Miles de personas vestidas de blanco marcharon en Barcelona con una consigna: "Hablemos"

Sobre los hombros de su papá, Silvia agita un globo blanco en la Plaza Sant Jaume de Barcelona. Tiene 4 años y no entiende por qué hay tanta gente reunida aquí, levantando las manos hacia un edificio -el Palacio de la Generalitat- del que no sale nadie. Está entre las 5.500 personas vestidas de blanco que, según la Guardia Urbana, participaron este mediodía de la convocatoria apartidista de la plataforma ciudadana recién nacida ¿Hablamos?. Están aquí, vestidos de blanco, sin banderas ni pancartas españolistas ni independentistas, para pedir “diálogo” entre el gobierno y la Generalitat.

La tensión ante la inminente declaración unilateral de independencia por parte del presidente catalán, Carles Puigdemont, excedió los límites de Cataluña y, en numerosos municipios de toda España, miles de personas se reunieron delante de sus ayuntamientos a pedir que se llegue a un acuerdo bajo el lema “España es mejor que sus gobernantes. ¿Hablamos?”.

Unas 1.500 personas se reunieron en la Plaza de Cibeles de Madrid con esta consigna mientras otras 50.000 -según datos de la Delegación de Gobierno- defendieron la unidad de España reunidos en la Plaza Colón.

Sevilla, Granada, Bilbao, Pamplona y Valladolid también reclamaron diálogo entre el Estado y la Generalitat.

Aquí, en Barcelona, cientos de señoras con las palmas de las manos pintadas de blanco las alzaban pidiendo, en catalán y es castellano, “Hablemos”.

¿Por qué todos de blanco? “Es un signo distintivo, es el color de la paz, el color de las hojas de papel... Que se sienten a hablar y a escribir de nuevo”, dicen los organizadores de esta convocatoria que se disparó por WhatsApp. Uno de los fogoneros, el investigador de la Universidad Complutense de Madrid Guillermo Fernández explicó la motivación: “Estábamos asombrados, tristes y con miedo de que fuera a peor. Tenemos la impresión de que Rajoy y Puigdemont no tienen ganas de hablar y les interesa que esto vaya rápido por fines electoralistas”, dijo.


Paz. Una mano pintada con el símbolo de la paz, durante una concentración a favor del diálogo con Cataluña en la Plaza de Sant Jaume Platz en Barcelona. /DPA

Por eso lanzaron esta iniciativa ciudadana que aquí, en Barcelona, se tradujo en una hora y media a viva voz: “Que no, que no, que no nos representan” y “Así no” fueron la banda de sonido de una plaza en blanco con algunas leyendas como “- Testosterona, + Diálogo”.

“Le explicamos a Silvia, nuestra hija de 4 años, que hay gente que no se pone de acuerdo y que por eso venimos para pedirles que hablen para que así se puedan entender”, dice Lucía Grasa, catalana de 35 años y mamá de Silvia y Alex, de 2. “Es la primera manifestación en la que participamos porque nos gustó la consigna. Sin banderas. Sin partidismo. Por eso nos animamos a venir con los niños -dijo Lucía-. El 1 de octubre no iba a ir a votar pero cuando vi a la policía pegarle a la gente que quería el referéndum, decidí ir. Voté por el ‘no’, pero fui a votar”, agregó.


"Hablemos". Vestidas de blanco, miles de personas reclamaron diálogo, en medio del conflicto por el intento de independencia de Cataluña. /DPA

En medio de claveles blancos y margaritas, sombreros de papel, globos blancos y palomas de la paz recortadas sobre cartón, una señora en silla de ruedas coreaba “Hablen o dimitan (renuncien)”. Se llama Lola, se rompió el peroné y vino en silla de ruedas “porque si no hay diálogo y detenemos esto, será imparable”. “El 1 de octubre pensaba ir a votar por el ‘no’ pero al ver las imágenes violentas decidí votar por el ‘sí’”, confesó.

“Esta es una situación absurda -dijo Margarita, una profesora de filosofía de la Universidad de Barcelona que prefirió no dar su apellido-. No se ha hablado todo lo que se debía hablar y cuando no se han hecho los deberes a tiempo, se llega a esta situación absurda. Los filósofos de España han llamado a participar en esta marcha.”

“Antes que catalán soy español. Puedo ser catalán sin dejar de ser español -dice José María Martínez Pérez, de 73 años, con voz quebrada y ojos vidriosos-. Jamás vi lo que estamos viviendo. Familias destrozadas por ideas de pensamiento contrapuestas. Tengo una hija de casi 50 años que no simpatiza con los españolistas y no me ha dejado traer a mi nieto de 13 a esta manifestación. Si no paramos, el abismo está ahí.”

Junto con la convocatoria para hoy, ¿Hablamos? hizo circular un manifiesto que elaboró en el que exhorta al “diálogo fraterno y a la convivencia democrática”: “Han sembrado odio, nos enfrentan y dividen. Si no intervenimos como sociedad, España se convertirá en un país difícil de habitar. Por eso debemos dar un paso adelante toda la ciudadanía y salir con ropa blanca o lazos y carteles blancos, para mostrar que no queremos que nos utilicen, que nos enfrenten, que nos mientan, que somos muchos más y que esto no lo resuelven ellos, sino la gente, el diálogo y la convivencia", afirma.

"En los últimos días hemos sentido rabia y, sobre todo, mucha tristeza. Cosas que nunca hubiéramos querido ver y que nos apenan profundamente están ocurriendo por culpa de dirigentes irresponsables que ni escuchan ni hablan. Como ciudadanía debemos negamos a que nos metan en un callejón sin salida. No en nuestro nombre", continúa el texto.

"Sabemos que la convivencia es posible. España es mejor que sus gobernantes y lo ha demostrado en numerosas ocasiones. Es hora de estar juntos para mostrarles que han sido incapaces e irresponsables, y que existe otro modo de hacer las cosas. Sin bloques ni bloqueos, tenemos que apostar por la vía del diálogo, por el respeto y el entendimiento. Somos muchos y muchas, somos diversos, somos respetuosos y, sobre todo, queremos un país mejor y no uno infinitamente peor", agrega el manifiesto, que concluye: "En lugar de levantar muros, necesitamos un lienzo en blanco para construir en común un país donde quepamos todos y todas. España es un país mejor que sus gobernantes, ¿hablamos?”

Desde lo alto, la imagen de Barcelona era conmovedora: como si la Plaza Sant Jaume estuviera cubierta por una sábana blanca, un manto. Un manto de piedad por su gente es lo que clama toda España.

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