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De acuerdo a lo manifestado por el ejecutivo regional, José Quecaña, la gestión 2017 fue para el Gran Chaco un año con resultados positivos en el proceso de implementación de la autonomía regional.

Las medidas graduales pero precisas, que fueron ejecutadas, iniciaron una ruptura real con el modelo centralista de administración que regía en el pasado inmediato; sin embargo, todavía existen algunos vestigios que deben ser superados. . Aún queda mucho por hacer; los pilares fundamentales de la nueva unidad territorial autónoma están consolidados y son fuertes en su estructura.

“Pese a la dura oposición del centralismo y sus representantes, en abril del 2017, fue promulgada por el presidente Evo Morales la Ley Transitoria para la Conformación del Gobierno Autónomo Regional del Gran Chaco, norma que permitió elegir un órgano transitorio y así dar inicio al proceso de implementación de la autonomía en forma ordenada, oportuna y transparente”, señaló la autoridad.

En esas condiciones, la Máxima Autoridad Ejecutiva MAE, José Quecaña, junto a los ejecutivos seccionales de Caraparí y Villa Montes, Lorgio Torrez y Roberth Ruíz, dispuso el cierre administrativo, financiero y legal de los planes, programas, proyectos, acuerdos y convenios iniciados y/o programados por las Ex Subgobernaciones, dando lugar a la administración regional sin intromisión en el uso de los recursos para beneficio del chaco.

La disposición legal, emitida a través de una Ley (927), inició el traspaso de los derechos, obligaciones, entidades, instituciones, patrimonio, bienes, instalaciones, programas, servicios y proyectos al Gobierno Autónomo Regional del Gran Chaco.

Asimismo, con otras resoluciones, creó el Servicio Regional de Caminos (SERECA), el Servicio Regional Agropecuario, bajo la sigla SEAGRO, el Servicio Regional del Gestión Social (SEREGES) y el SEREPE, Servicio Regional de Empleo. Este último, con la misión promocionar la transformación de la mano de obra no calificada en mano de obra calificada mejorar las competencias laborales y generar ingresos para la población más necesitada.

En ese contexto, José Quecaña expresó que esta autonomía que se consolida, no podía repetir los viejos vicios del centralismo departamental; por ello, la autoridad regional emitió toda la normativa necesaria para que los ejecutivos seccionales de Villa Montes y Caraparí, puedan administrar sus recursos, licitar sus proyectos, suscribir contratos y firmar convenios, entre otros.

No fue necesario esperar hasta el 2020, como propusieron las autoridades aliadas hoy al centralismo departamental. En corto tiempo, el Gran Chasco empezó a aplicar el Estatuto; desde este año, el Gobierno Autónomo Regional del Gran Chaco, inicia una nueva gestión con un Programa Operativo Anual propio, registrado en el Sistema de Gestión Pública (SIGEP) con techos presupuestarios ajustados por los ejecutivos de desarrollo de Villa Montes y Caraparí, más los recursos programados por el ejecutivo regional.

Esta nueva realidad autonómica exigió que la estructura técnica administrativa de la entidad regional deba fortalecerse, sin incrementar el techo presupuestario. En la actualidad, con menos recursos humanos, la nueva organización gubernamental tiene la capacidad de ser un referente de gestión pública y modelo de planificación, eficiencia y eficacia para el desarrollo sostenible de la región. 

Sin embargo, de acuerdo a la explicación, aún quedan desafíos que cumplir, porque si antes la postergación y el abandono dieron origen a las luchas sociales y cívicas del Gran Chaco para lograr la transferencia directa de sus recursos y para optar por el régimen de la autonomía regional, la resistencia y dejadez de las actuales autoridades departamentales hace que el Chaco avance sólo a paso firme en su propósito.

Para este año, el mandato es lograr la autonomía al 100 %, con ese propósito el equipo técnico de la institución y el órgano rector trabajan en una norma que permitirá aplicar soluciones estructurales para definitivamente dejar de depender de la capital; toda vez que, tal como establece la Ley N° 927, el Gobierno Autónomo Regional del Gran Chaco asumirá la administración de todas las empresas que se constituyeron con recursos del Chaco (Setar y Emtagas) y llenará los vacíos legales que existen en cuanto a el ejercicio del marco competencial y sus atribuciones. 

Esta es la autonomía que empieza a ejercer el Gran Chaco y este es un modelo que pretenden seguir muchas provincias de otros departamentos, en el camino de democratizar el poder en las jurisdicciones y desligarse del enorme peso del centralismo departamental que las posterga./Agencias
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