Siete órganos sin los que puedes vivir

El cuerpo humano es increíblemente resistente. Al donar medio litro de sangre, perdemos aproximadamente 3,5 billones de glóbulos rojos, pero nuestro cuerpo los repone con rapidez. Podemos incluso perder grandes porciones de órganos vitales y sobrevivir. Por ejemplo, es posible llevar una vida relativamente normal con solo medio cerebro. Otros órganos pueden ser extirpados por completo sin provocar grandes repercusiones en nuestra vida. Estos son algunos de los “órganos no vitales”.

Bazo

Este órgano está situado en la parte posterior izquierda del abdomen, debajo de las costillas. Se extirpa por lo general debido a una lesión. Al situarse cerca de las costillas, es vulnerable al traumatismo abdominal. Está recubierto por una cápsula de tejido parecida al papel que se rasga con facilidad, permitiendo que se filtre la sangre del bazo dañado. Si no se diagnostica y trata, provoca la muerte.

Dentro del bazo se distinguen dos colores notables. Un rojo oscuro y pequeñas bolsas blancas. Ambos colores están relacionados con las funciones. El rojo se dedica al almacenamiento y al reciclado de glóbulos rojos, mientras que el blanco está relacionado con el almacenamiento de glóbulos blancos y plaquetas.

Se puede vivir tranquilamente sin bazo. Esto se debe a que el hígado recicla los glóbulos rojos y sus componentes. Y de modo similar, otros tejidos linfáticos del cuerpo colaboran con la función inmune del bazo.

Estómago

El estómago desempeña cuatro funciones principales: la digestión mecánica, al contraerse para triturar la comida; la digestión química, mediante la liberación de ácidos que ayudan a descomponer químicamente los alimentos; y por último, la absorción y la secreción. En ocasiones, el estómago debe extirparse para eliminar tumores o debido a traumatismos. En 2012, una británica tuvo que someterse a una extirpación de estómago tras ingerir un cóctel que contenía nitrógeno líquido.

Cuando extirpan el estómago, los cirujanos cosen directamente el esófago al intestino delgado. Con una buena recuperación, los pacientes pueden seguir una dieta normal con suplementos vitamínicos.

Órganos reproductivos

Los principales órganos reproductivos en los varones y en las mujeres son los testículos y los ovarios, respectivamente. Se trata de estructuras pares y solo hace falta que funcione uno de ellos para poder tener hijos.

La extirpación de uno de estos órganos o de varios se debe por lo general a un cáncer o, en los varones, a un traumatismo, a menudo como resultado de actos violentos, deportes o accidentes de tráfico. En las mujeres también puede extirparse el útero. Este procedimiento (histerectomía) impide tener hijos y elimina también la menstruación en las mujeres premenopáusicas. La investigación indica que las mujeres a las que se les extirpan los ovarios no sufren una reducción de la esperanza de vida. Curiosamente, en algunas poblaciones masculinas, la extirpación de ambos testículos puede suponer un aumento de la esperanza de vida.

Colon

El colon (o intestino grueso) es un tubo de aproximadamente 1,5 metros de longitud dividido en cuatro partes: ascendente, transverso, descendente y sigmoideo. Las principales funciones son la de extraer agua y preparar las heces, compactándolas. La presencia de tumores u otras enfermedades puede provocar la necesidad de extirpar la totalidad o una parte del colon. La mayoría de los pacientes se recuperan bien después de esta operación quirúrgica, aunque notan algunos cambios en sus hábitos intestinales. Inicialmente se recomienda una dieta blanda para ayudar en su restablecimiento.

Vesícula

La vesícula se sitúa bajo el hígado, en la parte superior derecha del abdomen, justamente por debajo de las costillas. Almacena una sustancia denominada bilis. La bilis la produce constantemente el hígado para ayudar a descomponer las grasas, pero cuando no se necesita en la digestión, se almacena en la vesícula.

Cuando los intestinos detectan grasas, se libera una hormona que hace que la vesícula se contraiga, introduciendo bilis en los intestinos para ayudar a digerirlas. Sin embargo, el exceso de colesterol en la bilis puede formar cálculos biliares, capaces de bloquear los diminutos conductos que la transportan. Cuando esto ocurre, el paciente puede necesitar una extirpación de la vesícula. Esta operación se conoce como colecistectomía. Unas 70.000 personas al año se someten a este procedimiento en Reino Unido.

Muchas personas tienen vesículas completamente asintomáticas, otras no son tan afortunadas. En 2015, a una mujer india le extirparon 12.000 cálculos biliares. Un récord mundial.

Apéndice

El apéndice es una pequeña estructura vermiforme con un extremo ciego situada en la unión de los intestinos delgado y grueso. Inicialmente se pensó que era un vestigio, ahora se cree que se trata de un “refugio” para las bacterias beneficiosas del intestino, que les permite repoblarlo cuando es necesario.

Debido a su naturaleza de extremo ciego, cuando entran en él contenidos intestinales les puede resultar difícil salir y el apéndice se inflama. Esta infección se denomina apendicitis. En casos graves, es necesario extirpar.

Una advertencia: el hecho de que a uno le hayan extirpado el apéndice no significa que no pueda reproducirse y volver a causar dolor. Hay algunos casos en los que no se ha producido una extirpación completa del apéndice, y este puede volver a inflamarse, causando “apenditis del muñón”. Quienes han sido sometidos a una apendicetomía no perciben diferencia alguna en su modo de vida.

Riñones

La mayoría de las personas tenemos dos riñones, pero es posible sobrevivir con uno solo; o incluso sin ninguno (con ayuda de diálisis). La función de los riñones es la de filtrar la sangre para mantener el equilibrio de agua y electrolitos, así como el equilibrio ácido-base. Esto lo realizan actuando como un tamiz, usando una variedad de procesos para conservar las sustancias útiles, como proteínas, células y nutrientes que el cuerpo necesita. Lo más importante es que eliminan muchas cosas que no necesitamos, dejándolas pasar por el tamiz y excretándolas en forma de orina.

Hay muchas razones por las que debe extirpársele un riñón, o ambos, a un paciente: enfermedades hereditarias, daños producidos por fármacos o alcohol, o incluso infección. Si a una persona le fallan los dos riñones, debe ser sometida a diálisis. Esta diálisis se puede realizar de dos formas: hemodiálisis y diálisis peritoneal. Para la primera se utiliza una máquina que contiene solución de dextrosa para limpiar la sangre; para la otra se emplea un catéter especial insertado en el abdomen para permitir la introducción y la extracción manual de la solución de dextrosa. Ambos métodos extraen los residuos del cuerpo.

Si una persona debe someterse a diálisis, su esperanza de vida depende de muchas cosas, como el tipo de diálisis, el sexo y otras enfermedades que pueda padecer, así como la edad. Investigaciones recientes han calculado que una persona sometida a diálisis a los 20 años puede vivir entre 16 y 18 años más, mientras que una persona de 70 años tal vez viva solo cinco años.

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