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La periodista mexicana Miroslava Breach, corresponsal del diario mexicano La Jornada en Chihuahua, fue asesinada cuando salía de su casa el pasado 23 de marzo. Recibió ocho impactos de bala que acabaron con su vida. Juan Carlos Moreno Ochoa, el presunto autor intelectual de aquel crimen, ha sido detenido este domingo en Sonora, según ha asegurado el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.


La Policía Federal ha sido la encargada de capturar a uno de los sospechosos por el asesinato de esta periodista, conocida por sus investigaciones sobre narcotráfico en Chihuahua y que en alguna ocasión ya había advertido a las autoridades de que se sentía “preocupada” sobre las consecuencias que podrían traer algunos de sus artículos. El detenido ya ha sido trasladado hasta este Estado del norte de México, fronterizo con Estados Unidos, según informa la prensa local. “Que la no impunidad y la justicia eviten actos lamentables como este”, ha asegurado Chong en Twitter en referencia al asesinato de la reportera.

El gobernador del Estado, Javier Corral, ha asegurado que se continúa con los trabajos de búsqueda y localización para detener a los responsables. "No tenemos duda de la identidad de los responsables, sabemos qué ocurrió, cómo sucedió y quiénes son los autores", ha dicho a través de un vídeo publicado en Facebook.

La detención de Moreno Ochoa, alias Larry, se produce tres días después de que uno de los presuntos autores materiales de aquel crimen fuese encontrado sin vida en el Estado de Sonora (noroeste), según publicó la prensa local. A Ramón Zavala, de 25 años, lo hallaron muerto con un balazo en el tórax en una brecha (camino rural) en el municipio de Álamos (sur del Estado), informó el fiscal general de Chihuahua, César Augusto Peniche el pasado viernes.

Miroslava Breach realizaba un periodismo crítico y profundo y escribió artículos en los que denunciaba que miles de campesinos de la sierra Tarahumara fueron obligados a plantar amapola ante la llegada de los carteles o los vínculos entre los partidos políticos con el crimen organizado. Tras su asesinato, las autoridades no dudaron de que aquel crimen estaba relacionado con su trabajo como reportera y las primeras investigaciones fueron dirigidas hacia sus últimos artículos publicados. Junto a su cuerpo, los asesinos colocaron una cartulina con un mensaje, aseguró el gobernador de Chihuahua, Javier Corral, sin especificar su contenido.

México soporta la peor crisis de violencia de los últimos tiempos. Si continúa la tendencia, 2017 cerrará siendo el año más violento desde 1997, cuando comenzaron los registros. Los 26.573 asesinatos que se han producido entre enero y noviembre están cerca de superar los 27.199 de 2011, uno de los años más sangrientos de la guerra contra el narcotráfico.

Este repunte de la violencia ha sacudido de lleno a los periodistas. 2017 es el año en el que más reporteros han sido asesinados desde el 2000. Quedan lejos ya aquel 2002 y 2003 en el que se contabilizaron tres homicidios de informadores en total. El último crimen ocurrió hace menos de una semana. Gumaro Pérez Aguilando, que trabajaba en el Estado de Veracruz fue el doceavo informador al que le quitaron la vida de este año.

El reportero que cubría temas de seguridad y trabajaba para el periódico La Voz del Sur fue asesinado en una escuela primaria, a la que había acudido para asistir al festival navideño de su hijo. Sus asesinos entraron hasta el aula para acabar con la vida de Pérez Aguilando, que contaba con medidas cautelares como parte del mecanismo de protección a periodistas desde 2015.

México es junto a Siria el país más peligroso para ejercer el periodismo, según un informe de Periodistas Sin Fronteras. En ambos países han sido 12 los periodistas asesinados este año. El informe de esta organización señala también que en el país norteamericano "la mayoría de estos crímenes permanecen impunes" y asegura que los reporteros que abordan temas sobre el crimen organizado o la corrupción de los políticos sufren “de manera sistemática amenazas, agresiones y pueden ser ejecutados a sangre fría”.

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