Incautación de droga sube y la de precursores baja en cuatro años

Daniela Romero / La Paz
En los últimos cuatro años  la incautación de droga en Bolivia tuvo una tendencia a subir, mientras que  la de los precursores y fábricas de cocaína  disminuyó considerablemente. La Policía asegura que este contraste se debe a que el país afianza su situación de ser un lugar de tránsito.

El año pasado la cantidad de droga, entre marihuana y cocaína, llegó a 232 toneladas, casi el doble de la confiscada en 2016, cuando se llegó a 148 toneladas. En 2015 la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) confiscó 104 toneladas de sustancias controladas, una cifra menor a la registrada un año antes, 195 tonelada (ver gráfica).

Contrariamente, la destrucción de fábricas de droga disminuyó mientras  los años pasaban. En 2014 fueron incineradas 5.306; en 2015 la cantidad de factorías encontradas bajó a 4.234, un año después (2016) se destruyeron 4.065 fábricas y el año pasado fueron 3.116.

El viceministro de Defensa Social, Felipe Cáceres, mantiene la posición de que la Policía se incauta de más droga cada vez porque se realizan más operativos de interdicción. Asimismo, sostiene que Bolivia se constituye como un país de tránsito de las sustancias controladas, generalmente es el “puente” entre Perú y Brasil o entre Argentina y Chile.

En el caso de los precursores pasa lo mismo que con las fábricas. Respecto a las sustancias sólidas, el año pasado se confiscaron 406 toneladas que eran traficadas por diferentes sectores del país; el año 2016 la Policía decomisó 501 toneladas; un año antes fueron 579, y, finalmente, en 2014 se confiscaron 631 toneladas.

En cuanto a las sustancias líquidas, en 2017 hubo 775 metros cúbicos incautados, en 2016 la FELCN se incautó de 943; un año antes llegaron a 1.053  y en 2014 la cantidad sumó 1.640 metros cúbicos de precursores líquidos.

La producción se traslada al norte de Santa Cruz

Según fuentes allegadas a la fuerza antidroga, la producción de cocaína y la cristalización de la misma se trasladó desde el Chapare cochabambino hacia el norte de Santa Cruz.

“Es por la facilidad de trasladar la droga hacia Brasil, en primer lugar. Si bien una considerable cantidad de cocaína llega de Perú, pasa por Bolivia y luego se va a Brasil, hay una gran cantidad de droga que se produce y se cristaliza (purifica) en Santa Cruz y también con el mismo fin: ir a Brasil. Antes eso se lo hacía en el trópico, pero ahora ya no porque no genera buen dinero para los narcotraficantes”, explicó un exdirector de la FELCN que pidió el anonimato por razones de seguridad.

Desde el año pasado Página Siete pidió información oficial por parte de la FELCN, sin embargo pese a la insistencia no se tuvo respuesta hasta la fecha.

Un exjefe de Inteligencia de la fuerza antidroga informó, por su parte, que si bien en el reporte oficial se destaca la disminución de la cantidad de fábricas encontradas y  destruidas, lo que pasa en “la realidad” es un encubrimiento de algunas factorías.

“Considero que la producción de cocaína sigue como antes, incluso diría que hay más porque se mueve a otros lugares. Lo que ocurre es que hay algunos operativos que no se reportan, fábricas que no se registran como encontradas porque lastimosamente hay un ‘arreglo’ (económico) para que pasen desapercibidas, para que la Policía no las cuente en la lista de hallazgos”, explicó.

La producción, según este oficial de Policía, amplió su campo hacia el oriente. “Es decir que no sólo se trasladó sino que se mantiene en el trópico de Cochabamba pero tiene otras ‘sucursales’ en Santa Cruz”.

La incautación de droga genera afectación millonaria al narcotráfico. Sólo en el último año se acumularon 905.039 dólares, 748 vehículos valuados en más de 12 millones de dólares, 132 inmuebles que tienen un costo que supera los 22,5 millones de dólares y 18 avionetas que tienen un valor de 810 mil dólares, según informó el entonces director de la FELCN Santiago Delgadillo, a fines de diciembre de 2017 en una conferencia de prensa.

La materia prima para la fabricación de cocaína es la  coca. La Policía también se incautó de la hoja que era llevada de manera ilegal para fines ilícitos. En los últimos cuatro años, el decomiso de este producto fue irregular.

En 2014 la Policía confiscó 587 toneladas de coca ilegal, en 2015 la cantidad bajó a 362 toneladas, el año pasado (2016) la incautación volvió a disminuir a 353 toneladas y, finalmente, en 2017 se incrementó en 10 toneladas hasta llegar a las 363 toneladas de coca cuyo fin era el narcotráfico. 

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