Theme Layout

Theme Translation

Trending Posts Display

Yes

Home Layout Display

Posts Title Display

404

We Are Sorry, Page Not Found

Home Page
La relación del público con el cine, como sucede con el primer amor, implica varios tropiezos hasta encontrar el amor verdadero. Y reencontrarse con tus películas favoritas de la juventud tiene, a veces, el mismo efecto que tomarse un café con tu primera pareja: ya no tenéis nada de que hablar, apenas entiendes por qué te enamoraste de ella y, sobre todo, recuerdas por qué rompisteis. Estas 16 películas se erigieron como clásicos contemporáneos, pero no son tan buenas como creíamos

1'Donnie Darko' (Richard Kelly, 2001) Lo que nos pareció en su momento. Una sugerente alegoría pesadillesca sobre los monstruos interiores y la levedad que supone madurar con un conflicto arraigado en el subconsciente. Vamos, que no la entendimos.

Lo que es en realidad. 'Donnie Darko' es la adaptación cinematográfica de ese amigo que, en medio de una fiesta, se pone a explicarte el cine de David Lynch sin que se lo hayas preguntado. Una película pretenciosa y efectista que sabe que cuanta menos gente la entienda más culto despertará. Desde entonces, su director ha hecho dos películas ('Southland Tales' y 'The Box') que dejan claro que él tampoco entendió 'Donnie Darko'.CORDON


2'Entrevista con el vampiro' (Neil Jordan, 1994) Lo que nos pareció en su momento. Una lujosa producción barroca, sensual y sangrienta que juntaba a las estrellas más carismáticas del momento (Tom Cruise, Brad Pitt y Antonio Banderas) con Christian Slater.

Lo que es en realidad. Un disparate deprimente que no tiene argumento (básicamente trata sobre vampiros tristes que discuten sin parar y tiran la vajilla) y en el que el verdadero peliculón ocurrió detrás de las cámaras: Cruise (que contrató a un ayudante cuyo único trabajo era asegurarse de que el rubio de sus cejas iba a juego con el de su peluca) eliminando las frases interesantes del personaje de Pitt para que no le hiciera sombra, Kirsten Dunst asqueada por tener que besar a Pitt al estar convencida de que tenía piojos, Slater reemplazando al fallecido River Phoenix a dos semanas de empezar a rodar y Brad Pitt intentando romper su contrato porque odiaba cada minuto del rodaje.CORDON


3'Bailar en la oscuridad' (Lars Von Trier, 2000) Lo que nos pareció en su momento. Un experimento artístico crudo y una metáfora sobre la capacidad humana de mantener la dignidad, la imaginación y el optimismo.

Lo que es en realidad. Sentarse a ver 'Bailar en la oscuridad' es como preguntarle a un compañero de trabajo durante el café “¿qué tal?” y qué se pase 20 minutos contándote sus desgracias sin dejarte tiempo a aclarar que era una pregunta retórica. Uno quiere ver un drama social musical y se encuentra con un ensañamiento grotesco que bordea la parodia (cuando crees que la película no puede regodearse más en la miseria de la protagonista, encuentra nuevas formas) con un sadismo de culebrón. En la vida real, Von Trier no se conformó con humillar al personaje protagonista, sino que también vejó emocionalmente a la actriz que lo interpretaba, la cantante Björk.


4'Indiana Jones y el templo maldito' (Steven Spielberg, 1984) Lo que nos pareció en su momento. En los 80, cualquier cosa con Indiana Jones era mejor que cualquier cosa sin Indiana Jones. Esta segunda parte, además, era la favorita de los chavales porque no dejan de pasar cosas, Indy se echa un amigo de 10 años y la trama es tan sencilla que se puede seguir mientras juegas con un cubo de Rubik.

Lo que es en realidad. Un pasatiempo con el que Spielberg cumplió su sueño de dirigir una película de James Bond (el prólogo), se relajó mientras preparaba su primer gran drama ('El color púrpura') y cuyo personaje femenino él mismo ha confesado que representaba sus frustraciones durante su divorcio: Kate Capshaw (casualmente, su segunda mujer) se pasa dos horas gritando. La trama acumula persecuciones, pero ninguna acaba yendo en ninguna dirección.CORDON


5'El piano' (Jane Campion, 1993) Lo que nos pareció en su momento. Una obra de arte poética sobre el corazón indomable de una dama oprimida por su mudez, por su marido y por sus enaguas.

Lo que es en realidad. Una fotografía preciosa y una banda sonora tan romántica que consiguió que 'El piano' pareciese una arrebatadora historia de amor cuando en realidad trata sobre dos personas que no se soportan, pero se entienden fenomenal en la cama. El ahora lamentable Harvey Weinstein, su distribuidor, orquestó una campaña centrada en el empoderamiento femenino y surtió efecto: ganó tres Oscars para sus tres mujeres, Holly Hunter (mejor actriz), Anna Paquin (secundaria) y Jane Campion (guion). Ni la película ni su argumento ni sus personajes tenían coherencia alguna, pero 'El piano' se puso de moda y nadie quiso hacerse una pregunta pertinente: ¿es realmente buena o simplemente tiene mucha niebla?


6'Memorias de África' (Sydney Pollack, 1985) Lo que nos pareció en su momento. Una majestuosa epopeya romántica de esas que ya no se hacen, diseñada para que cada escena despierte dos reacciones en el espectador de mediana edad: “qué fotografía tan bonita” y “hay que ver lo bien que trabaja esta mujer” (o sea, Meryl Streep).

Lo que es en realidad. Pues 160 minutos que parecen 160 años. El rodaje tuvo lugar en África y en Hollywood eso solo puede significar una cosa: que nos la iban a enseñar de arriba a abajo. Los cautivadores planos aéreos del paisaje nos transportan a la naturaleza salvaje (cuando se estrenó, el espectador medio no tenía acceso a viajes tan exóticos), lo cual convierte a 'Memorias de África' en la primera adaptación cinematográfica de una postal. Y resulta tan aburrida como mirar una postal durante 160 minutos.CORDON


7'Desperado' (Robert Rodriguez, 1995) Lo que nos pareció en su momento. Nos vendieron que Quentin Tarantino, recién salido de 'Pulp Fiction', era co-autor, pero lo único que hacía era interpretar a un personaje secundario cuyo monólogo, eso sí, sin duda escribió él. Banderas lo daba todo, había muchos tiros y Salma Hayek despertó sexualmente a toda una generación de adolescentes.

Lo que es en realidad. La culpable del nacimiento de un subgénero que todavía seguimos sufriendo: fantasmadas perpetradas por un director al que le han dado un par de millones para que se corra una juerga con sus colegas en el desierto y en las que las mujeres son tratadas como revistas porno en movimiento. La mayoría de estas películas (todas las de Guy Ritchie, por ejemplo) al menos tienen diálogos agitados. 'Desperado' ni eso. No es una película, es una despedida de soltero con pistolas de fogueo.


8'La historia interminable' (Wolfgang Petersen, 1984) Lo que nos pareció en su momento. Una fantasía atestada de magia, aventuras y un perro que vuela. Para los chavales de diez años, que éramos el equivalente cinéfilo a una urraca porque sólo les exigíamos a las películas que tuvieran cosas brillantes, fue más que suficiente como para coronarla como nuestra película favorita del mundo durante un invierno entero.

Lo que es en realidad. Una horterada, lo cual puede sonar redundante porque en los 80 todo era una horterada, pero esta en concreto además pasaba de moda a tiempo real como les sucedía a todas las fantasías de la época ('Legend', 'Lady Halcón', 'Los inmortales') que no eran 'Dentro del laberinto'. Emocionalmente tosca (¡un caballo ahogándose en una ciénaga!), narrativamente nula y con un protagonista irritante. Y el perro volador resultaba ser un dragón. Todo son decepciones con 'La historia interminable'.


9'El renacido' (Alejandro G. Iñárritu, 2015) Lo que nos pareció en su momento. Una proeza técnica rodada con luz natural, en condiciones infrahumanas y con apabullantes planos secuencia de batallas. Y nos pareció eso porque su campaña al Oscar se aseguró de recordárnoslo a diario durante meses mediante reportajes, entrevistas y vídeos: cualquier cosa con tal de que no se hablase de... la película.

Lo que es en realidad. 'El renacido' es lo que los críticos más intelectuales llaman “un tostón”. Tan obstinada en restregarte sus prodigios técnicos que hasta los Oscar le dieron un segundo galardón consecutivo a Iñárritu y una victoria de Leonardo DiCaprio que le debían desde hacía años, pero que quedó un poco deslucida porque, como le espetaba Joan Crawford a Bette Davis en 'Feud', “no te premian por lo bien que lo haces, sino porque notan cuánto te esfuerzas”.


10'Réquiem por un sueño' (Darren Aronofsky, 2000) Lo que nos pareció en su momento. Un ejercicio de cine visceral, angustioso y traumático con una banda sonora capaz de empujarte a la locura si te pilla en un día bajo de ánimo. Y la película de la que todo el mundo hablaba en la cafetería de la universidad.

Lo que es en realidad. El director estadounidense Darren Aronofsky es un genio. 'Réquiem por un sueño' es la quintaesencia de esas películas que “me gustaron mucho, pero no pienso volver a ver nunca” y eso juega muy a favor de ella. El hecho de que nadie repita la ha conservado en un recuerdo privilegiado del imaginario colectivo, porque sus últimos 20 minutos son tan asfixiantes que el espectador no lo procesa, acaba aturdido y confunde el alivio de que se haya acabado con la calidad cinematográfica: nunca nos gustó, sino que fuimos víctimas del síndrome de Estocolmo. Y la dichosa banda sonora ha acabado acompañando desde escrutinios de elecciones hasta reportajes de fútbol.CORDON


11'Carros de fuego' (Hugh Hudson, 1981) Lo que nos pareció en su momento. Un fenómeno social que conmovió a las masas gracias a su heroico retrato del espíritu humano y que culminó en el Oscar a la mejor película, adelantando en el 'foto-finish' a la favorita, 'Rojos' (Warren Beatty, 1981).

Lo que es en realidad. Hay que respetarla porque lleva 27 años funcionando como el canon fundacional de las 'feel-good movies' (películas que por encima de todo buscan hacerte sentir bien) que tanto nos han hecho reír, llorar y hacer las dos cosas a la vez. También nos dio la banda sonora de Vangelis, la más parodiada de la historia del cine. Pero esa música y esas buenas intenciones calaron entre el público de 1981, que le pasó por alto a la película un ínfimo desarrollo de personajes y una puesta en escena ramplona. El público recuerda lo que le hizo sentir esta película, pero apenas recuerda lo que contaba. Por algo será.


12'Up' (Pete Docter, 2009) Lo que nos pareció en su momento. Frases y titulares que se dijeron cuando se estrenó, en 2009: “Pixar lo vuelve a hacer”, “no tienen rival”, “la mejor película de Pixar hasta la fecha”, “es de dibujos, pero también es para adultos”, “me he acordado mucho de mi abuelo”.

Lo que es en realidad. Los diez minutos más amortizados de la historia del cine. El conmovedor retrato de toda una vida de amor y aventuras con el que abre la película se agarró al corazón del público y, como es costumbre en Pixar, le hizo sentir cosas que no sabía que llevaba dentro. Pero esos magistrales diez minutos sí que tienen nombre: cortometraje. Porque los 80 restantes son una sucesión de personajes tropezándose con cosas y una "amistad improbable" que llevamos viendo en el cine de animación desde que Pinocho conoció a Pepito Grillo.


13'Top Gun' (Tony Scott, 1986) Lo que nos pareció en su momento. La película que más molaba del mundo. Tom Cruise puso de moda las gafas de aviador (como había puesto de moda las 'way-farer' tres años antes en 'Risky Business') y la amistad masculina demostró que podía ser sensible: aquí nació el 'bromance'.

Lo que es en realidad. Una película que cambió Hollywood. Su mastodóntico éxito de taquilla demostró que las películas no necesariamente debían ser una historia sino que también podían ser un producto. ¿La marca? Estados Unidos. ¿El ingrediente? Adrenalina. ¿El objetivo? Despertar sensaciones (en absoluto narrativas) de exaltación patriótica, masculinidad hiperbólica pero accesible y ganas de alistarse en el ejército. Y por lo tanto estaba rodada como un anuncio de cerveza, de vaqueros o de gafas de sol. Una euforia contagiosa que oculta que 'Top Gun' no tiene intención de ser una película de verdad porque lo que quiere es vender un concepto. Veremos si la secuela, de estreno en 2019, consigue que lo volvamos a comprar.CORDON


14'¡Qué bello es vivir!' (Frank Capra, 1946) Lo que nos pareció en su momento. Un fracaso de taquilla reconvertido en clásico televisivo gracias a la tradición de verla en familia cada Navidad recuperando la fe en la bondad humana.

Lo que es en realidad. Una parábola manipuladora en la que el bueno (Jimmy Stewart) sufre porque quiere concederle prestamos a todos los aldeanos sin comprobar sus avales (lo que viene a ser la causa de la crisis económica actual) y en la que el malo es una caricatura desalmada y, sencillamente, un empresario prudente que se niega a conceder esos préstamos a gente que no va a poder pagarlos. Ambos son capitalistas acérrimos, pero el héroe además es un insensato. Pero '¡Qué bello es vivir!' es tan bienintencionada que criticarla te hace parecer un villano. Es una estrategia perfecta.


15'Reality Bites' (Ben Stiller, 1994) Lo que nos pareció en su momento. Por fin una película que da voz a la incomprendida generación X. ¡A ver qué tienen qué decir! “Bienvenidos al invierno de nuestro descontento”. Ah, ok.

Lo que es en realidad. Hollywood le tendió una trampa a la generación X dejándoles como unos niñatos incapaces de levantarse del sofá porque todo les parecía prefabricado y ellos buscaban algo auténtico. Lo que no buscaban, por lo visto, era trabajo. Sus personajes son supuestamente brillantes porque ellos mismos se lo dicen unos a otros, pero en ningún momento vemos ni rastro de esa genialidad. La película se redondea como una metáfora perfecta cuando, tras pasarse 90 minutos ridiculizando las comedias románticas, acaba con el chico (Ethan Hawke, cuidadosamente despeinado) presentándose en casa de la chica (Winona Ryder, calculadamente pizpireta) para declararle su amor. Pero que quede claro que ellos no son como los demás.


16'Desayuno con diamantes' (Blake Edwards, 1961) Lo que nos pareció en su momento. La mayoría del público la recuerda como dos horas de Audrey Hepburn vestida por Hubert de Givenchy y comiendo 'croissants' delante del escaparate de la joyería Tiffany's.

Lo que es en realidad. Es mejor bolso que película. Rampantemente superficial para la tortuosa historia que en realidad cuenta (o, mejor dicho, que no cuenta), ofrece una tediosa sucesión de 'sketches' cómicos sin saber muy bien qué película quiere ser. Confía demasiado en el encanto de Hepburn y en la melancolía que evoca 'Moon river', una canción que suena doce veces. El señor Yamamoto, interpretado por un Mickey Rooney maquillado y explotando todos los estereotipos japoneses e inventando otros nuevos, es de lo más racista que ha hecho Hollywood, por bochornoso y por innecesario. Y ni siquiera es divertido.

7/TENDENCIAS/carousel