Las reservas de sardinas se agotan en el Atlántico y Cantábrico

La pesca de la sardina se ha convertido en un asunto conflictivo para Portugal, después de que el Consejo Internacional para la Exploración de los Mares (ICES, por sus siglas en inglés) haya emitido un contundente informe en el que solicita la interrupción total de esa práctica de aquí a 15 años, comenzando en enero. Su objetivo es preservar la especie, puesto que su captura ha alcanzado unos niveles tan masivos que las reservas se están agotando en el país vecino.

El ICES tiene su sede en Copenhague y está constituido por expertos en temas marinos de Canadá, Estados Unidos, Rusia, Alemania, Reino Unido, Francia, Suecia, Dinamarca, Estonia, Bélgica, Irlanda, Islandia, Lituania, Holanda, Noruega, Polonia, España y Portugal.

El dictamen de este organismo no es vinculante, solo se limitan a hacer recomendaciones, pero Portugal quiere evaluar la situación. La ministra lusa del Mar, Ana Paula Vitorino, ha anunciado que Portugal va a pescar hasta 4.760 toneladas de sardinas hasta final de año. A partir de esa fecha, se estudiará, aunque la propia titular de esa cartera ya se ha apresurado a puntualizar: «Paralizar totalmente la captura de la sardina es un escenario impensable».

Medidas preventivas

Uno de los expertos que desarrolla su labor en la capital danesa es el portugués Rui Catarino y un portavoz de su equipo aseguró a este periódico que, en realidad, el Consejo Internacional no hace más que seguir las directrices que ya aparecían en el «Plan a Largo Plazo para la Sardina Ibérica», rubricado en 2016 y que hacía hincapié en «medidas preventivas» al objeto de mantener la población de sardinas en unos «niveles aceptables».


Sin embargo, el organismo decidió con posterioridad «endurecer su postura», en vista de que el año y medio transcurrido aconseja una posición más rotunda porque «el ‘stock’ actual está muy por debajo del límite de la biomasa». Ahora Bruselas debe tomar la palabra y sopesar si traslada esas recomendaciones a una normativa de aplicación obligatoria para los miembros de la UE.

Los diferentes «lobbys» se afanan en mostrar sus cartas, aunque los pescadores no están dispuestos a quedarse atrás, conscientes de que está en juego parte de su sustento.

Sin sardinas en Portugal

Será decisivo el papel del director general de Asuntos Marítimos y Pesca de la Comisión Europea, cargo ejercido curiosamente por el portugués Joao Aguiar Machado.

La perspectiva se enmarca en los parámetros de que el número de capturas de 2018 tendrá como consecuencia directa el grado de la biomasa que se observará al año siguiente.

Si se aplica a rajatabla el plan del ICES, las populares Fiestas de Santo António de Lisboa perderían una de sus señas de identidad, pues toda la ciudad huele a sardinas cada mes de junio.

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