MAS cumple 12 años en el poder con la reelección en el centro de su agenda

El Movimiento Al Socialismo (MAS) cumple este 22 de enero 12 años en el Gobierno. Evo Morales, su máximo líder, es ya el presidente que más años ha estado en el poder de manera continua, superando a Andrés de Santa Cruz (nueve años y 10 meses), y está a poco de superar a Víctor Paz Estenssoro como el mandatario con más tiempo en el Gobierno de manera discontinua, ya que estuvo al mando del país 12 años y medio pero en cuatro periodos diferentes. Hoy, el MAS no sólo busca romper esa marca, sino, apoyado en la sentencia 0084 del Tribunal Constitucional, pretende quedarse “500 años en el poder”, como dijo el presidente Morales, objetivo que ha centrado su agenda en los dos últimos años de gestión.

Para ello, el MAS ha movilizado en todas las ciudades capitales del país a su militancia, en grandes concentraciones que concluyeron con la proclamación de Morales en Cochabamba el 16 de diciembre.

Los analistas políticos Fernando García Yapur, Fernando Untoja, Adolfo Mendoza y Erika Brockmann tienen criterios divididos sobre los avances y proyecciones de los 12 años del MAS. Señalan que si bien el partido gobernante ha cumplido con la agenda política con la que llegó al Gobierno (Asamblea Constituyente, nacionalización de recursos estratégicos, inclusión indígena), lo hizo en un contexto de precios altos de los hidrocarburos, y con el tiempo el MAS ha ido generando anticuerpos más internos que externos, que han erosionado su base de poder. En ese contexto, el fallo del TCP marcó un antes y un después.

Fernando García, politólogo e investigador, aseguró que el MAS ha cumplido la primera agenda de octubre de 2003 “lo hizo ya en su primera gestión”, pero que “otra cosa es la agenda que se planteó con la nueva Constitución y el Estado Plurinacional, o con la agenda 2025, donde a pesar de los avances en la construcción de la estructura del Estado y de inclusión aún falta concretar”.

Respecto a la cuestión del liderazgo en el MAS, aseguró que este partido no ha generado en sus 12 años de Gobierno una estructura institucional sólida que permita la construcción de otros liderazgos. “El MAS es una estructura heterogénea y compleja, con bases indígenas, campesinas, pero también cooperativas, gremiales, y esa articulación es complicada y, como no hay una estructura institucional, hay una especie de amenaza continua y de ahí al parecer hay un sesgo de parte de los movimientos sociales para que Evo continúe”.

Por su parte, la analista Erika Brockmann dijo que el Gobierno del MAS se desarrolló en un tiempo extraordinaria de disponibilidad de excedente económico, además que su ascenso coincide con la pulverización de varias premisas neoliberales.


Aseguró que en términos de inclusión indígena se ha dado un proceso muy importante que es irreversible pero que no es ya propiedad del MAS, sino que la sociedad boliviana empezó a entender que hay que convivir en interculturalidad.

Sin embargo, la centralidad de la repostulación en la agenda del MAS ha exacerbado el caudillismo y el mesianismo y esto va a contrapelo del desarrollo de la sociedad boliviana que ahora “es clase media en mayoría y no traga píldoras demagógicas”. En esa medida, estos dos últimos años con la insistencia de la repostulación el MAS están “bloqueando la posibilidad de reinventarse, de renovarse y de ser una fuerza política que persista a futuro porque está recurriendo a la energía de un solo hombre”.

Un concepto más crítico tiene el analista Fernando Untoja, quien aseguró que el MAS se “agarró” del tema indígena y se ha servido de este sector para mantenerse en el poder los 12 años. También apunta a que el buen momento de las materias primas ayudó al oficialismo.

Pero “entre el apoyo popular, el indigenismo y la bonanza económica, a pesar de eso, no ha podido desarrollar el aparato económico del estado, y lo que ha hecho un daño grande al Gobierno es el despilfarro de recursos”.

Para el analista indígena, “lo más negativo y dictatorial es haber dejado de lado los resultados del 21F. Él ha manipulado al TCP y busca perpetuarse en el poder, y con el Código Penal el Gobierno está entrando a un modelo dictatorial, el modelo cubano”.

En contrapartida, el analista político y exasesor de la Asamblea Constituyente Adolfo Mendoza aseguró que el país dio pasos gigantescos en construir la nueva Bolivia y, aunque no concluye la transición del viejo al nuevo Estado, el MAS y el presidente Morales han cumplido el papel que el país les delegó. “No es sólo proyecto MAS, es un proyecto de país distinto al existente en anteriores épocas, desde 1825”, aseveró.

Para Mendoza, pocas veces en la historia se generan liderazgos tan fuertes: “Evo es uno de ellos, mucho más cuando vivimos en el mundo una especie de ‘movimiento general de la época’, cuya característica democrática es la producción de liderazgos carismáticos. La diferencia con otros casos es que Evo es indígena”.

Consultado sobre  por qué no se ha podido generar otro líder, Mendoza asegura que “la historia da la respuesta. Además, Bolivia en su conjunto no termina de crear condiciones para reorganizar el sistema representativo desde el colapso de la democracia pactada. Pero un liderazgo es nada sin programa y proyecto de país, lo que explica por qué el populismo es productor de democracia”.

Sin embargo, para Untoja, la repostulación oculta otras cosas: “lo que buscan es proteger la corrupción y todas las violaciones de Estado, dicen que Evo es un dios pero es un simple individuo como cualquier otro, y otros bolivianos también pueden ejercer el poder”.

Al respecto Brockmann, señala que estos dos últimos años visibilizaron el autoritarismo y la concentración del poder del MAS, que “está haciendo un proceso de regresión”.

Comparte
Síguenos en Facebook