De Mesa a Morales: Su móvil es la toma, el disfrute y la preservación indefinida del poder

(ANF).- El expresidente y vocero de la causa marítima, Carlos Mesa, aseguró que el presidente Evo Morales tiene como principal móvil la “toma, el disfrute y la preservación indefinida del poder” y precisa que sus expresiones son las de un ciudadano “que ni es ni quiere ser candidato a la presidencia de Bolivia”.

La exautoridad hace la afirmación en su artículo de opinión publicado en su blog titulado “Camino al totalitarismo”, en el que hace varias críticas al proyecto político del Movimiento al Socialismo cuya mayor expresión es el presidente Evo Morales.


P U B L I C I D A D 
“Cae el velo, lo único que importa es el poder total. ¿El proyecto histórico? Gobernar por siempre…”, sostiene Mesa, al cuestionar que el régimen pretenden quedarse en el poder como si hubiera sido producto de una revolución y no de del voto popular.

“Si la ley que ellos mismos promulgaron les es útil, bien, si no, la desechan y sin más, ¡declaran inconstitucional la propia Constitución!, que con gran pompa y circunstancia promulgó con su firma el Presidente en la ciudad de El Alto el 7 de febrero de 2009”, afirmó.

Asegura que “Morales traía consigo el veneno letal del caudillismo en su peor versión, la construcción de un liderazgo mesiánico, un vergonzoso culto a la personalidad y la falacia traducida en la aseveración: ‘El proceso de cambio soy yo’. El Presidente, calificado por sus obsecuentes servidores por su supuesta “clarividencia”, ratificó lo que no es otra cosa que su verdadero móvil, la toma, el disfrute y la preservación indefinida del poder total”.

Se manifiesta sobre los hechos políticos, en un momento en el que el fallo del Tribunal Constitucional Plurinacional es el centro de las críticas, por haber favorecido con su sentencia a la respostulación sin límites ni restricciones del presidente Morales.

La Constitución Política del Estado fija en el artículo 168 como límite para el presidente y vicepresidente un mandato de cinco años, pudiendo ser reelectos por una sola vez de manera continua.

Asimismo, sostiene que la elección de autoridades del Órgano Judicial en 2011 y 2017 no será otra cosa que la instalación de “empleados del Poder Ejecutivo” quienes obedecerán órdenes y además moldearán la “ley al servicio del autoritarismo”.

“Es lo que el Tribunal Constitucional ha hecho dos veces. Los insignificantes personajes que lo integran (con el voto de menos del 5% de los ciudadanos) no merecen ser recordados, pero deben ser juzgados por prevaricato como tornillos que son de una maquinaria bien engrasada”.

Recuerda que en 2013, los magistrados del TCP vulneraron la Constitución al habilitar de modo penoso la tercera elección del Primer Mandatario. Mientras que “en 2017, antes de irse, cumplen la tarea sucia de degradar la CPE al declarar inaplicables cuatro de sus artículos, se mofan de la soberanía popular expresada el 21F y pretenden que la Convención Interamericana de Derechos Humanos los avala”, afirma.

Asegura que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 1993 se manifestó en contra de la interpretación del “derecho preferente”, en un fallo “específico e inequívoco” sobre el tema, al referirse al uso del artículo 23 de la Convención Americana de Derechos Humanos para justificar la reelección indefinida.

“Evo Morales, finalmente, ha cruzado el río que separa la democracia del totalitarismo. Lo que viene es muy claro, la preparación de un proceso electoral que garantice el triunfo del Presidente-candidato al costo que sea necesario. El celofán democrático -ya inútil- seguirá intentando cubrir el corazón autoritario que late en el pecho de los gobernantes, que quieren mandar a Bolivia hasta el último día de sus vidas”.

Si bien reconoce que Morales es una de las “figuras políticas más relevantes de nuestra historia” cualquier sea su paso por la vida pública. Describe que la mayor fuerza del Mandatario radica en el carácter simbólico y mítico por haber sido el primer Presidente indígena.

Considera que la Constitución Política del Estado de 2009 completó el objetivo que había iniciado la Revolución de 1952 y que desarrolló el periodo democrático anterior a 2006: movilidad e inclusión social y combate frontal a la discriminación y al racismo.

“Los astros alineados le regalaron la mayor bonanza económica de nuestra historia, lo que le permitió un gobierno de gasto e inversión combinados, que dejó un saldo de crecimiento de la clase media, reducción de la pobreza y mejora de las condiciones generales de vida en el país. A la par, altos niveles de prebendalismo, corrupción y frecuentes acciones autoritarias”, dice.

Mesa revela que nunca votó por Morales y cree que no se equivocó. No solo por las diferencias políticas sobre el proyecto de futuro para el país, sino por la naturaleza intrínseca como éste lideró a la oposición.

PUBLICIDAD

Comparte
Síguenos en Facebook