Arabia Saudí sube el tono contra Irán en medio de la purga palaciega

Arabia Saudí ha acusado este lunes a Irán de un posible “acto de guerra contra el reino” por el misil que los Huthi yemeníes lanzaron el pasado sábado contra el aeropuerto de Riad y se reserva el derecho de responder. Teherán ha rechazado las alegaciones, pero la escalada verbal coincide con un momento especialmente delicado en el país árabe. El príncipe heredero, Mohamed Bin Salmán, acaba de llevar a cabo una purga palaciega para consolidar su poder y no puede permitirse un flanco débil.


La defensa aérea comprada a EE. UU. interceptó el proyectil cerca del aeropuerto de Riad, al norte de la capital, sin que se produjeran daños. Los investigadores saudíes aseguran que los restos, que cayeron sobre una zona deshabitada, prueban que era de fabricación iraní. La coalición que encabeza Arabia Saudí en Yemen ha anunciado el cierre de todas las fronteras aéreas, marítimas y terrestres de ese país “para detener el flujo de armas” iraníes a los rebeldes. La medida sólo puede agudizar el desastre humanitario sobre las regiones controladas por los Huthi, donde vive el 80 % de los yemeníes y que ya se encuentran bajo embargo saudí.

“El misil fue una represalia por el bombardeo [saudí] que mató a una veintena de civiles [el pasado miércoles]. Los saudíes abortaron el blanco, pero por poco. En realidad, lo van a usar como excusa en la política global anti-Irán”, interpreta un diplomático europeo con contactos en ambos países. La misma fuente vincula a esa estrategia la reciente dimisión de Saad Hariri como primer ministro libanés por temor a un atentado del que responsabilizó sin mencionarlos a Hezbolá y a Teherán. Hariri, que tiene pasaporte saudí, hizo el anuncio en Riad.

Pero lo que empieza a preocupar a los observadores es que Estados Unidos parece respaldar la retórica saudí contra Irán en lugar de tratar de rebajar la tensión. El presidente Donald Trump también ha culpado a Teherán del ataque del misil, algo que el jefe de los Guardianes de la Revolución tachó de “infundio”. Por su parte, el ministro iraní de Exteriores, Mohamad Javad Zarif, ha acusado a Arabia Saudí de estar implicada “en guerras de agresión, bullying regional, comportamiento desestabilizador y provocaciones peligrosas” y culpar a Irán de las consecuencias.

No es la primera vez que los Huthi lanzan misiles contra territorio saudí, pero sí la primera vez que alcanzan Riad. La noticia, que generó gran inquietud en la capital, quedó enseguida eclipsada por la purga de príncipes, ministros, mandos militares y otros altos funcionarios ocurrida durante la noche del sábado al domingo. De momento, sigue sin publicarse una lista oficial de detenidos en la campaña anticorrupción; tampoco se conocen los cargos concretos.

En la primera pista al respecto, fuentes legales citadas por el diario Al Madina de este lunes dicen que los principales delitos contemplados son lavado de dinero, malversación y manipulación bursátil. Conocedor de los abusos y corruptelas de las élites de su país, Jamal Khashoggi, un periodista saudí autoexiliado en EE. UU., recordaba no obstante en una tribuna publicada en The Washington Post, que las detenciones se han producido “en un clima de completa intolerancia a la menor crítica”.

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