Cadena perpetua para dos sicarios de Los Zetas por el asesinato de un agente estadounidense

Dos sicarios miembros de Los Zetas fueron sentenciados este lunes en Washington a cadena perpetua por el asesinato de un agente migratorio estadounidense en territorio mexicano, según ha informado el Departamento de Justicia.

José Manuel García, de 36 años, y Jesús Iván Quezada, de 29, fueron condenados por el homicidio del agente migratorio Jaime Zapata durante un ataque a balazos cometido en 2011 en San Luis Potosí, a unos 400 kilómetros al norte de Ciudad de México. En el ataque también resultó gravemente herido otro agente migratorio estadounidense, Víctor Ávila.

El caso constituyó el primer asesinato de un agente federal estadounidense en territorio mexicano después de 26 años— en 1985 fue asesinado el agente de la Agencia Antidroga Estadounidense (DEA) Enrique Kiki Camarena— y desató una intensa investigación en los dos países.

García y Quezada, finalmente, fueron extraditados por México a Estados Unidos para que respondan ante la justicia, junto con otros cinco implicados que ya asumieron su culpa y cuya condena será anunciada el martes.

De acuerdo con las investigaciones, los sicarios tenían ese día la misión de robar vehículos que serían utilizados en operaciones de Los Zetas. Los agentes Zapata y Ávila viajaban hacia Ciudad de México en una misión oficial a bordo de una camioneta blindada, cuando fueron interceptados por los sicarios. Se negaron a bajarse del vehículo, lo que desató un tiroteo. En el intercambio de disparos, los sicarios utilizaron fusiles de asalto tipo AK-47 y AR-15. Zapata, de 32, murió en el acto, y Ávila, de 38, fue gravemente herido.

Un año después del suceso que provocó tensiones con el Gobierno de Estados Unidos el periódico The Washington Post reveló que Zapata y su compañero, Víctor Ávila, iban armados, pero sus pistolas habían sido superadas por los calibres de los ladrones. La publicación fue una bomba periodística. Ambos agentes violaron la ley al portar armas en territorio mexicano, algo prohibido por las normas nacionales. En esa misma época The Houston Chronicle aseguró que un acuerdo informal entre los gobiernos de México y Estados Unidos permitía a los agentes estadounidenses portar armas cortas. Unos meses después, el Gobierno de Peña Nieto acabó legislando lo que ya era una realidad: la portación de armas hasta de calibre 40 a los agentes extranjeros de migración que trabajen en la frontera.

"Mientras trabajaban en nombre de nuestro país, fueron ametrallados en un intento de robo de vehículos por sicarios del cartel de Los Zetas", afirmó la fiscal asistente Jessie Liu. La justicia estadounidense, añadió Liu, "nunca ha olvidado lo que ocurrió a estos dos héroes estadounidenses en una emboscada en una autopista mexicana hace más de seis años".

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