Por qué las vacaciones de verano son el momento ideal para hablar con los chicos sobre sexualidad

Por Daniela Hacker
Las vacaciones son una buena oportunidad para hablar con los chicos sobre sexualidad. Los padres están con más tiempo, sin las preocupaciones cotidianas del trabajo y sin las corridas típicas de todo el año.


Muchos padres creen que las conversaciones con los chicos deben darse en la adolescencia cuando ellos se imaginan que sus hijos tendrán relaciones sexuales pero, muchas veces, se pierden un montón de oportunidades para construir una relación de confianza y que el tema no sea un tabú en la familia.

Por eso, los especialistas recomiendan iniciar la conversación a partir de los 3 años (hablando, por ejemplo, del cuidado de nuestro cuerpo) e ir avanzando en cada etapa. El verano, puede ser el momento perfecto para mantener conversaciones con chicos de todas las edades para que puedan construir una sexualidad plena, que evite futuros embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual como el VIH, sífilis y hepatitis B.

¿De qué temas hablar según las diferentes edades de los chicos?

Mar Lucas, psicóloga y directora de Programas de la Fundación Huésped explicó que, actualmente, se habla muy poco de sexualidad con los chicos en la casa y en los colegios: "En los talleres que hacemos los chicos nos plantean que sólo hablan con sus pares y por eso tienen poca información. Y los padres nos cuentan que ellos tampoco tuvieron con quien hablar. Por eso, proponemos romper con la inercia".

A los varones también hay que incluirlos en el tema de la menstruación porque conviven con sus compañeras y no debe ser algo tabú (getty)

Hablar con los chicos de sexualidad muchas veces se hace muy difícil porque los adultos no sabemos por dónde comenzar. "Las noticias, la televisión y las películas son excusas para empezar. Los adultos deben abrir la temática. Se puede aprovechar el verano para abrir el tema. Y, más aún, si son los chicos los que preguntan, nunca hay que negarles una respuesta"

Lucas aseguró las diferentes temáticas que se pueden abordar sobre sexualidad según las etapas: "La edad de la primera relación sexual en Argentina empieza entre los 13 y los 15 años. Por ese motivo, si empezamos a conversar con ellos a los 15 años, es más difícil y muchas veces se llega tarde para, por ejemplo, promover el uso de preservativo. Aunque por supuesto, siempre es mejor tarde que nunca".

"Pero la ley de Salud Sexual Integral (2006) plantea iniciar la educación a los 3 años. La sexualidad no está abocada a la genitalidad, sino a la identidad de género, cuidado del propio cuerpo y el de los otros. Por ejemplo: hay que acostumbrarse a nombrar las partes del cuerpo con naturalidad. No hay inventarles nombres a los genitales. Porque eso genera confusión (no hay otras partes del cuerpo que tengan ese prurito). Tampoco hay que agobiarse si se habló de más porque los chicos incorporan lo que pueden y el resto lo dejan. No hay que decir: 'De eso no se habla' o 'lo hablamos cuando seas grande'. No hay peligro en hablar antes de tiempo, sino en llegar tarde".

Mar Lucas afirmó que entre los 3 y 4 años se puede hablar de las diferencias corporales: el conocimiento del cuerpo, poder tocarse y nombrarse. Hablar con ellos acerca de que el cuerpo es suyo y nadie puede tocarlos. También sobre el afecto y las emociones que nos pasan en el cuerpo y alentarlos a que puedan decir las cosas que les molestan. "Hay que contarles a los chicos que las diferencias son respetables y que hay que quererse como somos. No hay nadie igual a otro", cuenta Mar Lucas. "Durante esta etapa también hay que aprovechar las preguntas de los chicos sobre el embarazo y los bebés".

A los 11 y 12 años hay que empezar a hablar de los métodos anticonceptivos (Getty)

La siguiente etapa es entre los 5 y 6 años. La psicóloga de la Fundación Huésped explicó que es un buen momento para hablar sobre los cambios en el cuerpo por el crecimiento, por ejemplo, en la diferencia de estaturas. Y que hay que conversar acerca de las diferencias corporales entre los chicos y las chicas. Luego, entre los 7 y 8, es importante empezar a explicar los cambios que van a venir en la pubertad anticipándose al desarrollo.

"Entre los 9 y los 10 se puede conversar sobre la aparición de la primera menstruación. Es bueno poder hablar de este tema (y de todos los temas) antes de que ocurra", explica la especialista. "Hay que explicarles lo que implica empezar a sangrar y que la menstruación no hay que ligarla a la enfermedad ni es algo que hay que ocultar y, con esta apertura, hablar sobre el embarazo que, como todos los temas, sino se hablaron antes, va a costar mucho encararlos, pero nunca es tarde para comenzar. Y a los varones también hay que incluirlos porque conviven con sus compañeras y no debe ser algo tabú. Es una edad con preguntas distintas, y no hay nada que un género no pueda saber del otro".

"A los 11 y 12 años hay que empezar a hablar de los métodos anticonceptivos, porque recordemos que en Argentina las relaciones sexuales empiezan entre los 13 y los 15 años. Los métodos anticonceptivos hay que explicarlos con claridad. Deben saber cómo ponerse un preservativo. También todo lo referido a las distintas orientaciones sexuales. Es una etapa de exploración, de tocarse. Es una buena oportunidad para preguntarnos a nosotros mismos qué prejuicios tenemos", reveló la psicóloga.

¿Qué pasa con los adolescentes?

"Si no hablamos de sexualidad antes, todo va a ser más difícil pero no imposible. Yo no puedo entender que haya chicos que se vayan solos de vacaciones con sus amigos sin que nadie hayan tenido una conversación sobre sexo con ellos", declaró Lucas.

La edad de la primera relación sexual en Argentina empieza entre los 13 y los 15 años 8Getty)

¿Pero cómo encarar la charla? "En esta etapa hay que hacerles preguntas a ellos sobre lo que quieren saber. Si les da mucha vergüenza se los puede llevar a un médico o a un psicólogo. En Argentina, los chicos desde 13 años pueden ir sin un acompañante mayor a cualquier centro de salud y pueden pedir: anticonceptivos (incluyendo la pastilla del día después), estudios de HIV, abortos no punibles, practicas no invasivas o que no pongan en riesgo su vida. Y a partir de los 16 años ya es adulto para el sistema de salud", afirma Mar Lucas.

La doctora Valeria Flink, miembro del equipo de Investigaciones Clínicas de Fundación Huésped recalca que es muy importante reforzar dos conceptos: "El consumo de alcohol o sustancias afecta nuestra lucidez y acordarnos de ponernos el preservativo en el encuentro sexual puede ser más difícil. También es fundamental hablar con las mujeres para que ellas lleven preservativos para cuidarse y exijan su uso, porque el cuidado no es solo un tema de los varones".

Fink indicó que uno de los errores más comunes que hacen los adolescentes (como también los adultos) es pensar: "A mí no me va a pasar", por eso son muchos los que deciden que su cuidado no es muy necesario. "Hay mucho desconocimiento aún sobre el uso del preservativo, por ejemplo hay hombres que sólo lo usan en la eyaculación y no durante el resto de la relación; o se ponen dos preservativos juntos, o usan lubricantes a base de aceites que pueden romper el preservativo. También hay muchos adolescentes que piensan que el sexo oral o el anal no transmite ninguna enfermedad de transmisión sexual. Por eso es tan importante hablar con ellos. Muchos desconocen que enfermedades como sífilis, hepatitis B, VIH, VPH se transmiten en las relaciones sexuales, o creen que con las pastillas anticonceptivas están cubiertos de todo. El VIH es una problemática vigente, aunque hoy el acceso al tratamiento les permite a las personas que viven con el virus tener una buena calidad de vida. En Argentina hay 122 mil personas infectadas. De ese total existe un 30% que aún no saben que viven con el virus, y otro 30% que recién lo sabrá en estadios avanzados de la enfermedad. Por eso es importante que sigamos previniendo e investigando".

Es fundamental hablar con las mujeres para que ellas lleven preservativos para cuidarse y exijan su uso (Getty)

Chemsex y la amplitud de exploración sexual

"Los adolescentes hoy tienen más amplitud de exploración con la orientación sexual", explicó la psicóloga Mar Lucas. "La heterosexualidad no es la norma".

El peligro del consumo de drogas y alcohol es un tema preocupante. La psicóloga cuenta acerca de una práctica sexual en las que participan los adolescentes: el "chemsex", que viene de la unión de "chemical" (químico) y "sex". En varios países de Europa ya se considera un problema de salud pública. En el "chemsex" o sexo químico, se combinan diferentes drogas químicas (que incluso se mezclan con viagra) y se mantienen sesiones grupales de sexo. Los químicos provocan que los participantes se desinhiban sexualmente. Durante estos encuentros, en los que tampoco falta el alcohol, además de otros peligros, hay muchas posibilidades de que olviden usar preservativos y que compartan jeringas.

No todos los hijos son iguales (y los padres tampoco)

Hay muchas formas de encarar el diálogo, ninguna familia es igual

Laura Noziglia tiene 50 años y dos hijas de 13 y 17 años. "La charla fue muy distinta con cada una de las chicas. Con la más grande, la conversación sobre sexo me costó mucho. A mi también me daba mucho pudor, por eso empecé a conversar con ella cuando tenía 12 años. A los 14 la llevé a una ginecóloga y así la charla fue más fluida. Pero con la segunda fue totalmente diferente porque ella me hacía preguntas desde muy chiquita. Así la más grande se fue prendiendo también en mis conversaciones con su hermana".

Laura contó que a ella sus padres nunca le hablaron de nada. "Aprendí leyendo, con amigas y viviendo situaciones a medida que fueron surgiendo".

Gabriel Rabinovich es un padre atípico. Tiene 3 hijas de 15, 17 y 20 años: "Soy yo el que siempre charlo de sexualidad porque a la mamá le da más pudor. Fui generando confianza con ellas enseñándoles que la sexualidad es algo normal. A mis hijas no les daba vergüenza porque siempre se encaró el tema de forma natural". Padre de 47 años, recuerda que siempre les aconsejó a sus hijas que la primera vez sea con alguien que ellas realmente quieran. "Las llevé yo al ginecólogo y a la mamá siempre estuvo de acuerdo".

Pero no es casual que Rabinovich haya logrado tener esta relación con sus hijas, porque en su adolescencia vivió algo similar en su casa: "Con mi papá siempre me costó mucho mantener este tema de conversación, en cambio con mi mamá, hablaba de todo, incluso era ella quien me compraba los preservativos".

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