Ugente: El ataque al hotel Intercontinental de Kabul deja al menos cinco muertos

Cuatro hombres armados han asaltado a las 21.20 horas de este sábado el Intercontinental de Kabul, uno de los dos grandes hoteles de la capital afgana, y tomado un número indeterminado de rehenes. La inteligencia afgana ha asegurado la mañana de este domingo que al menos cinco personas han muerto en el atentado. Las autoridades no han detallado cuántos de los muertos son autores del golpe. Sí han confirmado, sin embargo, que las fuerzas especiales continúan los trabajos para detener al último de los atacantes, que continúa atrincherado después de once horas de ataque.

Ocho heridos fueron evacuados durante la noche, según confirmó un portavoz de la agencia de inteligencia NDS a AFP. Las ambulancias siguen apostadas a algunos metros de distancia del edificio pues no se sabe exactamente cuántas personas hay en su interior. La misma fuente de inteligencia asegura que un centenar de rehenes fue liberado en las últimas horas. 

Un huésped escondido en una habitación dijo a la agencia Afp que podía escuchar disparos dentro del hotel de los años 60, donde se hospedaban docenas de personas que asistían a una conferencia sobre tecnología de la información el domingo. "Puedo escuchar disparos que parecen venir del primer piso, pero no veo dónde están. Estamos escondidos en nuestras habitaciones. Hagan que los servicios de rescate lleguen pronto", contó a la agencia un cliente del establecimiento bajo condición de anonimato y que dijo encontrarse en la tercera planta.

El comando penetró en el hotel provocando una explosión para abrirse camino antes de disparar, con granadas principalmente, contra los guardias y los clientes. "Cuatro asaltantes están en el interior del edificio, están disparando contra los clientes", anunció un responsable de la Dirección Nacional de Seguridad (NDS), los servicios secretos afganos. Se cortó la electricidad en el barrio del hotel, ubicado en una colina en el oeste de Kabul, que estaba sumido en la oscuridad, excepto por las altas llamas que emergían del techo. El comando abrió fuego en el cuarto piso del hotel antes de atrincherarse en la segunda planta, según otra fuente de seguridad.

Un periodista de la cadena de televisión local Tolo News presente en el lugar informó igualmente en Twitter de que seguía "oyendo disparos más de dos horas después" del inicio del ataque. Una persona que logró escapar aseguraba haber visto “al menos 15 muertos o heridos” en los primeros pisos del edificio. 

Un portavoz de Interior, Nasrat Rahimi, ha dicho que hay varios muertos y al menos seis heridos. Los datos son muy confusos. Varias horas después del ataque, los voceros de seguridad afganos desconectaron sus teléfonos celulares y se negaron a responder a las llamadas de la agencia francesa impidiendo una actualización de la información sobre las víctimas.

Los medios afganos están informando de múltiples bajas en el ataque, que se produce días después de que una delegación del Consejo de Seguridad de la ONU visitara Kabul para conocer de cerca el conflicto.

De acuerdo con Danish, los terroristas han accedido al hotel a través de una cocina y entre ellos hay varios suicidas. Un testigo citado por Reuters ha declarado que los asaltantes tienen a varios empleados y clientes como rehenes.

Quienes se dieron cuenta de que se estaba produciendo un ataque, intentaron escapar. Entre los que lo han conseguido se encuentra el director del hotel, Ahmad Haris Nayab, quien ha contado que la gente huía en medio de intensos tiroteos, pero no tiene información sobre víctimas.

Las imágenes de televisión mostraban un importante incendio a la altura del tercer piso. Además, los vecinos y los periodistas que lograron acercarse a la zona oyeron varias explosiones. El hotel, que se encuentra en una colina, en el barrio de Karte Parwan, al oeste de la ciudad, contaba con seguridad.

Se trata del segundo ataque terrorista contra el establecimiento. En junio de 2011, nueve talibanes asaltaron el edificio y mataron a 12 personas. Las fuerzas especiales acabaron con ellos tras un asedio que se prolongó durante cinco horas. Desde entonces muchos extranjeros evitan alojarse allí, a pesar de que se intensificó la protección y de que el establecimiento sigue siendo utilizado por las autoridades para conferencias de prensa, seminarios y otros eventos oficiales, además de para banquetes privados, en especial bodas. De hecho, ayer mismo por la mañana, el hotel acogió una conferencia sobre la inversión china en Afganistán.

En esta ocasión nadie se ha responsabilizado del atentado, el último de un rosario que viene sacudiendo la capital afgana en los últimos meses. A principios de este mes, 11 personas resultaron muertas, entre ellas cinco policías, cuando un terrorista suicida se hizo estallar junto a los policías que vigilaban una manifestación. Pocos días antes, el 28 de diciembre, otras 40 personas perecieron en un ataque del ISIS contra un centro cultural chií. En mayo, Kabul sufrió la desde la caída del régimen talibán en 2001, cuando un camión cargado de explosivos causó 150 muertos y tres centenares de heridos.

El Intercontinental es un objetivo altamente simbólico, ya que fue el primer hotel de categoría internacional del país. Se inauguró en 1969 como parte de la cadena estadounidense del mismo nombre, pero con la invasión soviética, diez años después, dejo de pertenecer al grupo. y empezó su declive. Primero, lo usaron los oficiales soviéticos y, cuando se fueron, fue víctima de las milicias enfrentadas en la guerra civil. Aun así, los periodistas siguieron utilizando las habitaciones que no habían resultado dañadas por los proyectiles. Cuando esta corresponsal se alojó allí durante el régimen talibán apenas unas decenas de cuartos resultaban habitables y no había agua caliente.

Varios años después de la intervención estadounidense de 2001, el hotel fue remodelado, aunque, al igual que Kabul, nunca ha llegado a recuperar el glamour que tuvo en los años setenta del siglo pasado.

Desde el final de la misión de combate de la OTAN en enero de 2015, el Gobierno de Kabul ha ido perdiendo terreno ante los talibanes hasta controlar apenas un 57 % del país, según el inspector especial general para la Reconstrucción de Afganistán (SIGAR) del Congreso de Estados Unidos. A la violencia de estos, desalojados del poder tras la invasión norteamericana de 2001, se ha sumado recientemente  la presencia de la rama afgana del Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés).

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