El Gobierno de Theresa May rechaza convocar un segundo referéndum del Brexit

El debate ha vuelto a la sociedad británica: ¿debe haber un segundo referéndum para decidir la salida de Reino Unido de la Unión Europea? Una cuestión que puso sobre la palestra de nuevo el eurofobo y uno de los arquitectos del Brexit, Nigel Farage, al asegurar que quizá esta opción era lo mejor y que las palabras del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, no han hecho más que ayudar a su reactivación. «Nuestros corazones siguen abiertos para vosotros», aseguró Tusk en el Parlamento Europeo.

Algo que se niega fehacientemente desde el Gobierno británico. «Brexit significa Brexit», lleva sosteniendo Theresa May desde que es primera ministra, y no habrá un segundo plebiscito. La «premier», mediante su portavoz, volvía a rechazar llevarlo a cabo. En una conversación este martes con el presidente de Austria, Sebastian Kurz, y enviando un claro mensaje a Bruselas, le confirmaba que no tenía intención de reabrir la cuestión de la membresía en la UE en Gran Bretaña. «El Gobierno respetará la decisión del público británico de abandonar la UE», le espetaba una vez más May a su homólogo austriaco, frase que repite una y otra vez cuando surgen voces que le piden una nueva oportunidad de decisión en este ámbito.

Parece que en este sentido cuenta con el apoyo de todo su partido, el conservador. Hasta los que abogaban claramente por el «Remain» han aceptado que el proceso seguirá adelante y lo que tratan ahora es que sea lo más suave posible. Por supuesto, los grandes «brexiteers» de Westminster lo tienen claro: «Nadie serio quiere otro referéndum en este país sobre esta cuestión. Es absurdo. El referéndum fue ganado por los que no querían seguir permaneciendo a la UE a pesar de las adversidades y en contra de las expectativas, porque nadie podía encontrar nada bueno que decir sobre Bruselas», aseguraba Bernard Jenkin.

No pasa lo mismo en el principal partido de la oposición, el laborista de un Jeremy Corbyn que no ha querido negar tajantemente ni descartar la posibilidad de un nuevo referéndum. La postura dentro del laborismo británico está muy dividida en este momento. Con su líder sin querer mojarse, fue el responsable del Brexit en el partido, Keris Starmer, quien en una reunión con sus parlamentarios desestimó la idea del nuevo plebiscito: «Habremos salido de la UE en 2019», aseveró. Aunque de puertas para afuera solo se mojan en este aspecto los diputados que apuestan por llevarlo a cabo, por ejemplo Ian Murray, uno de los patrocinadores del grupo anti Brexit «Open Britain»: «Hasta que nos hayamos marchado, el Brexit es un proceso reversible, eso está claro. Si la gente decide que este no es el camino correcto para el país, tienen derecho a cambiar de opinión», sostiene.

Actualmente, los laboristas piden un voto significativo en el Parlamento sobre el acuerdo final al que se llegue con Bruselas y así poder intervenir en la decisión final si el Parlamento no lo apoya.

Debate en la Cámara de los Comunes
Un debate que no para la maquinaria del Brexit. Este miércoles vuelve al Parlamento para su tercera lectura en la Cámara de los Comunes la ley que incorpora la legislación comunitaria al Reino Unido tras su salida de la Unión Europea. De ahí saltará a la Cámara de los Lores, donde se debatirá esta cuestión clave para el futuro del proceso en el país.

Mientras, en Estrasburgo, el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, participa en un debate en la Eurocámara sobre el futuro de la UE. Allí insistirá en que los compromisos que Reino Unido hizo en diciembre para pasar a la segunda fase de negociaciones con Bruselas deberían ser legalmente vinculantes y volverá a reclamar de nuevo que no se levante una barrera física entre su país e Irlanda del Norte.

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