Silencio político en Cataluña tras la detención de Carles Puigdemont

El afiche, que parece de una película de acción, incluye los retratos, casi todos perfilados y en tinta, de los ocho ex miembros de la Generalitat más los dos líderes de las organizaciones sociales independentistas que están en prisión. Esta mañana, mientras este afiche que grita “libertad para los presos políticos” tapizaba la Plaza Universidad de Barcelona -y tantas otras plazas de esta ciudad y de toda Cataluña- y mientras decenas de personas gritaban “No tenemos miedo”, el ex presidente Carles Puigdemont llevaba ya dos horas en el cuartel de la Policía Federal de Bruselas. Entró sereno, caminado, junto a los cuatro ex ministros de su gabinete con los que se refugió en Bruselas el lunes pasado, y antes de que se emitiera la orden de detención que la jueza Carmen Lamela, de la Audiencia Nacional, ya había librado en su contra.

La oficina de la Fiscalía de Bruselas, donde se tramita el pedido de extradición de Puigemont, custodiada este domingo. (Bloomberg)

La montaña rusa en la que vive Cataluña desde hace más de un mes desorienta a los independentistas que, por más fieles que sean a las convocatorias de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y de Òmnium Cultural -las dos organizaciones sociales independentistas que tienen muy aceitado el mecanismo de estimular a la gente para que salga a las calles- viven desfasados de la realidad: la concentración de esta mañana en las plazas para distribuir carteles y empapelar Cataluña con los rostros de los encarcelados perdió vigencia en cuanto se supo que Puigdemont y los ex consellers habían comparecido voluntariamente ante la Policía Federal belga.

Concentración de apoyo frente al Parlament a los lideres de la ANC y Omnium Cultural, además de los exmiembros del Govern de Cataluña encarcelados en las prisiones de Soto del Real y Estremera. Fue el 2 de noviembre. (EFE)

Los portavoces de ANC y de Òmnium no quisieron hablar sobre la situación de Puigdemont en Bruselas. “Puigdemont y su ex consellers no son prófugos de la justicia, sino que han ido a Bélgica para internacionalizar el conflicto”, se limitó a insistir Marcel Mauri, portavoz de Òmnium.

Mientras trascendía que Puigdemont, detenido, deberá declarar esta tarde ante el juez belga, su partido, el PDeCAT (Partido Demócrata de Cataluña), celebraba su reunión de consejo en la Universitat Pompeu Fabra (UPF) aquí, en Barcelona. Desde allí, ningún miembro del partido que lidera el ex presidente catalán Artur Mas ha querido opinar sobre la decisión de Puigdemont de comparecer ante la justicia belga. Se cree que la defensa de Puigdemont habría pactado con la Fiscalía que se presente voluntariamente.

La coordinadora general del PDeCAT, Marta Pascal, sólo quiso hablar del deseo del partido de que Puigdemont encabece la lista independentista que se presentaría en las elecciones del 21 de diciembre que convocó el gobierno nacional de Mariano Rajoy como parte de la intervención en Cataluña, prevista por la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

“Queremos que el presidente Puigdemont sea la persona que lidere este gran desbordamiento que haremos de las urnas. Que sea él -dijo Pascal-. Esta tristeza lo único que podemos hacer es reconvertirla en fortaleza, coraje y determinación para hacer exactamente lo que hemos venido a hacer.” Esquivando mencionar las horas que vive Puigdemont en Bruselas, el PDeCAT le pide al partido republicano independentista con el que se alió en otras elecciones -Esquerra Republicana de Cataluña, que lidera las encuestas como posible vencedor de las elecciones y desearía presentarse por su parte- que sea solidario y se sume a una lista única.

Cataluña, atónita, sigue la vidriosa agenda pre-electoral de los partidos independentistas. De muy alto impacto es proponer como candidato a un ex presidente del cual no se sabe cuál será su destino. Ni político ni judicial.

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