Rodrigo Duterte descartó que Donald Trump vaya a criticar su controvertida guerra contra las drogas en Filipinas

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, descartó este domingo que su homólogo estadounidense, Donald Trump, critique en Manila los supuestos abusos de su polémica "guerra contra las drogas", que ha dejado más de 7.000 muertos en el país.

Duterte afirmó ante los medios que Trump "no se puede permitir" atribuirle "asesinatos extrajudiciales" en el marco de la campaña antidroga durante el encuentro bilateral que ambos mantendrán, previsiblemente mañana lunes, con ocasión de la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

"No hablaremos de estas cosas porque, en primer lugar, no son ciertas; y segundo, nosotros no las hacemos", expresó el mandatario filipino, en relación a los supuestos asesinatos extrajudiciales de su "guerra contra las drogas" denunciados por numerosas organizaciones.

Duterte aseguró, en ese sentido, que Trump lo alentó durante un breve encuentro esta semana al margen de la cumbre del foro Asia-Pacífico (APEC) en Danang, Vietnam. "Dijo algo como: 'sabes, lo estás haciendo muy bien'", dijo Duterte a periodistas el domingo por la mañana cuando regresó a Manila. Duterte precisó que Trump hacía referencia a su guerra contra la droga, pero también a la campaña militar contra los yihadistas afines a Estado Islámico en el sur del archipiélago.

Amnistía Internacional, así como una comisión de la Cámara de Representantes estadounidense, han pedido a Trump esta semana que aproveche la reunión con su homólogo filipino para exigirle que ponga fin a los supuestos abusos contra los derechos humanos cometidos en la campaña antidroga.

Se considera, sin embargo, poco probable que el inquilino de la Casa Blanca atienda estas peticiones, teniendo en cuenta que en mayo elogió la eficacia de esa campaña en una conversación telefónica con Duterte, según reveló el mandatario filipino.

La "guerra contra las drogas" ha dejado en el país asiático en un año y cuatro meses más de 6.000 muertos, de ellos casi 4.000 sospechosos abatidos por la policía, según datos oficiales, aunque Amnistía asegura que el número de fallecidos asciende a 12.000.

El Gobierno filipino alega que la policía solo dispara cuando los sospechosos se resisten y no se responsabiliza del resto de asesinatos, presuntamente perpetrados por civiles según su versión.



Los detractores de Duterte, por su parte, le responsabilizan de haber creado un clima de impunidad con sus discursos incendiarios en los que en varias ocasiones ha incitado a la población a matar a drogadictos y narcotraficantes.


"Cuando digo eso, te destruiré, te mataré, no se trata de una conspiración. Es solo la furia en mi corazón (contra los traficantes de drogas) por tratar a los filipinos como basura", argumentó el presidente filipino para desechar cualquier responsabilidad legal sobre los asesinatos extrajudiciales.


Trump llegó a Manila para participar en la reunión de la ASEAN -bloque formado por Birmania (Myanmar), Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam-, y partirá el martes de vuelta a EEUU poniendo fin a su primera gira asiática, que también le ha llevado a Japón, Corea del Sur, China y Vietnam.


(Con información de EFE y AFP)
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