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Contrariamente a la idea de muchas personas que piensan que la felicidad es una cosa de suerte, la psicología positiva señala que la felicidad se puede aprender, con ejercicios y disciplina, al igual que las matemáticas u otra ciencia.
La psicología positiva, que comenzó a tomar relevancia en el mundo, se enfoca en las bases del bienestar y la felicidad del ser humano. Sus principales expositores son Martin Seligman, Mihaly Csikszentmihalyi y Tal Ben-Shahar (el llamado “gurú de la felicidad”).
Para los defensores de esta corriente, la felicidad es un constructo que se compone de diversos elementos, entre los que se incluyen las emociones positivas como la alegría, las experiencias y el componente cognitivo que nos hace cuestionarnos acerca de qué tan satisfechos estamos con la vida que llevamos.
El objetivo central de la psicología de la felicidad es el de generar el desarrollo de actitudes positivas como la gratitud, el optimismo o el amor y aprender a dominar aquellas competencias y habilidades que permiten vivir la vida de forma más satisfactoria y feliz.
Los defensores de esta corriente aseguran que, dentro del aula, la psicología positiva puede ser útil para disminuir los casos de depresión juvenil, mejorar el aprendizaje y fomentar el desarrollo del pensamiento creativo.
Con ejercicios para trabajar las emociones positivas, generar optimismo y practicar la atención plena, la pedagogía podría aplicar a nivel del aula las herramientas de la psicología de la felicidad para formar estudiantes más felices, capaces de disfrutar el día a día y encontrar un propósito para su vida. Esto llevaría a la formación de estudiantes más creativos, más involucrados con sus estudios y con relaciones más honestas para con sus docentes y compañeros.
El doctor israelí Ben-Shahar, de la Universidad de Harvard, lleva varios años enseñando en su clase de Psicología del Liderazgo la idea de que para ser alegres hace falta técnica y mucha práctica, y que se puede aprender a ser felices .
A continuación, los seis consejos principales para sentirse contento y afortunado, según el experto.
1. Perdone sus fracasos. Es más, ¡celébrelos!
Las emociones negativas son parte de la vida y son tan naturales como la alegría o el bienestar, por ello, no tiene sentido tratar de vivir sin estas. “Aceptando las emociones negativas, conseguiremos abrirnos a disfrutar de la positividad y la alegría”, dice el experto. Lo importante es darnos la oportunidad de perdonarnos y, claro, tratar de aprender de los errores y fracasos.

Ya en el año 1992, estudiaron los efectos del perdón, encontrando que los bajos niveles de éste hacia uno mismo se relacionaban con la presencia de trastornos como la depresión, la ansiedad y la baja autoestima.

2. No dé por hecho lo bueno, agradézcalo
Hay que agradecer cosas grandes y pequeñas. “Esa manía que tenemos de pensar que las cosas vienen dadas y siempre estarán ahí tiene poco de realista”.
3. Haga deporte
Para que funcione no es necesario machacarse en el gimnasio o correr 10 kilómetros diarios. Basta con practicar un ejercicio suave como caminar a paso rápido durante 30 minutos al día para que el cerebro secrete endorfinas, esas sustancias que nos hacen sentir drogados de felicidad, porque en realidad son unos opiáceos naturales que produce nuestro propio cerebro, que mitigan el dolor y causan placer, según detalla el entrenador y experto corredor Luis Javier González.
4. Simplifique, en el ocio y el trabajo
“Identifiquemos qué es lo verdaderamente importante, y concentrémonos en ello”, propone Tal Ben-Shahar. Ya se sabe que “quien mucho abarca, poco aprieta”, y por ello lo mejor es centrarse en algo y no intentarlo todo a la vez. Y no se refiere sólo al trabajo, sino también al área personal y al tiempo de ocio: “Mejor apagar el teléfono y desconectar del trabajo esas dos o tres horas que se pasa con la familia”.
5. Aprenda a meditar
Basta con hacerlo 20 minutos al día para comenzar a sentir los beneficios. La meditación es una gran herramienta para bajar las revoluciones de nuestra mente cuando estamos muy preocupados y a la larga contribuye a mejor a afrontar las dificultades de la vida.

El profesor de Harvard añade que es también un momento idóneo para manejar nuestros pensamientos hacia el lado positivo, aunque no hay consenso en que el optimismo llegue a garantizar el éxito, sí le aportará un grato momento de paz.

Miriam Subirana, doctora de la Universidad de Barcelona, escritora y profesora de meditación y mindfulness, asegura que “a largo plazo, la práctica continuada de ejercicios de meditación contribuye a afrontar mejor los baches de la vida, superar las crisis con mayor fortaleza interior y ser más nosotros mismos bajo cualquier circunstancia”, publica El País.

6. Practique una nueva habilidad: resiliencia
En la física e ingeniería, resiliencia describe la capacidad de un material para recobrar su forma original después de someterse a una presión deformadora. En las personas, se entiende por la capacidad de un individuo para enfrentarse a dificultades adversas y difíciles, recuperarse y salir más fortalecido.

Así, la felicidad no depende de la cuenta corriente, sino del estado mental.
Concretamente, el nivel de felicidad estará determinado por el lugar en el que se sitúe la responsabilidad de los hechos.

Los pacientes depresivos atribuyen los fracasos a sí mismos y el éxito a situaciones externas a su persona; mientras que la gente positiva tiende a colgarse las medallas. Es necesario no perder la percepción del fracaso como oportunidad, que tiene que ver con la resiliencia.