atraviesa Venezuela, que, pese a ser «el país mas rico de América Latina, no tiene para comer», subrayó.

El exdirigente socialista aseguró que haría la laudatio de Leopoldo López «cuando esté libre y esté junto a él». «Ni siquiera necesito coincidir en sus pensamientos; la libertad de los otros es lo que puede garantizar mi libertad», concluyó, arrancando los aplausos del auditorio.

Leopoldo López padre denuncia a los «sátrapas»

Por su parte, Leopoldo López Gil, subrayó que Venezuela está hoy en manos de «unos sátrapas que dirigen el gobierno» y que las violaciones de los derechos humanos en el país son «sistemáticas». El padre del líder opositor, que situó a España como «ejemplo de solidaridad y ayuda» con Venezuela, denunció la condena de su hijo con «pruebas amañadas» y el trato vejatorio que ha sufrido desde entonces, aunque alertó de que se trata de «solo un caso entre otros muchos de represión», entre los que citó la existencia de 600 presos políticos, 15.000 heridos y 133 asesinados en las protestas callejeras de la pasada primavera.

Al recoger el premio otorgado a su hijo, se refirió a la «señora justicia, esa que para todos debe ser igual y que, a pesar de tener una espada, le falta quien empuñarla para conquistar su merecido triunfo».

López Gil comparó los bonsáis que gusta cultiva a Felipe González y la democracia. En ambos casos, indicó, se requiere «un cuidado extremo de sus jardineros». «Las democracias pueden durar miles de años siempre que tengan un buen jardinero», subrayó, antes de cerrar su intervención asegurando que «el futuro lo están escribiendo personas como Leopoldo».

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