Macri pide investigar qué pasó con submarino argentino desaparecido

El presidente argentino Mauricio Macri, reclamó hoy una investigación "seria, profunda" sobre el extravío y explosión del submarino ARA San Juan, al que se busca en el Atlántico sur, sin esperanzas de hallar con vida a sus 44 tripulantes.

"Vamos a continuar con la búsqueda, especialmente ahora que contamos con todo el apoyo de la comunidad internacional y avances tecnológicos. Esto va a requerir una investigación seria, profunda, que arroje certezas de lo que ha sucedido", dijo el mandatario en un breve mensaje desde la sede de la Armada (marina de guerra).

El ARA San Juan se comunicó por última vez el 15 de noviembre cuando navegaba a su base en el puerto y centro turístico de Mar del Plata, a 400 km al sur de Buenos Aires.

"La investigación significa entender que un submarino que se había llevado a reparación de media vida (entre 2008 y 2014) y estaba en perfectas condiciones para navegar, sufrió aparentemente esta explosión", dijo el jefe de Estado.

Una organización antinuclear detectó una explosión en la zona de su navegación. Lo buscan en las profundidades 14 países, incluido Argentina, con un extenso operativo de barcos y aviones.

Macri advirtió que "hasta que no tengamos la información completa, no tenemos que aventurarnos a buscar culpables. Primero hay que tener certidumbre de qué paso y por qué pasó".

La jueza Marta Yáñez había iniciado ya investigaciones preliminares. Lo primero que dijo a la prensa la magistrada es que "el submarino no tiene caja negra, la caja negra es todo el submarino" para saber qué sucedió con la nave. Por lo tanto invitó a esperar a que sea hallada. "El objetivo es investigar las causas de la explosión" que mencionó la Armada, dijo Yáñez.

 Tristeza y furia

"Tenemos que encontrar al submarino en el fondo del mar. La zona es grande, el medio es hostil y es muy difícil la búsqueda", dijo el portavoz naval, capitán de navío Enrique Bibal, al dar el primer boletín diario del viernes.

Sistemas de detección hidro-acústica captaron que hubo hace 10 días una explosión justo en la ruta que debía seguir el submarino. La noticia hizo cundir entre los parientes la sensación de que la nave ya es una tumba en el mar.

"Le quiero decir al almirante (Marcelo Srur, el jefe naval argentino), al que manda, que no está en condiciones de tener una fuerza a su cargo, que se vaya, y al presidente (Mauricio Macri) que ponga orden", dijo María Rosa Belcastro, familiar de un tripulante, en rueda de prensa en Mar del Plata (400 km al sur de la capital), a cuya base naval el sumergible debió haber arribado el lunes.

Padres, madres, hijos y hermanos protagonizaron el jueves fugaces incidentes en la base naval de Mar del Plata, base del submarino.

Al enterarse de la explosión del miércoles 15, último día en que la nave se comunicó con tierra, algunos se abalanzaron enfurecidos sobre responsables navales. Unos aparecieron en los jardines de la base llorando desconsolados y otros encolerizados.

Jessica Gopar, madre de un niño de un año y esposa del submarinista Fernando Santilli, dijo: "Me acabo de enterar de que soy viuda".

Brenda Salva, amiga del tripulante Damián Tagliapietra, relató al canal Telefé que el director de la Escuela de Submarinos en Mar del Plata, capitán de fragata Fernando César Rossi, le dijo que "están todos muertos", tras el anuncio oficial de la explosión.

"Me voy muy triste, esperando a mi hijo, verlo volver en la playa. Nunca más vuelvo a la base, nos mintieron", indicó desconsolada Maria Rosa Belcastro, madre del teniente de navío Fernando Villarreal, 38 años.

Rescate

En el área de búsqueda operan equipos de rastrillaje del fondo del mar enviados por Estados Unidos, que también mandó modernas cápsulas no tripuladas de evacuación. Sería la primera vez que son usadas en una situación real, porque sólo han sido ensayadas en entrenamientos.

El ARA San Juan es uno de los tres submarinos de Argentina, pero otro de ellos, el ARA Santa Cruz está fuera de servicio. Sus misiones son patrullar la costa argentina para custodiar la soberanía, pero principalmente para combatir la pesca ilegal en aguas territoriales de miles de barcos extranjeros.

Fue botado por los astilleros Thyssen en 1983 e incorporado a la marina argentina en 1985. Tiene 66 metros de eslora y siete metros de ancho, y está equipado con torpedos.

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