Saber qué estamos comiendo puede ayudar a crear sensación de saciedad

EFE
Recibir educación sobre cómo están elaborados los platos que comemos puede ayudar a crear sensación de saciedad y bienestar en las personas con enfermedades digestivas, según un estudio elaborado por digestólogos del Hospital Vall d'Hebron y cocineros del laureado restaurante El Celler de Can Roca.

El jefe del servicio y del grupo de investigación del aparato digestivo del hospital, Fernando Azpiroz, ha asegurado esta semana en la presentación de los resultados que el proceso educativo sobre la comida podría ser la clave para tratar a los pacientes que tienen sensación de malestar, sin motivo aparente, tras la ingesta de alimentos.

El experimento ha consistido en estudiar a un grupo de 12 personas que bebieron el mismo caldo en dos días diferentes, primero sin saber cuál era su contenido y después sabiendo todos sus ingredientes y la forma en que había sido cocinado.

Antes y después de cada ingesta, los voluntarios tenían que rellenar un cuestionario señalando sus grados de saciedad, molestia y dolor abdominal, bienestar digestivo y estado de ánimo.

En todos los casos, los pacientes se sintieron más saciados, con más bienestar y de mejor humor tras la segunda ingesta, sabiendo lo que habían comido.

Además, se hizo el mismo experimento con otro grupo de 12 personas que no recibieron educación en ninguna de las dos ingestas, y que, por lo tanto, tampoco cambiaron sus sensaciones entre una y la otra.

El doctor Azpiroz ha señalado que todavía no se sabe cómo va a ser el proceso práctico de esta educación a los pacientes, pero ha asegurado que «ya están empezando a reclutar pacientes con síntomas digestivos para empezar a observar los resultados y ver si pueden modificar su conducta».

Ha explicado que los primeros casos a tratar serán aquellos que tienen síntomas de malestar sin causa aparente que lo justifique, pero que también prevén tratar pacientes con otras enfermedades base que les causan problemas digestivos, y también pacientes con trastornos alimenticios, que se sacian demasiado rápido o que necesitan regular su ingesta.

Por su parte, Roca ha asegurado que este tipo de estudios pueden ser útiles también en el ámbito culinario, ya que «en el futuro se deberá superar la idea de creación artística y aprender a dar al cliente aquello que le siente mejor», a través de los conocimientos que puede aportar la ciencia sensorial.

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