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Latinoamérica ha recuperado "el ímpetu", con un crecimiento estimado del 1,9% este año y 2,6% el próximo, gracias al alza del precio de las materias primas, el fin de las recesiones en Brasil y Argentina, y el esperado empujón del repunte de EE.UU. en México y Centroamérica, afirmó hoy el FMI.

"Favorecida por la mejora del entorno mundial, la recuperación de América Latina también está cobrando ímpetu a medida que las recesiones de algunos países (Brasil, Argentina y Ecuador) llegan a su fin", indicó Alejandro Werner, director para el Hemisferio Occidental del organismo, en una rueda de prensa para presentar la actualización de sus pronósticos globales.

Después del crecimiento del 1,3% en 2017, el FMI prevé que el ímpetu económico en la región latinoamericana se acelere progresivamente al 1,9% en 2018 y al 2,6% en 2019.

Las dos principales economías regionales, México y Brasil, ven mejoradas sus perspectivas y arrastran así al conjunto del continente.

Brasil, tras las agudas contracciones de 2015 y 2016, consolidará la recuperación con un crecimiento estimado de 1,9% este año y 2,1% el próximo, "afianzada gracias al consumo privado y la inversión" y que estará condicionada por el resultado de la ambiciosa reforma de la seguridad social.

México, por su lado, "se beneficiará del aumento del crecimiento en EEUU", lo mismo que Centroamérica, consecuencia del notable recorte de impuestos impulsado por el Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, y logrará un avance económico del 2,3% en 2018 y del 3% en 2019.

No obstante, Werner apuntó que "la incertidumbre que rodea el desenlace de las negociaciones sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y las elecciones presidenciales (mexicanas) de julio obstaculizarán el crecimiento a corto plazo".

La aceleración de la actividad económica cobrará especial vigor en Perú, con una expansión prevista del 4% en 2018, frente al 3,8% estimado en octubre, por al auge de la demanda interna.

En Colombia y Chile las previsiones también son mejoradas hasta el 3% en ambos casos, comparado con el 2,8% y 2,5% respectivo anticipado en octubre, y debidas, según el FMI, a que se "desvanecen los efectos negativos de la fuerte caída de los precios del petróleo y de los minerales industriales".

Argentina, por su lado, crecerá este año un 2,5%, levemente por debajo del 2,8 % de 2017, debido a la contención fiscal y monetaria y los esfuerzos por continuar frenando la inflación, que el FMI prevé se sitúe en torno al 16% este año.

Ecuador regresa asimismo al crecimiento positivo con una expansión esperada para 2018 del 2,2%, un fuerte aumento frente a las previsiones de 0,6% de octubre pasado, impulsada "por la recuperación del precio del petróleo y la ampliación del acceso a los mercados internacionales".

Sobre los riesgos de futuro, el organismo destacó la incertidumbre asociada a las elecciones en siete países latinoamericanos este año.

"Si hay un cierto cambio de políticas, los agentes económicos tienden a esperar a ver cuales serán las nueva prioridades (...) Las decisiones importantes de los inversores se retrasan hasta saber cuáles son las reglas de juego para aprovecharlas mejor", señaló Werner en referencia a los casos de Brasil y México.

Una vez más, en el lado negativo se sitúa Venezuela, que avanza en su crisis sin fin y lastra el crecimiento regional, ya que sin tener en cuenta la economía venezolana, la expansión latinoamericana sería de medio punto porcentual superior.

Para 2018, el FMI prevé una recesión en Venezuela del 15% y una inflación del 13.000%.

Werner remarcó que estos datos son el resultado de "significativas distorsiones microeconómicas y desequilibrios macroeconómicos exacerbados por el colapso de la exportación petrolera" así como "la pérdida de confianza en la moneda nacional".

No hay datos de Bolivia 

En la actualización de los pronósticos globales presentado por el FMI no incluyen datos de Bolivia; sin embargo, de acuerdo con el Presupuesto General del Estado 2018, el Ejecutivo proyecta un crecimiento de la economía del 4,7% y una tasa de inflación anual de un 4,49%.

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