La seguridad enfrenta a los aspirantes presidenciales en México

La seguridad en México, o la falta de ella, va a ser uno de los temas centrales de la elección presidencial del próximo 1 de julio. Los aún precandidatos chocan desde hace semanas, entre propuestas y sugerencias inconcretas, en la manera en cómo se debe afrontar un problema capital para el país. A falta de conocerse los datos oficiales de diciembre, 2017 ha sido el mes más violento del sexenio de Enrique Peña Nieto, con unos índices de homicidios solo comparables con los de 2011, en plena guerra contra el crimen organizado emprendida por el expresidente Felipe Calderón.


El dos veces candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador ha tomado la iniciativa a la hora de poner sobre la mesa el debate sobre el futuro de la seguridad. Hace unas semanas sugirió que, en caso de lograr la victoria, estudiaría otorgar una amnistía a los capos de los carteles, una medida que fue rechazada por el resto de los contendientes y los altos mandos militares. Esta semana, el líder del izquierdista Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) ha prometido que acabará la guerra contra el narcotráfico en tres años.

“Yo voy a conseguir la paz, ese es mi compromiso, voy a conseguir la paz y voy a terminar con la guerra, no vamos a continuar con la misma estrategia que no ha dado resultados. A mitad del sexenio ya no habrá guerra”, aseguró López Obrador en un mitin el martes. El político tabasqueño considera que en tanto consiga un crecimiento económico y este se consolide, habrá un mayor número de empleos lo que permitirá aplicar programas de desarrollo para que disminuya la delincuencia. A falta de concretar esta idea, López Obrador presentará este jueves la estrategia de seguridad para su sexenio y nombrará al titular de la Secretaría de Seguridad Pública, una suerte de ministerio que revivirá durante su mandato.

Los planteamientos de López Obrador volvieron a ser rechazados por el aspirante del Partido Revolucionario Institucional (PRI), José Antonio Meade: “No podemos aceptar a quien proponer sacar al criminal de la cárcel para llevarlo a la calle y así ganar mayor intranquilidad en el país. Tenemos que tener claro que la calle es para el ciudadano y la cárcel, para el delincuente”, aseguró Meade, quien más allá de comprometerse a erradicar la violencia no ha concretado planes en materia de seguridad.

La guerra contra el narcotráfico emprendida hace más de 10 años por el expresidente Felipe Calderón ha dejado ya cerca de 200.000 muertos y más de 30.000 desaparecidos. A falta de contabilizar los datos de diciembre, el número de asesinatos entre enero y diciembre es de 26.574, 80 al día. Con esta media mensual de más de 2.000 homicidios dolosos, México está a punto de superar los 27.199 de 2011. Desde que el expresidente decidió sacar a los militares a patrullar las calles en diciembre de 2006, el número de asesinatos solo disminuyó entre 2011 y 2014, en el final del sexenio de Calderón y el inicio de Peña Nieto.

El debate sobre la violencia se produce en el marco de la aprobación de la Ley de Seguridad Interior por el Congreso mexicano, con mayoría de votos del PRI. Algunas formaciones opositoras ultiman un recurso de inconstitucionalidad y confían en que la Suprema Corte de Justicia tumbe la nueva norma, que permite regular la intervención del Ejército en la guerra contra el crimen organizado, lo que perpetuaría la presencia de los soldados en las calles del país. La medida ha desatado las críticas de los organismos defensores de los derechos humanos y protestas de decenas de organizaciones mexicanas. Incluso de la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha rechazado su aprobación.

Ante las críticas, Meade ha salido en defensa de los militares mexicanos. “No entendemos la inconsistencia de quienes le regatean a las Fuerzas Armadas su apoyo. Al hacerlo están regateando apoyo a la ciudadanía que quiere seguridad”, aseguró el aspirante del PRI. No obstante, según una reciente encuesta de la empresa Parametría, en 2017 disminuyó el apoyo de los mexicanos a la presencia del ejército en las calles al pasar de un 64% a un 54%. El 39% considera que no es una medida necesaria. Según la misma consulta, también se redujo el porcentaje de quienes creen que los militares están preparados para convivir con la población. En enero de 2017, el 60% consideraba que sí, mientras que a final de año era el 45%, frente al 41% que piensa que no lo están.

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