Maduro purga a chavistas históricos para dar aún más poder al Ejército

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha lanzado una purga de históricos del chavismo para barrer el dominio que tenían hasta ahora en la administración pública. Una campaña que ha comenzado con los responsables de la industria estatal petrolera, Pdvsa, y que se presenta bajo la bandera de la lucha contra la corrupción en la que muy pocos creen. Las destituciones –a veces seguidas de encarcelamientos– ya afectan a 65 gerentes de Petróleos de Venezuela (Pdvsa). Una purga que está liquidando a un chavismo histórico, cada vez más disidente, que todavía cree en el legado del difunto Hugo Chávez pero que está siendo barrido por los nuevos grupos de interés que se disputan el poder de Venezuela. Y es que, en paralelo a la caída en desgracia de esa «vieja guardia», crece el poder del Ejército que cada vez ocupa más áreas del poder público en el país.

Bajo la consigna de la anticorrupción, el madurismo ha liquidado a los representantes más visibles de ese nostálgico chavismo en retroceso, como el exzar de la industria petrolera y antiguo hombre de confianza de Hugo Chávez, Rafael Ramírez, acusado de haberse embolsado durante diez años una fortuna de más de 11.000 millones de dólares que guardaría en paraísos fiscales. Ramírez, hasta ahora embajador de Venezuela ante Naciones Unidas, fue destituido por Maduro, quien le exige que regrese de inmediato a Caracas para rendir cuentas, según Reuters. Ramírez también se encuentra en la lista negra de EE.UU. de altos cargos sancionados. Pero él no se rinde y sigue aferrado al cargo diplomático. El exembajador cayó en desgracia tras escribir un artículo criticando la ruina de la industria petrolera. A quienquiera que se atreva a criticarlo, Maduro le amenaza con «secarle», término utilizado por los brujos «paleros» afrocubanos.

Según el analista político, Vladimiro Mujica, tras estas purgas lo que se esconde es que «un grupo interno intenta desplazar a otro; un grupo estaba intentando hacer negocios sin hacer partícipe a los otros; así que se busca a unos chivos expiatorios para defender al régimen interna e internacionalmente».

El primo Salazar

Lo última estocada de Maduro fue encarcelar al primo de Ramírez, Diego Salazar, que era su mano derecha en los negocios del sector energético. Salazar, amante del lujo y la buena vida, pasó de ser un simple vendedor de seguros a controlar la cartera multimillonaria de los seguros de Pdvsa.

En paralelo, y para congraciarse con los militares, que son el principal sostén de su Gobierno, Maduro ha nombrado a cuatro militares en altos cargos de la Administración y de la gestión del crudo. El mayor general Manuel Quevedo es el nuevo ministro del Petróleo y presidente de Pdvsa; el exgobernador de Táchira, Vielma Mora, se convierte en ministro de Comercio Exterior; el exministro de Alimentación, el mayor general Carlos Osorio, se ocupa de la cartera de Transporte; y el general Ildemaro Villaroel fue designado ministro de Vivienda.

Con estos nombramientos, los militares toman el control total de la industria petrolera y de buena parte de las finanzas. En el resto de la administración pública los militares también controlan un 60% de los cargos.

Cuatro grandes grupos

Los grupos de poder se dividen entonces en 4 grandes sectores que se disputan el control del país:

-El primero de ellos lo encabeza Nicolás Maduro, que cuenta con el asesoramiento del español Alfredo Serrano Mancilla, personaje vinculado a Podemos.

-El segundo bloque lo encabeza Diosdado Cabello, quien pretende ser candidato a las presidenciales del próximo año, tal y como anunció en su programa televisivo «Con el mazo dando».

-Luego está el sector liderado por el vicepresidente Tareck El Aissami, que no esconde sus ambiciones, pero cuya falta de carisma y popularidad le restan posibilidades.

-Y el cuarto bloque de poder está en la cúpula militar que encabeza el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López que, aparte de sus funciones de Defensa, tiene el control de la empresa militar Camimber, la explotación del Arco Minero –un posible nuevo El Dorado– y el dominio creciente del petróleo, la agricultura y las finanzas.

La «casta»

El analista Carlos Tablante ha definido al cuarto poder militar como la «casta» que ha tomado el control del país sin haber disparado ni un tiro, como una «dictadura narcomilitar». Pero lo que más preocupa es que la industria petrolera, que aporta el 96% de los ingresos, esté en franca decadencia tras 18 años de chavismo. Su producción ha caído de 3 millones a 2 millones de barriles diarios y la nómina creció de 40.000 a 130.000 trabajadores.

El temor es que la industria del petróleo se hunda y dé la puntilla a los venezolanos. El nuevo presidente de Pdvsa, Manuel Quevedo, no tiene ninguna experiencia en la industria petrolera, pero ha prometido que colocará a sus compañeros de armas para ayudarle.

Así las cosas, el diputado Juan Guaidó, de Voluntad Popular, considera que deben ser juzgados por corrupción la directiva de Pdvsa y el propio Maduro.

Fuente: abc.es
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