El Pentágono prioriza combatir la “competencia estratégica” entre potencias frente al terrorismo

El mundo, según el Pentágono, se asemeja más a la pugna de "competencia estratégica" entre potencias que reinó durante la Guerra Fría que al de la persistente amenaza terrorista que ha definido la geopolítica de Estados Unidos desde los atentados del 11-S de 2001. Bajo ese prisma se levanta la nueva estrategia de defensa de EE UU, la primera del Gobierno de Donald Trump. “Continuaremos con la campaña contra terroristas, pero la gran competencia de poder, no el terrorismo, es ahora el foco principal de la seguridad nacional de EE UU”, anunció este viernes el secretario de Defensa, Jim Mattis.


Ese poder tiene, para Washington, sobre todo dos nombres: Pekín y Moscú. “Afrontamos amenazas crecientes de países revisionistas, tan diferentes como China y Rusia, naciones que aspiran a crear un mundo consecuente con sus modelos autoritarios, buscando una capacidad de veto frente a las decisiones económicas, diplomáticas y de seguridad de otras naciones”, señaló Mattis en el acto de presentación del documento. El informe también advierte de los peligros de Corea del Norte e Irán, y pide no bajar la guardia ante la amenaza yihadista.

Las líneas maestras de la nueva estrategia ya las avanzó Trump a finales de diciembre cuando anunció su doctrina de seguridad nacional, que ya apuntaba a China y Rusia, dos países con los que, paradójicamente, el republicano aspira a mejorar las relaciones. “Después de haber sido desestimada como un fenómeno del siglo pasado, la competencia entre grandes poderes ha vuelto”, rezaba el documento.

El Pentágono detalla ahora la traslación de esa hoja de ruta, que giraba alrededor del principio trumpista de América Primero, aislacionismo diplomático y contundencia militar, combinado con una defensa del proteccionismo y un rechazo a la amenaza del cambio climático.

En la estrategia, presentada por el Departamento de Defensa, se abraza el concepto reganiaiano de la disuasión militar, epítome de la Guerra Fría, de la paz mediante la fuerza. Y se aleja del multilateralismo y la cooperación de la era de Barack Obama.

El Pentágono apuesta por reforzar las alianzas actuales y “construir una fuerza más letal”, que ya se visualizó en el notable aumento de su presupuesto propuesto por la Casa Blanca y que es coherente con las continuas amenazas de Trump de acciones militares contra Corea del Norte. “Esta estrategia expande nuestro espacio competitivo y prioriza la preparación para guerras”, dijo Mattis, sin entrar en detalles.

En el documento, esa mayor fortaleza militar se traduce en la “modernización de la fuerza nuclear” de EE UU, incluyendo más opciones para contrarrestar amenazas externas, en una alusión velada a Irán y Corea del Norte. También se apuesta por reforzar la capacidad de ataque y defensa cibernética, en lo que se interpreta como otra referencia a Pyongyang pero también a Moscú, al que Washington acusa de intrometerse en la campaña electoral de 2016. Se defiende, además, una mayor inversión en misiles y poder desarrollar sistemas de defensa menos centralizados.

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