El vicepresidente estadounidense se recoge ante el Muro de los Lamentos

AFP / Jerusalén
El vicepresidente estadounidense Mike se recogió hoy ante el Muro de los Lamentos en Jerusalén, sitio sagrado del judaísmo, como lo había hecho Donald Trump en mayo pasado.

Pence, tocado con una kipá negra, apoyó por unos instantes una mano sobre el muro y, siguiendo la tradición, deslizó un trozo de papel en una de las junturas entre las antiguas piedras erosionadas por el tiempo.

Estos papeles habitualmente contienen plegarias o deseos.

"Una verdadera fuente de inspiración", dijo inmediatamente.

"Es un gran honor rezar en este lugar sagrado. Dios bendiga al pueblo judío y Dios bendiga siempre al Estado de Israel", escribió en el libro de honor del sitio sagrado.

Pence, ferviente cristiano evangelista, siguió así los pasos de Donald Trump: en mayo de 2017, se había convertido en el primer presidente estadounidense en ejercicio en realizar este gesto. Ninguno de sus antecesores lo había hecho, teniendo en cuenta la soberanía disputada con los palestinos sobre Jerusalén Este.

La sensibilidad de este asunto explica que Pence, al igual que Trump, se hiciera acompañar sólo por el rabino del muro, Shmuel Rabinovitz, pero no así por dirigentes políticos israelíes.

El Muro de los Lamentos se encuentra en Jerusalén Este, que Israel ocupó en 1967 y luego anexó.

Israel considera toda Jerusalén como su capital "indivisible", en tanto los palestinos quieren hacer de Jerusalén Este la capital del Estado al que aspiran. La comunidad internacional considera ilegal esta anexión y a Jerusalén Este como territorio ocupado.

Trump reconoció el 6 de diciembre a Jerusalén como capital de Israel.

De esta manera rompió con décadas de consenso internacional rechazando reconocer a Jerusalén como capital en tanto tiene el estatuto de ciudad santa para tres religiones: cristiana, judía y musulmana. Se trata de una de las cuestiones más espinosas en el conflicto israelo-palestino, y no ha podido solucionarse mediante negociaciones.

Pence reafirmó durante su estadía en Jerusalén que, a pesar de la decisión del 6 de diciembre pasado, el estatuto final de la ciudad debe ser negociado entre israelíes y palestinos.

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