El premio para el tatuaje más feo del 2017

Se trata del futbolista serbio Uros Vitas, que juega en el fútbol belga. Se tatuó la cara de su mujer a un costado de su cuerpo, pero no se imaginó que iba a quedar tan feo.


En este caso, lo que llevó el nombre de Vitas a todos los medios de comunicación fue su decisión de tatuarse la cara de su novia en la zona de las costillas. Sin bordes, con unas sombras extrañas y con un parecido bastante discutible, las redes sociales se burlaron del defensor, quien había tomado la decisión de tatuarse como una muestra de amor hacia su pareja.



Fuente: Mitre

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