“Los aymaras sabían que había otras opciones (sexuales)”

José Antonio Vásquez  / La Paz 
Militante de los derechos que exigen la población de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales de Bolivia  (LGBTI), así se define el viceministro de Interculturalidad del Ministerio de Culturas y Turismo, Félix Cárdenas.


Respecto a las protestas de la coalición LGBTI contra   el fallo que el  Tribunal Constitucional Plurinacional  (TCP) dictó el 9 de noviembre, Cárdenas sostuvo: “como presidente del Comité de Lucha Contra el Racismo, la Ley de Identidad de Género  es muy precisa. Esto no significa que no se necesitan más leyes, sino que se requerirán más”.   

Este  fallo niega    a los transexuales   la posibilidad “de ejercer derechos fundamentales”, según las activistas, además de  la posibilidad de casarse y adoptar niños. La sentencia 76/2017 declaró inconstitucional una frase del parágrafo II, artículo 11 de la Ley de Identidad de Género.

¿El Viceministerio de Descolonización impulsará una campaña en apoyo a la población LGBTI tras el fallo del TCP?

Claro. Cuando se celebró la Ley de Identidad de Género, nosotros anunciamos que el próximo paso sería luchar por los matrimonios igualitarios que existe en otros países.

Entonces, ¿descolonización apoya el anteproyecto de ley de  acuerdo de vida en familia que se encuentra en la Cámara de Diputados?

Claro. Sólo que siempre vamos a tener  como  frente (de oposición) a la Iglesia Católica y a las   instituciones y organizaciones  que creen que en este mundo sólo hay hombre y mujer.

¿Cuál es la interpretación  del mundo aymara sobre la población LGBTI? 

Hasta las civilizaciones más antiguas (como) los aymaras y los quechuas sabían que no solamente había  hombre y mujer sino que también había otras opciones (sexuales). 

Y eso también hay en los animales.  Por eso, mi  mamá me decía: ‘a esa oveja no van a molestar porque es ciclón’,  que implicaba decir que no es ni macho ni hembra  (en el mundo andino significa bisexual) pero de  igual manera hay que respetarlo y darle su lugar.

¿Qué les diría a los legisladores,  colectivos y  organizaciones religiosas que se oponen al matrimonio entre personas del mismo sexo? 

La sociedad moderna conservadora, entre comillas, nos hace creer que sólo hay hombre y mujer y el matrimonio debe darse entre los dos. Eso es lo más anacrónico en este mundo abierto en donde los derechos humanos no son estáticos sino que  son realmente una construcción permanente.  En este tiempo hay que ampliar mucho más nuestra mirada. 

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