Bosques urbanos de La Paz, bajo la amenaza del cemento

Leny Chuquimia /  La Paz
Pavimento y cemento amenazan a los bosques urbanos de Pura Pura, Bolognia, Auquisamañana y el denominado Gran Jardín de la Revolución, en Achachicala. Estas cuatro, de las 27 áreas protegidas del municipio de La Paz, también están en riesgo por avasallamientos y contaminación.  
 
"En el Bosquecillo de Pura Pura tenemos problemas con los avasallamientos en la parte alta y el depósito de escombros de las construcciones cercanas. Lo mismo pasa con el resto de las áreas protegidas. En el Jardín de la Revolución (Achachicala y Vino Tinto)  las construcciones ya están entrando al área forestal”, explica  la guardaparques edil Claudia Figueroa.
 
Ella es parte de un equipo de ocho funcionarios  de la unidad municipal de Áreas Protegidas, que se hacen cargo de las 195 hectáreas que abarca el Bosquecillo de Pura Pura. "Empezamos 18 pero ahora somos menos, se requiere más personal para sentar presencia”, asegura.  
 
En cuatro años de trabajo en esta área ve con preocupación que la expansión de la mancha urbana  amenaza cada vez más los pulmones del municipio.
 
Loteamiento y avasallamiento 
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En noviembre de 2016, los vecinos de Pura Pura denunciaron  el  loteamiento de 10.000 metros cuadrados del bosquecillo, en el área que colinda con la avenida  Vásquez. Los asentamientos irregulares databan del 2012 y en cuatro años los avasalladores  habían levantado una construcción y amurallado varios terrenos.  Para ello   talaron varios árboles que habían vivido   décadas.
 
"Y lo mismo pasa en el área colindante con Panticirca y toda la parte alta del bosquecillo. Hay constantes avasallamientos y loteadores”, indica Figueroa. 
 
A consecuencia del  crecimiento de la mancha urbana, el "hermano gemelo” del bosquecillo de Pura Pura -el Gran Jardín de la Revolución- se reduce a ritmo alarmante. Ubicada al oeste de la Autopista La Paz-El Alto, esta área protegida se extiende desde Achachicala hasta Vino Tinto. 
 
Hasta hace unos años, el jardín estaba  repleto de árboles de eucalipto, pino y ciprés, como su par. Ahora, en su lugar, se yerguen    edificaciones de ladrillo y cemento de varios  pisos.
 
"Las construcciones de casas están avanzando hacia arriba y es la tendencia a lo largo de todo el sector. Los árboles son talados a pesar todo lo que hacemos para  evitarlo. Hay la voluntad pero necesitamos apoyo”, lamenta.
 
A finales de 2015, la comuna notificó a tres empresas constructoras que realizaban movimiento de tierras en las serranías colindantes con el bosquecillo de Auquisamaña. Los loteamientos en este sector se apañan en  problemas limítrofes. 
 
Loteadores y empresas constructoras empiezan los  trabajos dentro del área protegida con autorizaciones que provienen de las alcaldías de Palca y Mecapaca.   Constantemente los vecinos forman comisiones de defensa  para la recuperación de  predios. 
 
Según datos de la Subalcaldía Sur del municipio de La Paz, durante el primer semestre de 2016 el bosquecillo de Bolognia y sus áreas circundantes sufrieron 13 avasallamientos. Pese a los esfuerzos de los vecinos, los asentamientos ilegales aparecen de la noche a la mañana derribando centenares de árboles.     

Incendios y la basura
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A los asentamientos irregulares se suma la amenaza de la contaminación en las áreas verdes de La Paz. Cada fin de semana, los guardaparques deben lidiar con  jóvenes de los establecimientos educativos aledaños que se internan en los bosques urbanos  para consumir bebidas alcohólicas. 
 
Además de generar altos grados de inseguridad, dejan  gran cantidad de residuos sólidos que causan contaminación y reducen las fuentes de agua. Botellas y bolsas se convierten en trampas mortales para reptiles roedores y aves que cumplen una función importante para  el equilibrio del ecosistema.
 
Los visitantes también provocan incendios que dañan fauna y flora. "Es otra de las amenazas recurrentes. Todo acceso es a pie y cuando hay este tipo de hechos, los bomberos deben ingresar caminando. Y hasta que lleguen, el fuego corre y causa muchos daños. El año pasado tuvimos un incendio que duró 12 días en Pura Pura”, relata la guardaparques Andrea Vargas.
 
En mayo pasado varias sustancias químicas  fueron desechadas dentro el área protegida. La Cervecería Boliviana Nacional (CBN) indicó que dichos residuos pertenecían a su  planta de gaseosas en El Alto, pero que fue el contratista de transporte el que incumplió con los protocolos dejando el material en una de las quebradas del bosquecillo. 

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