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La alcaldesa de El Alto, Soledad Chapetón, cruzó la barrera de la mitad de gestión. Después de dos años y medio en el cargo, hace un repaso de los logros alcanzados, pero reconoce que no puede atender todas las demandas porque la población crece y crece y los recursos no alcanzan. “Ha habido ausencia de autoridad durante muchos años en este municipio y yo tengo que cargar con esa responsabilidad”, dice.  


Señala que el Gobierno   hace inversiones en El Alto con el único objetivo de conseguir militantes, pero ella responde que los alteños no son un rebaño ni bastión de  nadie.

Declara su lealtad a Samuel Doria Medina, el jefe de su partido, y no quiere hablar de una candidatura propia a la Presidencia, aunque tampoco la descarta completamente.  

Alcaldesa, pasó más de la mitad de su gestión. ¿Cómo evalúa su trabajo?

Hemos tenido importantes avances y logros, pero no se puede resolver todo en estos dos años y medio. Estamos aplicando un plan que encara la institucionalización municipal, que hemos logrado. El siguiente pilar  se llama ciudad segura, con el que estamos satisfechos porque ha habido una reducción muy importante de casos. El año 2015 la ciudad de El Alto era la segunda ciudad más insegura del país; el año 2016, ya por información del Ministro de  Gobierno, hemos sido la cuarta ciudad y este año, de 5.000 casos se ha bajado a 3000 casos de delincuencia. Aparte de la inversión con recursos del IDH, hemos impulsado la Estación de Bomberos, que se va a convertir en una referencia  a nivel nacional; se han hecho más de 10.000 operativos para prevenir el consumo de bebidas alcohólicas; seremos  el primer municipio en Bolivia que cuente con cámaras de vigilancia en todas las unidades educativas fiscales. Nuestro tercer pilar es ciudad de oportunidades, con lo que hemos generado por primera vez una ruta turística. Y el cuarto y último pilar es ciudad moderna. Hemos logrado una ejecución presupuestaria récord el año 2017 del 85,67%;  nuestros antecesores consideraban un éxito sobrepasar el 50%,  tenían un poco de conformismo. El Alto este 2018 va a tener su propia Alcaldía y va a tener la terminal de buses más grande de Latinoamérica.

Sin embargo, las demandas pareciera que no tienen fin, salud, inseguridad, infraestructura. ¿A qué se debe esto?

Cuando yo llego a la Alcaldía a mediados del año 2015 teníamos registrados 820  urbanizaciones, a la fecha tenemos 930. La población va aumentando y obvio que todo es limitado. Pero no es sólo la Alcaldía la que tiene responsabilidad, debería también participar la Gobernación, el Gobierno central, pero aquí  estamos un poco huérfanos de una inversión coordinada de esos niveles del Estado. Además, no es que nosotros llegamos y la ciudad de El Alto nace;  hemos tenido antecesores, alcaldes que debieron haber trabajado en este orden de prioridades. Después de 32 años de vida lo mínimo que deberíamos haber encontrado resuelto es la dotación de agua potable y de luz eléctrica, dos áreas en las que todavía tenemos necesidades. El tiempo es también corto, pero creo que durante esos dos años y medio hemos logrado cumplir con lo programado.

Esta es una ciudad que parecía ingobernable. ¿Cuál es su secreto para lograr cierta estabilidad y haber conservado el cargo? 

Yo creo que es un exceso decir que los alteños somos ingobernables. Yo soy alteña, hay rebeldía de por medio. Creo que lo que  nos ha hecho daño es que se haya utilizado  a las organizaciones sociales con fines individuales políticos o de otra índole. Para mí es un orgullo contar con una ciudad tan organizada en el tema social; es obviamente una particularidad que hay que saber aprovechar de manera positiva; entonces, lo que hemos hecho es simplemente hablar la verdad, no hemos pactado el uso del cargo, ni para generar adherencia y sostenibilidad a esta gestión, por eso está el primer pilar que es la institucionalidad. Ya no hemos descuartizado la institución para los sectores. Lo que hemos hecho es decir si todos vamos a trabajar de manera participativa, pero con respeto, “yo no me voy a subir a tu cabeza ni tú te subas a la mía”. Sea, trabajaremos juntos.

¿Los cargos ya no están cuoteados?

No están cuoteados los cargos, esa es una primera cosa y otra es que hablamos con la verdad. Creo que también la característica masculina de la representación social en algún momento ha sido dificultosa, pero creo que también con el tiempo se ha logrado superar. No te digo que actualmente estamos todos avanzando de la mano; hay problemas, hay dirigentes que todavía se resisten a este nuevo método de trabajo institucional, pero son grupos minoritarios.

¿Cuáles han sido los momentos más críticos de su gestión? Seguramente la quema de la Alcaldía habrá sido el peor. 

Ese ha sido el momento más difícil. Ha sido un acto delincuencial, intolerable, inaceptable; no ha sido fácil de recuperarse de ese momento, nos han cerrado la Alcaldía más de siete meses, era como si nos hubieran amarrado las manos. Luego (otro momento difícil)  ha sido la huelga de hambre al inicio, por estos grupos que han monopolizado la dirigencia en la ciudad de El Alto que se han resistido a que utilicemos la Ley de Municipalidades para poner subalcaldes; el bloqueo, la amenaza que nos ha generado la dirigencia gremial por haber devuelto el derecho a los comerciantes a que puedan contribuir de manera directa ha sido otro escenario también complejo.

¿Cuántos juicios le han iniciado en lo que va de su gestión?

El último registro que hemos hecho debe ser de octubre de 2017, teníamos aproximadamente 35 procesos, pero son de diferente índole, desde procesos que hemos heredado por metros de un domicilio, hasta otros que tienen que ver con temas más actuales.

¿Cuántas veces han intentado sacarla del cargo o han pedido su renuncia?

Por lo menos una cinco veces que ha habido un intento serio, de haber utilizado artimañas para poder hacerlo.

Dirigentes de Fejuve presentaron un pedido  de revocatoria de su mandato. ¿Cómo ha tomado este intento?

Primero, no es que haya pedido de una federación de juntas vecinales, lo ha hecho un grupo paralelo armado por el MAS que se atribuye la representación de la Fejuve de El Alto y es un militante del MAS quien ha pedido que se haga revocatorio. Segundo, como ciudadano, como militante del MAS está en su derecho, lo dice la Constitución, es un proceso democrático. No me preocupa, no estoy  para defender el cargo o delegarlo, pero tampoco estoy en la intención de frenar procesos democráticos;  si eso procede, procede y es la población la que tiene la última palabra. (El Órgano Electoral rechazó el pedido).

Según las encuestas, usted tiene un rechazo superior al 60%. ¿No le da miedo de que esto se traduzca en voto en contra?

A diferencia de cualquier otro funcionario público, yo le dedico más de ocho horas al trabajo, lo hago con cariño. Yo respondo a las personas que me dieron la posibilidad de ser la primera ciudadana de El Alto. Sé que hay observaciones a la gestión, que la Alcaldía no depende únicamente de una persona, es un ente colectivo; pero los resultados que no solamente son discursos sino visibles, me dan la posibilidad de decir que estoy con la conciencia tranquila. Si hubiera una generalidad de personas que en su momento rechacen en un posible revocatorio la gestión, voy a ser respetuosa de esa decisión. Ha habido ausencia de autoridad durante muchos años en este municipio y yo tengo que cargar con esa responsabilidad. Estoy con la conciencia tranquila de que estamos poniendo nuestro esfuerzo para responder a la población.

¿Cómo ve la gestión del Gobierno central en El Alto?

Toda inversión en nuestro municipio es bienvenida. Los alteños hemos sido parte de una de las inversiones que todos saludamos, que es la de los teleféricos. La línea Morada y la Plateada responden a un crédito del BID que es atribuido al municipio alteño. La parte principal y mayor de Mi Teleférico es turística y una parte para el uso de tránsito y esos complementos son bienvenidos. En otro tema, han hecho un par de mercados en El Alto, con el plan Evo Cumple, que son un saludo a la bandera, son elefantes blancos, alrededor tenemos inclusive problemas con los comerciantes que quieren ocupar, pero grupos de élite de las dirigencias no los dejan. En unidades educativas, han beneficiado a cinco o seis, de más de 430 unidades educativas que existen, no se ve el beneficio mayor. No hay un nivel de coordinación, no existe; es lamentable, es una pena, lo hemos visto en el estadio del Huayna Potosí, donde no hay conexión a alcantarillado.  Hay áreas en las que hemos avanzado mejor, pero igual se mete la mano política, como en programas de alcantarillado y agua. No hay inversión ordenada, planificada; en el caso del adoquinado, se lo entrega a los dirigentes políticos para que ellos vayan captando militantes a su partido. No hay una visión ni un objetivo que responde la necesidad del alteño, se utilizan los recursos públicos nacionales para arrear al ganado, como comúnmente dicen. Yo hago una reflexión, los alteños no somos ovejas, no somos rebaño, los alteños no somos bastión de ningún partido político.

Hace poco usted dijo que el Presidente debería darse un baño de humildad, a propósito del triunfo del nulo en las judiciales. ¿Cómo ve usted al mandatario?

Nunca he votado por él, pero era una persona diferente, muy accesible, muchos de los alteños han logrado empatía con él hasta por el color de la piel y por todo. De ese tiempo a esta parte es otra persona, totalmente diferente. Al verlo uno siente que es más arrogante; no escucha, no atiende por igual. En el tema de agua nos cierran la puerta, en el tema de educación nos cierran la puerta, seguramente hay una directriz. Cuando era candidata, ha amenazado a los alteños, “si sale ella no voy a trabajar con ella”. Yo dije  es el calor del momento, pero parece que hay odio, hay confrontación.

¿Qué opina sobre su candidatura indefinida aprobada por el TCP?

Muchas personas dicen que cuando una persona está mucho tiempo en el poder, se emborracha del poder, no sabe lo que hace, creo que en ese momento se encuentran muchos de los actores del MAS. Lo más lamentable es que para el Presidente el pueblo sea la militancia del MAS. Dice “los bolivianos me piden que me quede”, cuando el pueblo le ha dicho el 21 de febrero “andá a descansar y después si quieres vuelves”, pero él no reconoce a esa Bolivia que está fuera de su militancia.

¿Usted cree que la oposición sea capaz de enfrentar el proyecto hegemónico del MAS?

El desgaste del MAS por 10 años de Gobierno genera una gran oportunidad para líderes políticos y para la oposición para poder asumir esa gran responsabilidad; pero los funcionarios públicos deberíamos estar pensando en responder a esa responsabilidad y no estar preocupándonos si vamos a ser candidatos después. Creo que la oposición está respondiendo de manera adecuada  a lo que espera la gente, que no es buscar candidatos ahora. Es la oportunidad para poder unificarse para tener una alternativa real como sucede también en otros países.

En el último año han surgido movimientos ciudadanos que no están de acuerdo con los partidos políticos. ¿Cree que es posible una convergencia entre líderes ciudadanos y políticos?

Lo que dice la Constitución es que deben ser partido o agrupación ciudadana (si quieren participar en elecciones), tienen que cumplir procedimientos y pasos, no les va a quedar otra que aliarse con aquellas personas que critican. 

¿Usted va a seguir apostando por Samuel Presidente?

Yo he nacido en una línea política y una de las cosas que creo que el político debe hacer es mantener disciplina y mantener lealtad. Yo soy de Unidad Nacional y respeto y si UN dice que es Samuel Doria Medina el candidato, obviamente que lo vamos a apoyar. Pero reitero, no estamos como partido buscando candidatos, ni con quién nos vamos a aliar. 

Todo político quiere ser algún día Presidente. ¿Usted se ha planteado esa posibilidad?

Me lo han preguntando mucho, sobre cuál iba a ser mi segunda incursión. Hasta el año 2016 evaluaba y decía qué quiero ser, a qué voy a ser candidata. He estado dentro de ese proceso, pero también la vida personal me ha enseñado muchas cosas, he perdido a mi papá en 2017 y ha sido de un día para el otro, no me ha dado tiempo de despedirme. Eso me ha dado un sopapo en la vida. Yo ahora en política tengo un objetivo que es terminar esta gestión, estar satisfecha de lo que estoy haciendo, quiero terminar lo que estoy haciendo y transitar las calles de mi ciudad con toda tranquilidad, quiero caminar con la frente en alto. Si Dios y la gente me lo permiten, voy a cumplir ese objetivo. Ya  lo que ocurra en ese momento, va a tocarme tomar una decisión final. Lo haré, pero hoy estoy concentrada en esta responsabilidad.

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