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Cuatro chicas entre 13 y 17 años declararon haber sido inducidas a prostituirse por una red de proxenetas en Montero (Santa Cruz). Una de ellas, de 14 años, contó en su entrevista sicológica ante la Unidad de Víctimas Especiales (UVE) que fue violada en casa de Pilar Justiniano Pedriel, su proxeneta. 
Las chicas estaban consumiendo alcohol con un hombre cuando la dueña de casa les ordenó esconderse diciendo que iba a haber una redada policial. La adolescente de 14 se metió en un cuarto y detrás de ella entró Marcos Mercado Zabala.
“A qué creés que venís aquí; yo estoy pagando para estar con vos”, le dijo el agresor a la menor cuando esta quiso resistirse. Mercado ahora está preso al igual que Pilar y su sobrina Yohany Yesenia Saavedra Justiniano. 
La detención de la organización se originó por la denuncia de una madre sobre la desaparición de su hija, de 15 años, que cuando fue hallada le contó a su mamá lo que vivió. 
Cómo funciona la red

Contactan a chicas que buscan trabajo, les alquilan cuartos y las ofrecen a sus clientes para tener relaciones sexuales en la casa de la proxeneta o en moteles, detalló Rubén Barrientos, director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) de Montero, quien destacó que este caso en particular fue ‘redondeado’ al lograr capturar a los tratantes, a las víctimas y a un cliente.

Acotó que muchas chicas son ofrecidas vía Internet y catálogos, entre otras formas, a solicitud de clientes que buscan ciertas características físicas, de nacionalidad e incluso de edad. 

En el caso de Pilar Justiniano, cobraba Bs 300 por prostituir a las chicas, a quienes les pagaba Bs 200 y se quedaba con 100. 

Lizeth Zeballos, responsable de la UVE de Montero, comentó que las chicas son oriundas de otra provincia, que solo una había sido reportada como desaparecida y que las otras mantenían contacto con sus padres, pero les decían que estaban trabajando en un restaurante. Esta situación fue aprovechada por las redes de proxenetas que buscan a chicas vulnerables y alejadas de sus familiares. 


Clan familiar
Pilar Justiniano Pedriel es hermana de la dueña de un lenocinio en Montero, que fue victimada en un atraco a mano armada el 6 de agosto del año pasado. Luego de su muerte, sus familiares continuaron con el negocio. 


Por las entrevistas hechas a las chicas, se sabe que eran contactadas a través de un negocio legal donde las rechazaban por ser menores de edad, pero las derivaban con Pilar a través de su sobrina. “Les ofrecían trabajar como empleadas domésticas, pero luego las inducían al alcohol y a la prostitución”, explicó Zeballos. 

El modus operandi coincide con el caso de otra menor de 14 años que en 2015 fue inducida a prostituirse y a drogarse en Yapacaní y que es uno de los 37 casos de trata y tráfico de personas registrados por la Gobernación. 

Édgar Flores, de Asafavittp, destacó la forma de operar de la Policía y pidió más acciones de búsqueda de víctimas del delito de trata y tráfico de personas.