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Un hombre de 33 años oriundo de Brooklyn fue obligado a usar un extraño barbijo a la hora de presentarse ante un juez en una corte del condado de Warren, tras ser acusado de traficar heroína. Además de ser obligado a lucir la peculiar máscara, Tyson Poulos fue esposado, tanto en sus manos como en sus pies, sumado al hecho de que fue rodeado por una docena de fornidos agentes de seguridad preparados para neutralizarlo ante cualquier eventualidad.


¿Pero que fue lo que generó que Poulos fuese tratado como semejante amenaza? Al parecer el historial de comportamiento del hombre sentado en el banquillo obligó a su señoría, el juez John Hall, a tomar las extremas medidas de seguridad para impedir que el acusado volviera a hacer alarde de un desagradable hábito.

Conocido como "escudo contra escupitajos" el barbijo fue colocado sobre Poulos dado que en oportunidades pasadas se presentó en corte para básicamente salivar el rostro tanto de jueces, como de jurados y de la mayor cantidad de personas presentes en la sala.

Una carta escrita de su puño y letra, donde aseguraba que planeaba escupir al juez durante el juicio que lo compromete por el narcomenudeo de la droga de origen opioide, además de distintos episodios pasados en donde había exitosamente escupido a los presentes en corte, le bastaron al juez para exigir las medidas de refuerzo. En otra de sus estadías en la cárcel, Poulos se hizo conocido entre los guardias por arrojarles materia fecal e intentar orinarles encima.


A pesar de la mala fama que pesa sobre el salivador compulsivo, tanto Poulos como su abogado aseguran que las acusaciones son falsas. "El niega completamente haber escupido sobre los abogados y el juez" aseguró Norman Steiner, el defensor del detenido, en diálogo con el periódico New York Post.

Pero al parecer, un episodio de 2014 en el que Poulos escupió a un abogado y luego afirmó tener hepatitis, hizo que las autoridades prefirieran preservar el orden en la sala."Me han quitado todo derecho constitucional en esta corte", declaró Poulos ante un juez que se mostró indiferente y lo sentenció a pasar los próximos 32 años en prisión, a pesar de que el veredicto fue apelado al poco tiempo alegando que el acusado no tuvo oportunidad de representarse a si mismo en corte.

"Es muy claro que usted no tiene respeto por las leyes ni por esta corte", sentencio su señoría. Hoy Poulos se encuentra cumpliendo una condena de 10 años tras las rejas.

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